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Callan por temor ante el “vínculo del amor”

Callan por temor ante el “vínculo del amor”
“Hoy hay ensayos de familia, ya que no hay una planificación correcta, no hay una educación adecuada” Patricia Makey, psicóloga
Defina Janeth Lagos
dlagos@semanariofides.com
Fotos: Eduardo Núñez
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Hace un par de semanas, la redacción central de FIDES me asignó la realización de un reportaje centrado en la familia. Consultas, análisis y toda esa gama de interrogantes que me formulaba, para tener bien claro cómo abordar un tema desde otra óptica.
Eran las 11:00 de la noche del martes de la semana anterior. Indagaba impaciente las redes sociales, como escudriñando algún dato que me ayudara a escribir la historia. Mi mente pensaba en un testimonio sobre familia, pero no de un grupo donde todo es amor y paz, porque existen y muchas, si no donde tuviera un relato valiente y algo fuerte que reflejara esa realidad de varios hogares en donde el amor, solo son cuatro letras, el respeto no existe y el tesmino familia, solo es parte de un requisito social o porque no, es la peor decisión de sus vidas.
La idea surgió, después de deslizar mi dedo por la pantalla de mi teléfono, para entrar a una red de mensajería, luego de ver el perfil de una persona conocida tomo valor para lanzarle una interrogante: ¿Le gustaría contar su historia de familia? El mensaje de Whatsapp tuvo eco hasta 12 horas después.
La respuesta fue: “¿Cómo le servirá a otras personas mi testimonio? si yo continuó sufriendo, por días con ánimos, pero otros quisiera salir corriendo y dejar todo”. Esa es la contestación de una mujer de 41 años que en su caminar familiar ha sido toda una travesía.

ANÓNIMO, Para contar un poco de la señora del mensaje de celular, ella es madre de dos hijos, hombre y mujer tiene 24 años de casada, ella prefiere no dar a conocer su nombre y decidimos respetarla. La dificultad y pensar en “el qué dirán” no es nada. Develar un sufrimiento que se lleva por dentro para no afectar a terceros.
Su amor comienza en la época colegial y a temprana edad decide casarse, los rechazos de sus padres se dieron por el apresurado hogar que había formado. Años más tarde el sufrimiento empezó.
“El padre de mis hijos emprendió su maltrato, tanto físico, como psicológico, yo no podía hablar, mis padres, mi familia me dirían te lo dije, han pasado los años y aún sigo en silencio y a mi mente viene el recuerdo de una arma apuntando mi rostro. En muchas ocasiones quisiera ser, muy pero muy mala, para no sufrir más y pensar en mí un momento y dejar que los demás hagan lo que quieran, pero no he podido, vivo cada día por compasión de Dios.”

DURA REALIDAD La voz de esta señora sea posiblemente el fiel reflejo de la situación que se vive en otros hogares. Viven bajo el vínculo del matrimonio, en donde debería, pese a las dificultades ser la cuna de amor y todo lo que conlleva este sentimiento: valores, comprensión, ímpetu, en fin la esencia donde se afianza el carácter de todo ser humano. Si hasta Dios mismo quiso que su hijo naciera dentro de una familia. Pero no es justo que dentro de este vínculo sagrado existan quienes “aguanten maltrato por amor a sus hijos”.
Hablar con esta señora es recordar que una de las causas porque las que ha sido tan infeliz con su conyugue es por la infidelidad: “yo le he aguantado tanto al papá de mis retoños, físicamente ya no me maltrata, pero ¿Cómo creer en su amor si me ha sido infiel hasta con mis propias primas? pero no tengo el valor aún para dejarlo, ya que de algo estoy segura que de un divorcio quienes más sufren son los hijos y ha sido un buen padre.” expresó

OTRA PERSPECTIVA En Honduras se celebra el Mes del Matrimonio y la Familia en agosto, pero es una realidad que muchas familias viven situaciones complejas difíciles de borrar y para estas familias este mes es sombrío.
En un sondeo realizado a una muestra de 100 personas entre hombres y mujeres sobre la realidad de las familias hondureñas, reflejó que unas de las principales crisis que vive la familia hoy en día es el divorcio y dentro sus principales causas es la infidelidad y el alcoholismo.
Al mirar estadísticas y sumar desde años atrás, posibles darán que hay más divorcios que matrimonios, pero los datos que mantiene el Registro Nacional de las Personas, reflejan que en el año 2016 se contabilizaron 24,871 matrimonios, sólo en Francisco Morazán fueron 7 mil 370 y de estos el Arzobispado de Tegucigalpa registran más de mil matrimonios eclesiásticos.

EXPERTOS EN EL TEMA Fides consultó al padre Carlos Rubio, consejero matrimonial sobre esta difícil situación, el clérigo expresa que la Iglesia tiene una gran misión, los grupos pastorales que se encargan de acompañar a las familias deben ser más insistentes y acompañar.
“La Iglesia debe luchar por seguir esa palabra hasta que la muerte los separe, pero ante un mal mayor un menor, no se puede castigar a una mujer o un hombre al sufrimiento, las familias de hoy en día viven tan bombardeadas de tantas tentaciones, pero Dios quiere familias felices hay que luchar hasta el cansancio, pero cuando ya no se puede no se puede y nuestro papel acompañar”, expresó el sacerdote.
Para la psicóloga Patricia Mackay, la familia desde el 2013 a la fecha se ha quebrantado cada día más, “hoy hay ensayos de familia, ya que no hay una planificación correcta, no hay una educación adecuada desde la adolescencia, muchas mujeres aguantan una familia un hogar de mentiras por temor a divorciarse, estoy en contra de romper este núcleo de la sociedad, pero qué sentido tiene conservar una familia si hay rencor, odio, ahí no hay paz. Hay que tener claro que es amor y que es sufrimiento pero es ahí que debe estar la Iglesia no señalando si no acompañando”, puntualizó la experta.

Opinión
Alejandro Arellano
Auditor de la Rota Romana.
“Ante la realidad que enfrenta la familia de hoy en día, que son las mismas en todo el mundo, se le dice, Dios cuenta, hay matrimonios heridos, desgastados, pero están en el corazón de la Iglesia y nuestro deber acompañar antes, durante y después del matrimonio”.

Cinco consejos para tener una familia feliz
1RELACION CONYUGAL De esta relación, la vivencia conyugal depende el clima familiar.

2 TRABAJO DOMÉSTICO Todos los miembros de la familia deben involucrarse en las labores del hogar.

3 BIENES MATERIALES Se educa mejor con cierta escasez que con demasiada abundancia.

4 LA AUTORIDAD Con el prestigio se gana la autoridad, no confundir autoridad con poder.

5 HOGARES ABIERTOS Tener moradas abiertas en la que los amigos de los hijos se sientan bienvenidos y así puedan conocerlos.

“No debemos proteger la familia, si no potenciarla, para que las personas sepan que la familia no es un accidente, ni es algo suplementario es algo necesario indispensable para que una sociedad pueda vivir en paz, crecer y desarrollarse”
Oscar Andrés
Rodríguez
Cardenal

“Cumplamos con nuestros deberes”
Una de las misiones de la Pastoral Familiar en la Iglesia es ayudar a la familia, para que cuidando generosamente el don de la vida y educándose en el amor como camino de humanización, sea buena noticia para cada uno de sus miembros y lo proclame a toda la sociedad.
La violencia social ha generado inseguridad y desintegración familiar, aunada a la violencia intrafamiliar, que es un atentado a la dignidad de las personas, especialmente a la mujer y los hijos.
Los matrimonios están buscando en el divorcio, la solución de los problemas que se presentan, incluso ante situaciones cotidianas que pueden resolverse por otras vías. Se ha descuidado la educación en el hogar y la familia que es y debe ser la primera escuela del amor para la misma familia.
Generalmente Culpamos a todas las instituciones gubernamentales por la poca atención, también a las instituciones privadas, organizamos ONG´s. ´Pero la labor principal es en la familia, en el hogar como célula primaria de la sociedad, si protegemos la familia, salvamos la sociedad. Recordemos lo que dijeron los Obispos de América Latina en Puebla: la familia es formadora de personas, educadoras en la fe, promotoras del desarrollo. La meta es actuar todos es nuestra familia, aceptemos que nos equivocamos y no hicimos nada, no solo hay que exigir derechos, sino, cumplamos con nuestros deberes.