Diálogos "Fe y Razón" Punto de Vista

Innovando en evangelización

Innovando en evangelización
Diac. Carlos E. Echeverría Coto
carloseduardiacono@gmail.com
Las innovaciones son necesarias en todas las actividades humanas, pues las sociedades cambian, al igual que sus formas de pensar y de actuar. Se ha escrito mucho, por cierto, en los últimos tiempos sobre este tema.

Cuando lo aplicamos a las actividades de evangelización, debemos de ser muy cuidadosos para que las novedades estratégicas no desvirtúen lo que es esencial y fundamental en el proceso evangelizador: presentar a Cristo y su mensaje, a fin de que las personas se sientan invitadas a seguirle y honrarle.
Si aumenta el número de los no creyentes, de los tibios, de los que buscan otras iglesias o religiones, pudiera ser que algo estemos haciendo mal. Quizá es que hacemos más de lo mismo, que dio buenos resultados en otros tiempos. Pero atención: no se trata de que nos quiten el sueño algunas estadísticas; lo importante es que seamos buenos agentes pastorales para llevar a todos el mensaje evangélico.
El Papa Francisco nos da una de las claves: debemos ser una Iglesia en salida. No esperar en el templo, en la sacristía, en la casa cural, a los feligreses. Hay que buscar a cada quien en su casa, en su trabajo, en su grupo. Y hay que hablar en un lenguaje comprensible, sin que esto implique un lenguaje vulgar; el discurso ha de ser claro, preciso, respetuoso, comprensible, Esto nos lleva a tomar en cuenta la edad de cada quien y su nivel de escolaridad.
Sin mitificar la tecnología, su uso inteligente permitirá difundir la Buena Nueva de salvación, recurriendo, por ejemplo, a la elaboración de diversos blogs especializados, que recojan intereses varios: Biblia, familia, historia de la cristiandad, relación entre razón y ciencia, el mundo del trabajo, el bien común, doctrina social de la iglesia, etc.
Lo anterior no debe suprimir el encuentro cara a cara, incluso personalizado, de puerta en puerta. La Iglesia debe hacerse presente allí donde más se le necesita. En esta óptica, se ha recomendado aprovechar la visita al templo de los alejados, con ocasión de un bautizo, una boda, o un funeral. San Pablo lo tenía muy claro “Insiste a tiempo y a destiempo”. Todos debemos de recibir a esos hermanos con alegría y cortesía, que sientan que están en casa. Habrá que logar que se entienda que la evangelización es tarea de todos los grupos eclesiales, no sólo de las personas consagradas o de los laicos que estén más particular mente ligados a la Dimensión Misionera.
Y es necesario cuidar de dirigirse preferencialmente a la juventud, por tres razones importantes: primera, muchos de los jóvenes actuales son hijos de padres alejados o descristianizados; segunda, la ideología dominante les induce a alejarse de lo permanente, a buscar lo último, lo provisional y lo relativo; tercera: la adolescencia y la joven adultez son edades de cambio, el momento de adoptar valores y modos de pensar propios.
Finalmente hay que recordar que no todo debe ser activismo; no somos tanto nosotros quienes hacemos la tarea, pues tan sólo somos instrumentos. Es el Espíritu quien actúa, por lo que requerimos pastores, catequistas, testigos y evangelizadores de espiritualidad coherente y de oración constante.