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Estudio anatómico-forense de la Sábana Santa

Estudio anatómico-forense de la sábana santa Bofetada y flagelación Parte 1 El Hombre de la Sábana, en opinión de los peritos forenses, fue torturado de forma inmisericorde con gran malicia. Sigamos el relato de la Pasión según los Evangelios y comparémoslo con lo que nos muestra la Síndone.


Jesús es sometido a dos juicios. El primer juicio frente al Sanedrín, por blasfemo al decir de Sí mismo que era el Hijo de Dios. Mientras es interrogado recibe un golpe en la mejilla. En el Evangelio según San Juan se dice que ela siervo de Caifás le da a Jesús un golpe y erróneamente se traduce ese término griego por “bofetada”. En realidad, habría que traducirlo por “porrazo”, “golpe seco infligido con un palo”, “bastonazo”. El Hombre de la Síndone muestra una excoriación en el pómulo dirigida hacia la nariz y se aprecia perfectamente que el tabique nasal ha sido desplazado por el golpe. Recordemos que desde que Jesús es detenido en el Huerto de Getsemaní hasta prácticamente el momento de morir recibe continuamente golpes que le van desfigurando la cara.
El segundo juicio tiene como juez a Poncio Pilato. La acusación, en este caso, es sedición, porque Jesús afirmó públicamente ser rey de un Reino que no es de este mundo. Pilato estaba convencido de la inocencia de Jesús, según nos cuentan los mismos Evangelios, y se le ocurrió una estratagema para salvarle la vida: mandó que lo azotaran y luego lo mostró al pueblo ensangrentado, buscando sin éxito la misericordia del populacho.
A Jesús, por tanto, lo flagelan con terrible dureza, pero atendiendo a la orden de Pilato de respetar su vida los verdugos se cuidan de no golpear la zona del corazón. Para este castigo emplean el llamado “flagrum taxilatum”, un látigo con dos o tres cuerdas de cuero y unas piezas de hierro pequeñas en los extremos. Este flagelo recibía el nombre de “escorpión” o “caricia de Satanás”. Midiendo los ángulos de los golpes que se aprecian en el cuerpo del Hombre de la Sábana se deduce que hubo dos agresores, el de la izquierda más bajito y más sádico, que golpearon la espalda, las nalgas y las piernas, aunque también el pecho y la zona genital. La pérdida de sangre tuvo que haber sido profusa y es de suponer que Jesús perdió el conocimiento en algún momento.
El Hombre de la Sábana fue azotado con método y precisión por gente que dominaba perfectamente la técnica de su oficio, y mientras se hallaba inmovilizado con ataduras.
La Síndone nos demuestra que las heridas de la flagelación en los glúteos y la cadera tienen la misma profundidad que el resto del cuerpo, con lo que se deduce que el castigo se le practicó mientras estaba desnudo. Una nota importante asombra el sadismo escalofriante de los verdugos que golpearon con mayor intensidad en la parte delantera superior interna de ambos muslos, junto a las ingles. La duración de la flagelación pudo ser de 25 a 35 minutos.Se pueden contabilizar unas 600 heridas por unos 100 golpes de látigo.

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