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Editorial del Domingo 20 de Agosto de 2017

Familia y sociedad Las familias bien constituidas, se reconocen como la célula vital de la sociedad. Las familias bien integradas son la base fundamental sobre la cual se construye el Estado. También resultan ser los espacios adecuados donde se forja la paz, el amor al prójimo y se recibe la formación humana para que surjan ciudadanos responsables y solidarios.


Toda familia tiene el derecho y el deber de cumplir una importante función social, política y económica contribuyendo así, a crear una sociedad justa y transparente les corresponde además el derecho de constituir asociaciones, uniéndose a otras familias o a instituciones como la Iglesia. Con el propósito de cumplir las funciones que les competen, de manera adecuada y con eficacia. También sería una forma de defender sus derechos y fomentar el bien.
Siendo que la solidaridad debe ser en la familia un elemento esencial y estructural, las familias, no solo están llamadas a velar por el bienestar de sus miembros, sino que deben estar abiertas a servir a los más débiles de la sociedad, quienes son los abatidos por la pobreza y la exclusión,
También es oficio de las familias, asegurarse que las leyes que se emitan y las instituciones públicas creadas, fortalezcan y defiendan, en forma positiva, los derechos inalienables de las familias. Siendo los padres de familia responsables de la educación de sus hijos, resulta imprescindible que estén involucrados en el diseño de políticas educativas y en el funcionamiento de los centros de enseñanza donde asisten sus hijos,
En los campos de la economía; en la sociedad civil; en la aplicación de la justicia; en el desarrollo de la cultura; tanto las familias como las organizaciones que las representan deben intervenir para asegurarse que esos aspectos tan importantes de la vida social estén bien planificados y sean efectivos, que sirvan para la defensa de los derechos permanentes de las familias y garanticen la oportunidad de educarse a quienes las integran, siendo la educación filial una responsabilidad privativa de ambos esposos.
El mundo del trabajo también es un ámbito en el que participa la familia, ya que sin empleo no puede subsistir, pues es la fuente donde se adquieren los ingresos necesarios para la manutención familiar.
La dinámica de la economía en una sociedad, se inicia a partir de la iniciativa de personas, que después se constituyen en redes, y allí se realiza el intercambio de bienes y servicios, donde están involucradas las familias.
Las Familias son factores esenciales de la vida económica, existiendo ciclos de bonanza y de crisis, según las posibilidades de los montos de ingresos en los lugares donde laboran. Por ello las familias deben estar siempre muy atentas, a los cambios de la políticas públicas que tienen que regular lo referente a empleos y salarios, para asegurarse la capacidad de poder adquirir la canasta familiar.
Por ello, desde la Encíclica “Rerum Novarum” del Papa León XIII, al hablar de justicia expresó el concepto de salario familiar. La idea es que el ingreso del trabajador debe ser suficiente para la manutención y ofrecer una vida digna, a todos los miembros de la familia.
La familia, en el monto del salario familiar y justo, debe incluir la capacidad de poder ahorrar, con propósitos de que pueda hacer adquisiciones de alguna forma de propiedad familiar, que garantice la libertad de la familia. Recordemos que la familia es sociedad natural fundada sobre el matrimonio, por lo tanto, es agente imprescindible en el desarrollo de la vida económica de la sociedad.
Dada la contribución de las familias a la sociedad, resulta justo que el Estado realice
programas sociales en favor de las familias más necesitadas, o las que viven en lugares con mayor riesgo. Programas sociales que deben abarcar elementos básicos para el bienestar de las personas como salud, educación, nutrición y vivienda.
En Honduras, existe resistencia de parte de muchas personas para aceptar y promover los programas sociales, pues manifiestan que el dinero debe invertirse y no regalarse. Pero la realidad es que muchos programas sociales son financiados con fondos especiales donados por organismos internacionales, dado que ellos tienen ganancias con las contribuciones que les otorgan países de América Latina, donde los índices de pobreza son muy elevados.
Para estas próximas elecciones las familias están llamadas a depositar su voto, de manera consciente, por los candidatos que consideren son los más idóneos para trabajar por el bienestar de las familias, en caso que resulten electos.
Según lo expresó el Señor Jesús: “Si tuvieran fe como un granito de mostaza….dirían a esa montaña que se mueva y se movería”

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