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Camino de fe,tras las bartolinas

Camino de fe,tras las bartolinas
Entre la soledad, las frías noches y la desesperación de estar encarcelados encuentran la liberación, su vida espiritual tiene sentido en Dios que es su mayor fortaleza, quien les cumplirá un día su deseo de llegar a su hogar.
Eddy Romero
emromero@semanariofides.com
Fotos: Eduardo Núñez

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La mañana no es normal para el equipo del Semanario Fides. El sol parece calentar de manera extraña y la respiración se acelera, estamos llegando a la Penitenciaria Nacional y hay que pasar tres cinturones de seguridad comandos por militares en donde se nos pregunta lo mismo… ¿A qué vienen jóvenes? La respuesta siempre es la misma, venimos a contar una historia.
Antes de la revisión en la entrada principal, un imponente portón color negro, impacta una gran realidad, tres milímetros de hierro separan un mundo de otro. Guardias de seguridad mal encarados por las dobles jornadas de trabajo que les toca realizar, sus ojeras reflejan las largas horas sin dormir, es el paisaje que se observa a primera vista. Este día, ingresa al centro penitenciario, una brigada médica que promueve la Pastoral Penitenciaria y la Universidad Católica. Se hace fila, cada uno tiene que ser revisado minuciosamente, todo por llevar una pisca de esperanza en un sitio que es catalogado como una “bomba de tiempo” según algunos especialistas.
Luego del ingreso de la brigada, toca el turno del equipo del Semanario Fides. Los ánimos se caldean, el permiso solicitado no hace eco, por lo que una de las líderes de la Pastoral tiene que intervenir. Ya en el interior, el miedo y el suspenso aparece, ese sentimiento natural, que provocan estos sitios prejuiciados como lo más despreciable de una sociedad.
San Lucas señala en los Hechos de los Apóstoles que en los primeros años de fe, “echaron” a la cárcel a Pablo, a Silas y a Timoteo y ordenaron al carcelero que los guardara con todo cuidado (Hechos 16,23). El carcelero, al recibir tal orden, los metió en el calabozo interior y sujetó sus pies al cepo (Hechos 16,24). A pesar de la situación en que ambos se encuentran, dolidos, encadenados y apresados, se dirigen al Señor en oración de alabanza (Hechos 16,25). Un ejemplo de esto se vive más de dos mil años después, aunque en este centro penitenciario, el panorama es sombrío, hay chispas de esperanza.
Estos destellos, que muchas veces pueden ser como los primeros apóstoles tienen un rostro concreto, una palabra o simplemente una acción desinteresada, son los integrantes de la Pastoral Penitenciaria que llegan a ver a estos “olvidados” por la sociedad.

TESTIMONIO ENTRE BARROTES En uno de los módulos de la Penitenciaria Nacional, existe una capilla en honor a Cristo Redentor del Universo. Construida por monseñor Roberto Camilleri, cuando era obispo auxiliar de Tegucigalpa. Este sitio es el lugar de encuentro de todos aquellos privados de libertad que buscan en Dios una luz ante tanta tiniebla que viven.
En la entrada, sobresale un señor de mediana estatura, con una complexión robusta y curiosamente, sobresale una sonrisa en su rostro. El pide que no se revele su identidad, por lo que le llamaremos “Pedro”. Como muchas personas, “Pedro” era un hombre trabajador, con una familia luchadora, que dedicaba parte de su tiempo a la Iglesia, miembro del Movimiento Familiar Cristiano, entre otras características, por lo que nunca se imaginó que su vida estaría tras los barrotes. “Venir a estos lugares, nadie lo espera, pero nadie está exento” afirma, mientras busca una rústica silla, desde donde relatará ese camino de fe, tras las bartolinas.
“Desgraciadamente en una Navidad me tocó visitar a mi hermano y entonces en ese espacio se dio que mataron un muchacho y yo me miré involucrado porque yo estaba allí, pero pasó año y medio y nunca pensé que podría salir implicado porque realmente la muerte se dio pero no participamos” dijo. Después de ese trágico momento, consigue un trabajo y le solicitaron sus papeles en “regla” y según relata “la sorpresa es que cuando a mi trabajo me van a detener porque me aparece que tengo una orden de captura por la muerte de un muchacho, cosa que para mí fue una sorpresa, me cayó como balde de agua fría”. “Llego aquí y luego las personas que nos defienden, no saben cómo hacerlo, nos ponen a mentir prácticamente, diciendo que yo no estaba en el lugar y cuantas situaciones, a la hora de hacer conclusiones dicen no, si este lo conoce, quiere decir que lo está encubriendo, las situaciones, como se complican los casos por los malos procesos de defensa” indicó “Pedro”.

“AGARRADOS DE DIOS“ El llanto vuelve a bañar las cicatrices y arrugas que le ha dejado esta experiencia carcelaria en su rostro y prosigue “Como a los dos años, el coordinador del templo tenía que irse libre, entonces, con el padre Marcos Alvarado que estaba a cargo de la capellanía en ese momento, se hace un consenso a ver quién era la persona indicada para que se quedará encargada de la coordinación. Un grupo como de unas 15 personas me eligieron a mí. Desde ese momento, me ha tocado coordinar acá la Iglesia”.
“La fe es la que nos levanta, nos mantiene vivos y con ánimo, la verdad es que sólo agarrados de Dios es que nosotros podemos sobrellevar la carga, es bien difícil porque no se tiene una “fecha de cumpleaños”, que significa la fecha en que va a salir. A veces uno viene aquí esperando el milagro, que le “canten” cuando se irá”.
Al salir de este tortuoso lugar, quiere dedicarse a seguir sirviendo al Señor. Es por ello, que sacará el curso para ser Delegado de la Palabra, porque como él lo dice, la experiencia ya la tiene, “mi meta es esa, apegarme más a mi familia, a las cosas de Dios y servirle”.

ACTUALIDAD Según el Instituto Nacional Penitenciario, en los últimos años, la población penitenciaria se incrementó un 38% a nivel nacional. Actualmente hay 27 centros penales y cuatro centros anexos. Hay 18,836 reos a nivel nacional. En la Penitenciaría Nacional de Támara, conocida por ser, junto al centro penal sampedrano, las cárceles con más hacinamiento del país tiene una población de 4,432 reos. De estos, 2,353 están condenados y 2,046 sólo están procesados. Hay 33 extranjeros, de los cuales 11 están penados y 22 procesados. La cárcel de mujeres ubicada también en esta localidad tiene 562 presas. Autoridades de este instituto afirman que con la construcción de los dos centros penales de máxima seguridad, se ha descongestionado Támara y San Pedro Sula. En el primero se ha trasladado más de mil reos y en San Pedro Sula cerca de los dos mil afirman.
31Centros penales existen en el país, entre ellos 2 son de máxima seguridad y 1 de mujeres.
18,836PERSONAS están privadas de libertad en las diferentes cárceles hondureñas.
38POR CIENTO incrementó la población penitenciaria en las cárceles del país.

La hipocresía hace que no se piense en la posibilidad de cambiar de vida, hay poca confianza en la rehabilitación, en la reinserción en la sociedad. Pero de este modo se olvida que todos somos pecadores y, muchas veces, somos prisioneros sin darnos cuenta”.
Francisco
Papa

¿Qué nos motiva para ser agentes de redención?
Nuestra misión evangélica está basada en el texto bíblico de Mateo 25,36 “estuve preso y me vinisteis a visitar”; aquí descubrimos en el rostro del encarcelado el rostro mismo de Jesús, que sigue padeciendo cautiverio, animados y motivados por el mismo espíritu de Dios que alimenta nuestro compromiso cristiano y de redentores, sirviendo como instrumento del Dios misericordioso que debe reflejarse en cada agente de pastoral, convirtiéndonos en las mismas entrañas de Dios que llevan su amor y perdón sin condiciones al privado de libertad.
Por eso caminamos de la mano de Jesús y motivados por la misma María que despertó en San Pedro Nolasco el carisma de la liberación, buscamos también nuestra alegría de ser redentores.
En este momento, estamos trabajando en diferentes días, con otros sacerdotes, y con otro número de hermanos que nos ayudan a encontrarnos con los privados de libertad, en las áreas de: máxima seguridad, diagnóstico, casa blanca, de ex policías, lavandería, retirados, de igual manera tenemos la oportunidad de entrar a la capilla, que está en sección de población y, tenemos acercamiento con los muchachos la mara MS.
El Señor quiere que el privado de libertad sea un nuevo hijo de Dios, que recupere esa dignidad de hijos. Sabemos que la situación económica en el país no es muy favorable. Muchos jóvenes salen de la escuela, pero no hay oportunidades para ellos, mucha gente también, los empleos mal pagados, y terminan haciendo cosas que no, y esto va en aumento, y van ingresando más gente a las prisiones, y desgraciadamente, el nivel de gente que existen dentro de los penales, sobrepasan las posibilidades de darles un buen tratamiento.