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Padre Alejandrino Munguía

Padre Alejandrino Munguía “Sacerdote que omite la realidad, mejor que duerma” Fue ordenado sacerdote un 17 de diciembre de 1960, por monseñor Evelio Domínguez, en la catedral San Miguel Arcángel. Actualmente vive en la parroquia La Guadalupe.


Texto y fotos: Delfina Janeth Lagos
dlagos@semanariofides.com

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Las 10:15 de la mañana, el día apenas comienza más para un hombre que le toca mirar con los ojos del alma y esperar el repique de campanas para darse cuenta la hora que marca el reloj. El es padre Alejandrino Munguía, un hombre que por su edad ha perdido la vista, un sacerdote de los pocos que han quedado en la arquidiócesis de los años 70, 80, él es considerado el presbítero más longevo del clero Arquidiocesano.
Llegar a la parroquia La Guadalupe, es sentarse a escuchar esas anécdotas de este siervo que con su gran experiencia sacerdotal y el gran recorrer de su vida deleita a los que quieran saber de su recorrido por esta tierra.
¿Se encuentra el padre? Esa fue la pregunta para iniciar la gran plática con el sacerdote, no se tardó ni un minuto, para contestar “mamita pase aquí estamos tertuliando con el padrecito “Monchito”, un gran hijo y servidor de Dios, expresó con una gran sonrisa el clérigo.
El padre Alejandrino vestía camisa de color blanca con rayas café su pantalón de color chocolate y con sandalias, así lo encontramos.

OBEDIENTE, La gran conversación inició, sentados muy cómodos en uno de los sofás de la parroquia La Guadalupe, la cual es la morada del padre Munguía, “ bueno los dejo para que platique con el maestro” expresó el presbítero “Monchito” que estaba conversando muy ameno con él.
Al ver la alegría con la que habla el padre y ese dinamismo salió la pregunta, ¿padre usted se aburre aquí? De inmediato el sacerdote se soltó una gran sonrisa de esas que contagia, “ya sé porque me pregunta, me observa inquieto verdad, mire le soy sincero, yo me considero con fuerzas, el médico me dice que estoy como roble, claro no de correr, mi único problema es la ceguera, pero soy obediente me mandaron a descansar y toca hacer caso, trato de ayudar aquí, a las 11:00 de la mañana estoy pendiente para los que quieran confesarse eso me distrae, pero si por días me aburro.”
Al momento de dar esos detalles de su rutina diaria, sale la respuesta a una pregunta no planteada “usted me dirá mamita ¿a qué hora se levanta este abuelito? le contesto , como siempre desde que tengo uso de razón a las cinco de la mañana, doy gracias a Dios, hago mi rosario aquí lo cargo en mi cuello, no por adorno aclaro, después escucho noticias y sintonizo varias emisoras, ahora ya televisión no puedo mirar entonces mi medio de información la radio, mire un buen sacerdote debe estar bien informado de la realidad de sus pueblos, sacerdote que omite la realidad y se aferra a su oración, mejor que duerma” expresó con gran seriedad el presbítero.

VOCACIÓN, Al llegar a esa palabra sacerdote, él detalla que su vocación salió de la nada, “soy el mayor de siete hermanos y me salió esa espinita de la vocación. Cuando ya me ordena monseñor Evelio Domínguez un 17 de diciembre de 1960, en la catedral metropolitana no me lo creía y si tengo que dar gracias se las doy a mis padres”
Pasaron los años y trate de dar a conocer y vivir esta vocación posible diferente a muchos, yo no soy mucho de orar y orar, se lo repito aquí hay muchos amigos de mi vocación que pasan con el rosario en la mano y tratando que los jóvenes recen con ellos, “me piden un consejo así nunca tendrán templos llenos de jóvenes, el joven es duro para rezar, tienen que buscar otras alternativas antes que lleguen a ese paso”.
De igual manera el padre insiste que la fe ha cambiado, ahora se le deja solos a los laicos, “hay tantos movimientos pastorales que sólo es trabajar con ellos, “a mi muchos no me quieren ya que he sido directo en mis críticas, por ejemplo, soy bien esquivo en dar misa de cuerpo presente, ya que muchos ni asisten a la Eucaristía pero cuando un familiar se muere ahí si lo buscan a uno”
La plática siguió, entre risas, criticas, regaños, al escuchar la campana que anunciaba que ya eran las 11 de la mañana, tiempo que el padre se prepara para salir a confesar, pero quería finalizar el placentero diálogo, recomendando a sus amigos sacerdotes “sean obedientes, salgan de las parroquias, hagan caso a las palabras del papa Francisco de hacer lio, en principal con los jóvenes, que andan en tantas cosas no muy aceptadas, pero aquí cuando ya se mueren empiezan a juzgar que andaba en malos pasos, pero no se preguntan que hice yo como sacerdote para ayudar a ese joven a salir de tanta maldad, es ahí la pregunta”. Finalizó el sacerdote de 85 años.

Rápiditas
Originario: Curaren Francisco Morazán.
Hermanos: Mayor de siete hermanos
Ordenación: 17 de diciembre 1960
Comida favorita: Frijoles fritos, con tortilla y quesillo.
Bebida: Fresco de limón y naranja.
Libro favorito: Un tal Jesús y La Biblia.
Pasatiempo: Escuchar la radio y caminar.
Sacerdocio: Una vocación al servicio.

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