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Mirando el futuro con esperanza

Mirando el futuro con esperanza Es importante ver los inicios de la Diócesis para contemplarlos, y mantener viva la identidad como cristianos. CONTINUACIÓN DE LA CARTA PASTORAL 16 La Diócesis tiene una rica historia, hay que conocerla y celebrarla, es historia de salvación en nuestra Iglesia local, con sus legítimos pastores, viviendo con fe los signos de los tiempos.

En la historia se han visto fieles que fracasan por no seguir las orientaciones de los legítimos pastores, además, por no conocer la acción de Dios en la Iglesia Particular, por eso estamos llamados a ver con ojos de fe, los signos de los tiempos. Es importante ver los inicios de la Diócesis para contemplarlos, y mantener viva la identidad como cristianos. No se trata de hacer arqueología, diciendo que ¨antes era mejor¨. Si se actúa en su momento oportuno hay que descubrir la luz inspiradora; debemos reconocer cómo actuaron nuestros antepasados, porque lo hicieron respondiendo a sus desafíos y necesidades de su tiempo. Los problemas de hoy son los mismos de antes o parecidos, y debemos ser conscientes de que, en medio de los aciertos, también encontraremos puntos negativos. Todo esto es instructivo para buscar la conversión. Considero que este es el momento para preguntarnos ¿Qué vamos hacer? Es la oportunidad de continuar esta obra salvadora con la ayuda de Dios, hay que escuchar lo que el Espíritu le dice hoy a la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Santa Rosa de Copán. Nuestro ideal cristiano es, como nos lo dice el apóstol Pablo: “mantenerse firmes en un mismo espíritu y luchar unánimes por la fe del Evangelio, sin dejaros intimidar en nada por los adversarios”, por eso no hay que dejarse vencer por la tentación de la división, romper la unidad es una idea que viene del mal. Hay que poner todo en común y compartir, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Líneas pastorales

17 Abracemos con esperanza el futuro y permanezcamos unidos en el Señor. También hay que celebrar la fe de una manera viva y digna. Caminemos por los senderos del Evangelio dinamizando estas Líneas Pastorales y procurando nuevos métodos para que Cristo aparezca siempre en cada una de nuestras Comunidades; contemplando las maravillas de Dios en nuestra Diócesis. Creo que el papa Francisco, en su magisterio, desde el inicio de su pontificado nos está marcando por donde tenemos que caminar.
a) Procurar el anuncio vital y explícito de Jesucristo que llegue a todos, sin descartar a nadie, involucrando a todos: “Vida Consagrada, las Comunidades Eclesiales de Base, las Áreas Pastorales: catequistas, jóvenes, familia, enfermos, Pastoral Penitenciaria (…) ministerios laicales, Delegados de la Palabra de Dios, consejos de asuntos económicos, asociaciones y Movimientos Apostólicos”.

b) Respetar la presencia de cada uno de los carismas presentes en nuestra diócesis procurando que se integren más plenamente a la estructura originaria que se da en la Diócesis: Consejo Diocesano de Pastoral, Vicarial y Parroquial. A la vez es necesario que la comunidad diocesana acoja la riqueza espiritual y apostólica de los movimientos.

c) Volver a las normas generales que nos indica el Derecho Canónico universal, en lo referente a los sacramentos, para evitar la desacramentalización y la secularización, procurando una catequesis basada en el Directorio General para la Catequesis, el Catecismo de la Iglesia Católica y todo el Magisterio de la Iglesia; adecuando estos instrumentos en la situación en que se encuentra y vive cada una de nuestras familias. Para evitar “comportarnos como controladores de la gracia y no como facilitadores”.

d) Rescatar de una manera intensa y vigorosa la pastoral de la familia, impulsando los valores del matrimonio: fidelidad, procreación y la indisolubilidad; blindándola de las amenazas ideológicas. Reconociendo que la familia es el ámbito en donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo.

e) Cuidar la “Casa Común”: ante tanta depredación del bosque con el monocultivo, contaminación, el mal uso de la explotación minera, el irrespeto a la fauna, y el consumismo. Cuando somos capaces de superar el individualismo, realmente se puede desarrollar un estilo de vida alternativo y se vuelve posible un cambio importante en la sociedad.

f) Procurar una profunda formación en el ámbito social desde la Doctrina Social de la Iglesia, enseñando de manera prioritaria los principios básicos: respeto a la dignidad de la persona humana, la consecución del bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, el sistema de la democracia, el destino universal de los bienes, la participación; los valores fundamentales de la vida social: la autoridad, la verdad, la paz, la caridad, la dignidad del trabajo, entre otros.

18 Avancemos en esta peregrinación evangelizadora, teniendo como núcleo la Persona de Jesús; cada uno de los fieles contamos en este proyecto con nuestros distintos talentos y enriquecemos nuestra unidad Diocesana; valorando la novedad del Espíritu Santo fomentamos el respeto por la diversidad de carismas. Tengamos siempre presente que no somos nosotros quienes poseemos el Evangelio, es él el que nos posee. Podemos expresar nuestra fe en diversas maneras; de igual modo, siempre estaremos unidos en la búsqueda de la salvación siguiendo las huellas del crucificado que vive, y constatamos su presencia en la mirada esperanzadora de los niños, en la vitalidad y sueños de la juventud, en los adultos que moldean y tejen con ahínco el presente; en los ancianos agradecidos que con su paciencia confiada contemplan el nuevo amanecer en esta Casa Común que nos irradia, continuamente, la presencia de Dios que nos alienta y anima. Es por ello, como nos lo recuerda el Papa Benedicto XVI “que nuestro corazón diga cada día a Dios: “Tú eres mi refugio y mi escudo, yo espero en tu palabra” (Sal 119,114) y, como san Pedro, actuemos cada día confiando en el Señor Jesús: “Por tu palabra, echaré las redes” Lc 5,5)”.

19.Glorificamos a Dios con Santa María, Ella es “el orgullo de nuestra raza”, la humilde sierva de Dios, quien con prontitud se pone a servir, para que constantemente interceda por nosotros ante su Hijo amado; haciendo lo que Él nos pida, abramos nuestro corazón a la Palabra de Dios, acogiéndola y poniéndola en práctica; siguiendo su ejemplo, conservemos el mejor “Vino” en nuestra Diócesis.

 

Santa Rosa de Copán,
25 de marzo de 2017
Darwin Rudy Andino Ramírez,
CRS Obispo de Santa Rosa de Copán.

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