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Monseñor Raúl Corriveau: Un apóstol consagrado a los pobres

Monseñor Raúl Corriveau: Un apóstol consagrado a los pobres Eddy Romero emromero@semanariofides.com Fotos: Eduardo Núñez Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Humilde, trabajador, sencillo, alegre, cercano con las personas, amante de la lectura y la fotografía, alguien muy servicial y receptivo. Sabe vivir la vida tal como viene sin quejarse y haciendo bromas, hablamos de monseñor Raúl Corriveau, obispo emérito de Choluteca.


Este “abuelito” excepcional vino al país hace muchísimos años, impulsado por el espíritu misionero que Dios suscitó en la Sociedad de Misiones Extranjeras que tanto bien han hecho en Honduras. Originario de Québec, Canadá, este hombre de Dios fue bautizado un día después de su nacimiento y ocho años después, recibió su confirmación. Un año después de ser ordenado sacerdote, en su parroquia natal, el padre Raúl como se le llamaba en aquel entonces, emigra a su primera misión, en Cuba, donde aprende a hablar el español. Posteriormente, regresa a Canadá a prestar otros ministerios hasta que en 1975 Dios le llama a servir en tierras catrachas.

HONDURAS Su primer contacto con la Iglesia lo recuerda como algo anecdótico. El pidió conocer una parroquia que estuviera bien organizada y conocer como era el trabajo pastoral en este país. Luego de varias recomendaciones, le hablan de un padrecito vicentino que está realizando una excelente labor. “Mi primera visita fue a la parroquia de Tela, donde estaba el padre Antonio Quetglas, yo pregunte donde podía conocer una parroquia bien organizada, me quede una semana allí y nos hicimos amigos hasta la muerte (con Quetglas)”.
En ese entonces, los padres javerianos estaban a cargo de la formación del Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa. El padre Raúl, no se miraba como profesor del seminario, “no era lo mío”, aunque si en ese momento, le hubieran mandado a esa labor, con obediencia y disponibilidad lo habría hecho.
Las cálidas tierras del sur, serían su destino. El conoció las líneas pastorales de la diócesis y algo le llamó la atención, “hablaban siempre de los barrios marginados pero nunca se había empezado a trabajar directamente en los barrios” y esa fue la labor que este sacerdote canadiense quiso desarrollar. Allí prestó su servicio hasta que lo llamaron a colaborar en el obispado que presidia en ese momento monseñor Marcelo Gerín, primer obispo de esta diócesis sureña. Fue nombrado coordinador diocesano de Pastoral y vicario general de la diócesis, aunque según el mismo confiesa que no pensaba ir al obispado, “pero como monseñor Marcelo estaba enfermo, acepté para ir a ayudarle, pero casi enseguida me dijo que me iba a ocupar de la diócesis. Empezó mi papel de obispo en el 78”, sin haber recibido oficialmente su consagración episcopal.

SUS PASIONES Uno de los temas principales en el ministerio episcopal de monseñor Corriveau son los pobres. “Yo miraba la gente del campo, que venía a la ciudad para buscar trabajo, pero no tenían trabajo, estaban cerca de los médicos pero no tenían acceso, se busca medicina y no se cuenta con el dinero, mientras que en el campo tenían sus casitas, agua, gallinas y allí no tenían ni agua”. Esta situación ha sido muy importante para él.
Otro de los temas fundamentales en su ministerio fue el trabajar por la creación de un clero local. Recibió la diócesis con un solo sacerdote hondureño y durante sus años en el episcopado, ordenó a 26 nuevos presbíteros diocesanos. “Nuestra finalidad es venir a un país, donde hay más necesidad de sacerdotes para evangelizar, nuestra prioridad es trabajar para edificar la Iglesia local, para que fuera autónoma cuánto antes”.
Ahora en su faceta de obispo emérito, se dedica un poco más a la oración y meditación, escribe y trabaja mucho con su amigo Rolando Sierra en la publicación de libros sobre Honduras, no libros que hace el, “mi misión también es colaborar con el fortalecimiento de la identidad de un país. Para la identidad hace falta conocer la historia”.

OBISPO EMÉRITO
Los primeros años, luego de ser obispo de Choluteca, aceptó el compromiso pastoral de ir a la Venta en el sur, para ir a celebrar la Eucaristía los domingos, “finalmente era como el párroco allí, porque iba en domingo, Semana Santa, Navidad, me gustaba porque estaba conectado con la gente. Colaboraba bastante con el cardenal con las confirmaciones”. Según monseñor, en sus 25 años como obispo titular de la sultana del sur confirmó a más de 50 mil jóvenes. “Siempre me han gustado las confirmaciones porque es un lugar donde nos encontramos con los jóvenes. Es un ambiente de fe y para mí son celebraciones muy bonitas. Me dedicaba no tanto a hablar con los confirmandos sino con los papás y los padrinos, porque ellos casi no reciben preparación como educadores de la fe”.

La pobreza es algo anacrónico, Honduras tiene todo para vivir normalmente, no es un país con riquezas inmensas pero tiene riquezas suficientes para alimentar a ocho millones de personas. La pobreza es debido a la corrupción, la principal causa de nuestro subdesarrollo y miseria”
Raúl Corriveau
Obispo emérito.

MINI PERFIL
Nombre completo: José Raúl Real Corriveau Mercier
Bautismo: 28 de junio de 1930
Confirmación: 28 de septiembre de 1939
Diaconado: 26 de mayo de 1956
Sacerdocio: 1 de julio de 1956
Episcopado: 8 de diciembre de 1980

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