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Editorial del Domingo 30 de Julio de 2017

Problema migratorio En enero 2018 vence la vigencia de la autorización para que aproximadamente 60.000 hondureños, puedan seguir residiendo en los Estados Unidos, bajo el amparo del TPS (Status de Protección Temporal) extendido por el Gobierno norteamericano, a residentes de Países amigos, que no han podido regresar a vivir en su Patria, de manera segura, por haber perdido sus bienes, por no tener empleo o por amenazas a su seguridad.


En el caso de los hondureños, se les concedió ese Status debido a los severos daños que causó el Huracán Mitch en octubre de 1998, con destrucción de vidas, poblaciones, casas, caminos y centros de producción, lo cual significó masiva pérdida de empleos. Las duras consecuencias de la tormenta empujaron, a la emigración, a multitud de desempleados hacia distintos Estados de Norteamérica.
Dado que la situación de Honduras era caótica en ese momento, a los que emigraron se les concedió la residencia temporal y el permiso laboral temporal, en el 5 de enero de 1999. Desde entonces, han obtenido extensiones periódicas de su status migratorio en aquel país, donde han estado residiendo y trabajando, mostrando una conducta ciudadana ejemplar, de manera que en su gran mayoría no han delinquido.
Los acogidos al TPS han renovado su permiso de estadía en aquel país, sin que hayan encontrado dificultad alguna de hacerlo, Y han sido un factor importante en colaborar con la economía hondureña, mediante el envío de remesas monetarias, para el sostenimiento o para ayuda de sus familiares que dejaron en Honduras,
Fueron varias las administraciones de gobierno, tanto Demócratas como Republicanos, las que no pusieron objeción en renovar su permanencia. Posiblemente por la gran contribución que con su trabajo eficiente, han brindado a la economía norteamericana. Pero ahora con la Administración Trump, existe la posibilidad de que a los compatriotas no se les extienda el permiso de estadía, Existen señales que lo suponen, tales como el plazo de extensión dado, solo por seis meses, a los haitianos acogidos al programa.
También han existido comentarios del General John Kelly, Ministro de Seguridad, en los que ha expresado que los inmigrantes acogidos al TPS deberían pensar en regresar a su casa, sugiriendo, de esa manera, que el permiso posiblemente, no se extenderá más allá del actual período autorizado.
Si el permiso no se concede, ello significa que aproximadamente 60,000 hondureños estarían regresando al país, lo cual sería un duro golpe para la economía hondureña, pues la mayoría quedarían en condición de desempleados. Y aún en el caso que se acogieran a actividades de emprendedores, su situación sería muy difícil, por la extorsión en los negocios, dado el grado de violencia que existe en Honduras.
Ya la Embajada hondureña en Washington ha presentado la solicitud para una extensión adicional del TPS, y se harán todos los esfuerzos para lograr una respuesta afirmativa. La posibilidad de una extensión de la estadía para los hondureños, radica no solo en el buen comportamiento como trabajadores eficientes y ciudadanos honestos han tenido.
También hay que tomar en cuenta que el gobierno del presidente Trump también ha respaldado el “Plan de la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte” destinado a mejorar las condiciones de vida en El Salvador, Guatemala y Honduras, con el propósito de evitar el crecimiento de las migraciones hacia Norteamérica.
El respaldo de la Administración Trump a dicho Plan, ha sido concreto, Ya se autorizó la entrega de los primeros desembolsos que están contemplados en el mismo. No importa que ese Plan fuera aprobado por el Gobierno del Presidente Obama, pues no ha sido recortado, sino que ya existe un Presupuesto vigente para su ejecución,
El TPS se ha convertido en un asunto muy sensitivo por lo que significaría para Honduras el regreso masivo de esos ciudadanos. Por lo tanto, la extensión del TPS es un asunto que tiene que ser de actualidad en todos los Medios de Comunicación de la nación. Ya que si el resultado favorece o perjudica a Honduras, la población ya estará informada y preparada de las posibles consecuencias positivas o negativas.
Por otra parte, es un tema que tiene que ser tratado entre gobiernos, por la vía de la diplomacia en conjunción con las otras naciones de Centroamérica. A favor de la extensión están los antecedentes laborales y cívicos de quienes, han permanecido tantos años como “migrantes modelo”, dedicados a una vida de trabajo, con familias ejemplo de civismo y que han sabido ser agradecidos con el país que lo ha acogido. Es un asunto que implica un profundo respeto por la dignidad humana de los migrantes y el bien común de la nación hondureña.
Como lo expresara el Señor Jesús: “Ámense los unos a los otros….Como YO les he amado”

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