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Nuevo diácono en Diócesis de Trujillo

Nuevo diácono en Diócesis de Trujillo El pueblo de Silca se volcó lleno de alegría pues recientemente fue constituida la Parroquia Nuestra Señora de El Carmen y ahí se realizó la ordenación diaconal.


Texto y fotos: Wilfredo Rivera
wilgabcris@yahoo.es
En un ambiente de alegría el joven seminarista Sadí Antonio Aguilar recibió la Ordenación del Diaconado de manos de monseñor Luis Solé Fá, obispo de la Diócesis de Trujillo, y la ceremonia se realizó en la recién creada parroquia de Nuestra Señora del Carmen, localizada en el municipio de Sico, Departamento de Colón.
La ceremonia se verificó en la víspera del día consagrado a la Virgen del Carmen, patrona de esa comunidad y en la homilía el obispo recalcó la alegría de contar con un nuevo diácono en la Diócesis, pues esa jurisdicción eclesiástica cuenta con muy pocos sacerdotes y diáconos para atender las necesidades pastorales de la población.
“Es importante ese Dios de la vida que quiso servirse de Mauricio y Teresa, los papás de Sadí, para que él viniera a este mundo, pero eso no es lo más importante, lo más importante es que en el seno de Teresa esa vida que venía creciendo y que iba a ser Sadi Antonio, Dios la miraba con ilusión como mira la vida de todo ser humano cuando viene a este mundo”.
“No es que Dios ya tenía escrito que Sadí iba ser Diacono y Dios lo quiere sacerdote, no, porque la libertad nos la deja a nosotros, nos hace elegir a nosotros la forma de cumplir el sueño que Dios tiene para con cada uno. Ese es un punto que a mí me lleva a sentir realmente miedo y dolor ante la ideología de género que se está propagando por el mundo y en el cual una de las cosas que se defiende es que la mujer puede abortar por cualquier motivo, porque es dueña de su cuerpo”.
“Diácono significa servidor, pero servidor al estilo de Jesús, siendo amigo de la gente, siendo amigo de aquellos a los que sirve. Me encanta ver que vinieron sacerdotes y compañeros de Sadí en el seminario, esto quiere decir que él, a su paso por el seminario, supo abrirse a la amistad, a la verdadera amistad y eso es precisamente Sadí lo que te va permitir vivir bien el celibato. Esa renuncia para vivir al estilo de Jesús y para ello renunciamos al matrimonio y no al amor, no a la amistad, la amistad verdadera”.
“Sabrás amar a las personas, podrás ver a las mujeres como esas personas amigas y eso es lo que nos permite a los sacerdotes amar a todo el mundo y vivir el celibato bien vivido. La responsabilidad de Sadí es ser un joven que se gane el respeto y el respeto de un diácono joven, de un sacerdote joven depende de él, de su manera de trabajar y de su manera de servir, pero también depende de la comunidad que no le exija a un diácono, a un sacerdote joven, una experiencia que todavía no tiene. En la vida siempre iremos adquiriendo experiencia para ser cada vez más eficaces, mejores, Sadi como joven tiene la responsabilidad de hacerse respetar, nosotros y ustedes como comunidad de la Parroquia de Sico, debemos ayudarle en ese servicio que él está prestando en esta parroquia. Sé que tiene la gran ayuda del Padre Ricardo y ustedes como comunidad ayúdenle para que vaya experimentando, vaya aprendiendo, vaya tomando esa seguridad poco a poco.
Que la Virgen del Carmen, que es la madre del Señor Jesús, te ayude a profundizar la amistad y a identificarte totalmente con Él, que con tus actitudes seas como Jesús al venir a este lugar no a ser servido, sino a servir.

MUESTRAS DE CARIÑO.- El sábado 15 de julio, desde muy temprano partieron las peregrinaciones procedentes de todas las parroquias de Colón, para estar presentes en la ceremonia. A muchos les tocó caminar aproximadamente medio kilómetro ya que su medio de transporte quedó del otro lado del río Sico, y tuvieron que abordar una balsa para estar presentes.
Pero en todos los asistentes se reflejaba la alegría de encontrarse como una sola familia de fe. La parroquia anfitriona se preparó muy bien en el montaje del evento; cada familia ayudó con alimentos y hospedaje ya que asistieron hermanos de Tegucigalpa, Olancho y San Pedro Sula.

PLENA DE FELICIDAD.- María de la Cruz Aguilar es la madre adoptiva de Sadí Antonio Aguilar no ocultaba su alegría, “me siento muy feliz en este día” fueron sus primeras palabras cuando le consultamos como se sentía y luego agrego: “Yo les digo a las madres que no tengan miedo, que pongan a sus hijos en las manos del Señor, Él es quien da la vida”.
“Sadi Antonio es mi sobrino pero la mayor parte su crianza la ha compartido conmigo, yo he sido como su madre, le he inculcado los valores cristianos desde pequeño, siempre he compartido con él la fe católica y es el mejor regalo que he recibido del Señor. Desde pequeño, lo presenté a la Iglesia.

¿Cómo surgió esta vocación?
Nosotros vivíamos en Cuyulapa, Sonaguera, él siempre ha caminado conmigo en las actividades religiosas, hizo su preparación para la primera comunión, luego su confirma y siguió su proceso. Luego pidió ayuda al Párroco de la Virgen de los Remedios en Sonaguera, en ese tiempo estaba el Padre Hermenegildo Ramírez, a quien yo agradezco de todo corazón el habérmele ayudado”.
Cuando él tomó la decisión de ir al Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa me acuerdo que llegó y me dijo: tía yo me voy para el Seminario; mi respuesta fue: ya que usted ha pensado en decirle sí al Señor, no tenga miedo, llegue con amor como usted ha llegado desde muy pequeño, sírvale al Señor como se lo hemos pedido y si le ha nacido del corazón de ser un hijo suyo entonces que sea para Él. Me alegro ya que he recibido la otra noticia en este día de su ordenación como diácono ya que el trece de enero será su ordenación sacerdotal y por eso estoy muy agradecida y desde ya el pueblo de Sonaguera junto a toda nuestra familia lo apoyaremos incondicionalmente.

HABLA SADÍ.- Sus primeras palabras tras ser ordenado fueron: Es un gran privilegio estar frente a ustedes como un diácono ordenado, salen de mi corazón palabras sinceras de agradecimiento por todo lo que han hecho por mi desde que inicie esta historia vocacional en el año dos mil ocho hasta la fecha.
Sé que muchos vienen de lejos, algunos desde San Pedro Sula, Tegucigalpa, desde Olancho, bienvenidos a esta tierra de Sico, bienvenidos a esta tierra hermosa que tanto necesita de Dios, a cada uno de ustedes también que vienen desde las diferentes parroquias de la Diócesis de Trujillo les agradezco su presencia que es el mejor regalo para mí, que es el nuevo nacimiento que he tenido hoy quince de julio del dos mil diez y siete aquí en esta parroquia Virgen del Carmen de Sico. Gracias. infinitas a Dios que tomó la iniciativa de llamarme a esta vocación de la cual no soy digno, no soy digno si no aprendo a ser verdadero amigo de Jesús, a ser servidor de ustedes que son el pueblo de Dios. No soy digno si no les predico y les presento a Cristo como salvador y liberador de nuestras vidas, no soy digno si no aprendo a ser reflejo de Cristo para la vida de cada uno de ustedes y, sin embargo, aquí estoy frente a ustedes consagrado y ordenado para el servicio de esta Iglesia. Gracias a Monseñor Luis Solé Fá que siempre tiene una palabra, un gesto oportuno ante mis dudas y ante mis miedos, gracias porque verdaderamente es un padre para mí, cuando me aconseja, cuando dialogamos, muchas gracias a todos los sacerdotes de la Diócesis de Trujillo porque con su presencia me ayudan y me motivan para que cada día yo pueda configurarme con Cristo, gracias a mi familia aquí presente porque de la familia nacen los frutos buenos cuando hay una autentica familia cristiana, gracias a esta parroquia de Sico porque me ha acogido como un hijo suyo, que me ha acompañado y que me vive fortaleciendo con su compañía, con sus gestos y con sus palabras, es la primera vez en su historia que se ordena aquí un diácono y eso es para mí un privilegio que se hayan estrenado conmigo. Sólo les quiero pedir un favor a cada uno de ustedes, por favor sean centinelas de mi vocación, cuiden de mi vocación, oren por mi vocación, pues no sólo es mía, también es de ustedes, porque me consagro para servirles a ustedes a la luz del evangelio. Cuando me equivoque es allí el momento para orar más, para pedir más, pues como dice el canto somos hombres y no ángeles de luz, no es momento de criticar, no es momento de murmurar sino de acompañar, de conocer y hasta salvar una vocación, esta mañana mientras dialogaba con monseñor hemos puesto una fecha para mi ordenación sacerdotal y es el trece de enero del dos mil diez y ocho en la Parroquia Virgen de los Remedios de Sonaguera.

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