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Congreso de la Familia

Congreso de la Familia Por Víctor Hugo Álvarez Director de Fides El Congreso de la Familia que se ha realizado durante los últimos cuatro días y que culmina hoy en Valle de Ángeles, abre senderos muy precisos para el actuar de la pastoral de la Iglesia sobre este candente tema de las familias hondureñas enfrentadas hoy a una ola de violencia imparable, la pérdida de valores y la situación de pobreza en que los núcleos básicos de la sociedad se desenvuelven.


No hay duda que por su naturaleza este congreso “ayudará a reflexionar sobre la realidad social, eclesial y sacramental de las familias” y establecerá líneas de acción pastoral sobre el tema, situando a la Pastoral Familiar “como un eje transversal de toda la acción evangelizadora de la Iglesia en Honduras”.
Los objetivos primordiales del importante evento han sido reflexionar, profundizar y clarificar la identidad de la Pastoral Familiar en Honduras y establecer criterios y directrices de acción para la acción de esa pastoral.
Al establecer los criterios y directrices no cabe duda que los asistentes al Congreso han realizado un análisis profundo de la triste realidad en que se encuentran las familias hondureñas y sobre la Pastoral Familiar recae ahora una titánica labor, la cual debe enfrentar con la mayor celeridad posible.
La visión de la Pastoral Nacional que preside monseñor Ángel Garachana, ha sido acertada pues el país necesita consolidar sus núcleos familiares con los valores evangélicos, como una acción inmediata que ilumine la oscura realidad que hoy enfrenta la población hondureña.
De acuerdo a la última encuesta de hogares elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas, más de un millón 645 mil hogares se constituyen como unión libre, frente a 1, 399. 569 que formalizan su hogar por el vínculo del matrimonio.
Esa misma encuesta revela que para junio de 2016 el 60.9% de los hogares hondureños se encuentran en condición de pobreza, ya que sus ingresos están por debajo del costo de una canasta básica de consumo que incluye alimentos y otros bienes y servicios.
Basta conocer esos indicadores para reflejar un perfil de las dificultades que enfrentan las familias del país, sin sumarles la falta de oportunidades, de educación, salud y los graves daños que genera la migración de los padres y hasta niños, la cual se ha incrementado en los últimos años.
Por ello, la labor de la Pastoral Familiar esta desafiada y enfrentar esos desafíos requiere de una intensa labor que parte desde su organización interna, sus líneas de acción de acuerdo a prioridades y el empeño que se ponga en concretar esos lineamientos.
El tema de la familia es prioritario enfocarlo y la Pastoral Nacional ha dado un paso firme en la dirección precisa al realizar este Congreso. No cabe duda que el mismo tendrá repercusiones muy positivas en el actuar de la Iglesia.
Es deber de todos apoyar las conclusiones que han emanado del Congreso y que se tornen factibles, porque son un valioso aporte que necesita de nuestro compromiso para ir cambiando la asfixiante realidad en que nos encontramos.

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