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Monseñor Darwin publica su primera Carta Pastoral

Monseñor Darwin publica su primera Carta Pastoral En su primera carta pastoral dirigida al clero, religiosos y religiosas y a los fieles católicos en general, el obispo de Santa Rosa de Copán, monseñor Darwin Andino, exhorta a su grey a “seguir evangelizando, con alegría, a la luz de la Palabra, para que su fuerza innovadora nos guie por sendas de paz, justicia, perdón, reconciliación y amor al prójimo”.

Monseñor Darwin, quien tiene cinco años de rectorar una de la diócesis más antigua y extensas del país, titula su carta pastoral “Evangelizando a la luz de la Palabra”, y en ella describe los problemas que ha encontrado en este tiempo de pastorear a la grey que peregrina en los departamentos de Copán, Santa Bárbara, Ocotepeque, Lempira e Intibucá. Por su importancia, Fides publicará a partir de ahora esta cata en tres entregas, con el propósito que llegue al mayor número de feligreses y que sea objeto de reflexiones, sobre todo en la Diócesis de Santa Rosa de Copán.

Primera entrega
Diócesis de Santa Rosa de Copán

Carta pastoral

“Evangelizando a la luz de la palabra”

A los Presbíteros, Vida Consagrada y Fieles Laicos.

“La palabra del Señor permanece eternamente. Y esta es la palabra: la Buena Nueva que se os ha anunciado” .

INTRODUCCIÓN

1. Nos Darwin Rudy Andino Ramírez CRS, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Obispo de la Diócesis de Santa Rosa de Copán. Al presbiterio, a los miembros de la Vida Consagrada y los Fieles Laicos, saludo de paz y misericordia de parte de Dios Padre rico en amor. Amados hijos, me dirijo a ustedes con un corazón agradecido por este tiempo que el Señor me ha concedido pastorear esta querida grey. En estos años de gracia, celebrando junto con ustedes el Centenario de nuestra amada Diócesis, bendigo a Dios por el trabajo realizado por mis antecesores que han dejado una huella de conversión; gracias a ellos hoy podemos exultar con júbilo por estos cien años de Evangelización.

2. Hoy les exhorto a seguir EVANGELIZANDO, con alegría, a la luz de la Palabra, para que su fuerza innovadora nos guie por sendas de paz, justicia, perdón, reconciliación y amor al prójimo. Ruego a Dios nos conceda el celo por anunciar el “Evangelio de la Alegría” a todas las personas que viven en nuestros caseríos, aldeas, municipios y Departamentos, sin discriminar y descartar a nadie, como nos alienta el Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium “quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” .

Primera parte
Contemplando el pasado con agradecimiento
3. Después de haber visitado cada una de las parroquias en estos primeros cinco años de mi labor pastoral, he constatado que hay un sentimiento religioso muy fuerte, un ambiente de acogida, “hambre” y “sed” de la Palabra de Dios. También he visto el deseo de recibir la gracia que ofrece cada uno de los sacramentos como derecho de los fieles . Igualmente soy testigo de la presencia de Comunidades Eclesiales de Base en todas las parroquias. Sin embargo algunas de ellas que han perdido su ser y quehacer, “su ardor y esplendor por Jesucristo y su evangelio” , según la inspiración del Concilio Vaticano II, desde Medellín hasta Aparecida; desde las enseñanzas de nuestro Beato Papa Pablo VI, quien afirmó que en algunos lugares existen “comunidades de base que se reúnen con un espíritu de crítica amarga hacia la Iglesia (…) una evidente actitud de censura y de rechazo hacia las manifestaciones de la Iglesia: su jerarquía y sus signos” . Esto hace que la tarea pastoral del Obispo en la Diócesis se convierta en un desgaste constante y no permite avanzar en la unidad, comunión y participación, obedeciendo más a una línea ideológica, y no es raro “que sean muy pronto presa de una opción política, de una corriente, y más tarde de un sistema o de alguna organización, sea de derecha, como de izquierda con el riesgo de ser instrumentalizadas” . También he encontrado una cantidad de carismas (Movimientos Apostólicos) e igualmente la vida Consagrada; todos con deseos de ser tomados en cuenta en nuestra labor evangelizadora, después de tanto tiempo marginados y que siempre han estado presentes en la Diócesis, he atendido sus inquietudes y preocupaciones pastorales. Asimismo he encontrado un clero joven trabajando incansablemente, y el surgimiento de muchas vocaciones a la vida Sacerdotal y Consagrada. Mi deseo es seguir acompañando, discerniendo, integrando, innovando y potenciando desde el anuncio explícito de Jesucristo sin quitarle ni añadirle, para que nuestra Iglesia en Santa Rosa de Copán continúe actuando como “Iglesia Sacramento Universal de Salvación” . Quiero destacar que la presente Carta Pastoral tiene un sentido programático y con consecuencias importantes.

4. A mi llegada a esta porción de la Iglesia en Honduras; encontré a la población polarizada: unos eran señalados como “golpistas” y a otros como “resistencia”; fomentando la exclusión entre aquellos que disentían en sus criterios ideológicos, generando violencia y división en las familias y en la Iglesia. Sin embargo, conservo en mi corazón dócil, la esperanza de que esto será superado, como lo acentúa el Concilio Vaticano II: “La iglesia va peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, anunciando la cruz y la muerte del Señor, hasta que Él venga (cf.1 Co. 11,26). Se vigoriza con la fuerza del Señor resucitado, para vencer con paciencia y con caridad sus propios sufrimientos y dificultades tanto interiores y exteriores, y revelar en el mundo el misterio de Cristo, aunque bajo sombras, sin embargo, con fidelidad hasta que al final se manifieste a plena luz” .

5. Nuestra Diócesis, que comprende el Occidente del País, tiene como gran desafío, la pobreza y la miseria que nos está llevando a nefastas consecuencias: la desintegración familiar, la migración, desplazados, prostitución, trata de personas, el narcotráfico, drogadicción, el alcoholismo (afectando fuertemente a la juventud), violencia, asesinatos, extorción, secuestros, deforestación, contaminación, minería dañina, trabajo infantil (provocando la deserción escolar), educación formal de mala calidad, desnutrición infantil, desempleo, manipulación de nuestro pueblo indígena, analfabetismo y conformismo.

6. La Iglesia en el Occidente de Honduras, en el reciente pasado, buscando responder a esta realidad desafiante, estimuló el divorcio entre fe y vida: el activismo en el Clero, desencanto en la vida sacramental, la marginación de los Delegados de la Palabra de Dios, la manipulación y el chantaje de otras pequeñas comunidades o carismas inspirados por el Espíritu Santo que han sido aceptados por el Magisterio de la Iglesia universal. Esta pastoral con un acento excesivo en aspecto parcial junto a las distintas enajenaciones post moderno de la cultura de lo desechable, de la intolerancia, del confort y la indiferencia ante la situación humana, sólo ha propiciado el ambiente para que continúe la secularización, proliferación de sectas religiosas, el materialismo y, sobre todo, el vacío existencial. Los obispos en Santo Domingo, sin embargo, nos hacen saber que, “La falta de coherencia entre fe que se profesa y vida cotidiana es una de las varias causas que generan pobreza en nuestros países, porque los cristianos no han sabido encontrar en la fe la fuerza necesaria para penetrar los criterios y las decisiones de los sectores responsables del liderazgo ideológico y de la organización de la convivencia social, económica y política de nuestros pueblos”

7. En el trabajo pastoral percibo, en primer lugar, un tipo de eclesiología, en el cual la Iglesia es vista como una simple ONG, prevaleciendo la “democracia” y el desacato a la autoridad, he escuchado afirmaciones como esta: “sin Papa y sin obispo” promocionando una iglesia populista y sin jerarquía. En segundo lugar una soteriología, en la cual se reduce la salvación al moralismo (yo me salvo por mis actos o por mi buen comportamiento), al triunfalismo (por cumplimiento de normas) y regateo con Dios. También observo una antropología, en la cual el hombre es valorado por lo que tiene, por lo que hace, por lo que aparenta y no por lo que es; y, por último, una cristología, en la cual se sigue un Cristo sin cruz, quien es considerado un simple líder, cumplidor de leyes y curandero. Todo lo anterior contrario a la enseñanza del Evangelio y a la doctrina de la Iglesia.

El dato
Desafíos y realidad
La diócesis tiene como reto, combatir la pobreza y la miseria que nos está llevando a nefastas consecuencias: la desintegración familiar, la migración, desplazados, prostitución, trata de personas, el narcotráfico, drogadicción, el alcoholismo (afectando fuertemente a la juventud), violencia, asesinatos, extorción, secuestros, deforestación, contaminación, minería dañina, trabajo infantil (provocando la deserción escolar), educación formal de mala calidad, desnutrición infantil, desempleo, manipulación de nuestro pueblo indígena, analfabetismo y conformismo.

Continuará en la próxima edición.

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