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Vigilar calidad del pan y del vino para la Eucaristía

Vigilar calidad del pan y del vino para la Eucaristía Ciudad del Vaticano.- El documento exhorta «a vigilar sobre la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan».


Y, reiterando las disposiciones vigentes, se sugiere algunas indicaciones prácticas. Señalando «mientras que hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de internet», el Dicasterio, sugiere que «para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística, sugiere a los Ordinarios dar indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiados».
Tras recordar ante todo que «el pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa», se señala claramente que «es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados».La Carta recuerda también que «el vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. […] Téngase diligente cuidado de que el vino destinado a la Eucaristía se conserve en perfecto estado y no se avinagre. Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida».
La Carta está fechada el 15 de junio de 2017, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo y está firmada por el Cardenal. Robert Sarah y por el Arzobispo Arthur Roche, Prefecto y Secretario respectivamente de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Por encargo del papa Francisco, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, envió una Carta circular a los Obispos sobre el pan y el vino para la Eucaristía.

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