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El nuevo “océano” para “pescar” vocaciones

Redes sociales El nuevo “océano” para “pescar” vocaciones Ante el declive vocacional que presenta la Iglesia en el último quinquenio, las congregaciones religiosas utilizan nuevos métodos de pesca vocacional, acordes con los signos de los tiempos.


Eddy Romero
emromero@unicah.edu
Fotos: Fray Gerardo
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Las personas más felices que se pueden conocer son aquellas que han entregado su vida a Dios y al servicio de los demás. Dios llama a todos de diferente manera y en el tiempo que Él mire conveniente. Una de las vocaciones concretas que tiene la Iglesia es la espiritualidad del Carmelo. Ser carmelita descalzo no es nada común, incluso para mucha gente hoy, también cristiana, que no entiende por qué una chica lo deja todo y decide “encerrarse” en un convento y entregar allí su juventud o porque un joven, con un “futuro prometedor” lo deja todo para ingresar al seminario, es difícil de entender pues es pura fe. Este domingo están de fiesta, por la celebración de su patrona, Nuestra Señora del Carmen.
Según el más reciente informe que salió publicado en el anuario pontificio que realiza la Santa Sede, el número de vocaciones sacerdotales y a la vida religiosa tiene un declive en el último quinquenio. Es una realidad que también afecta a las congregaciones religiosas, por lo que cada vez, tienen que buscarse maneras creativas, innovadoras y atrayentes para los jóvenes. Según Fray Gerardo Antonio Girón, carmelita descalzo originario de Tegucigalpa que presta su servicio pastoral en Lepaterique como promotor vocacional de la Orden del Carmelo, “la mayoría de lo que se ha logrado promocionar es a través de las redes sociales y las escuelas de espiritualidad, nuestro mayor potencial son las redes sociales”.

VOCACIONES La promoción vocacional en la orden del Carmelo es una tarea primordial. En la Arquidiócesis de Tegucigalpa, los carmelitas descalzos están a cargo de dos parroquias y tienen el noviciado. Según el presbítero Girón, “se tocan muchas puertas, pero existe una realidad latente, la mayoría de jóvenes se quedan con la idea del proceso diocesano, ya que es la propuesta que se hace en las distintas parroquias y muchas veces es desconocido que existen muchos carismas y dentro de esos carismas está el de la Orden del Carmelo Descalzo”.
Actualmente, se trabaja el discernimiento vocacional con un grupo de nueve o diez jóvenes, curiosamente casi todos están en la zona de Lepaterique, unos dos o tres de Tegucigalpa y otros están terminando sus estudios para iniciar este camino carmelita.
Ya en el proceso hay cuatro hondureños en diferentes etapas, uno inicia su noviciado a finales de año y ya se cuenta con cinco religiosos hondureños. En la rama femenina, hay cuatro mujeres que han entregado su vida por el silencio, el trabajo y la vida fraterna que se vive en los conventos del Carmelo. En 2004 se fundó en Lepaterique el convento de estas hermanas de claustro.

MISIÓN Fray Gerardo dijo que usan las nuevas tecnologías para atraer a los jóvenes a esta vida religiosa. “En mi caso, ha sido muy providente, porque yo inicio solicitando amistad de algunos grupos juveniles, porqué por allí van los jóvenes enterándose que hay carmelitas, otros se sorprenden porque han escuchado hablar de nuestros santos y ahora saben que existen en Honduras frailes carmelitas, hijos espirituales de estos santos, eso también los motiva a conocer nuestra espiritualidad”. El uso del escapulario es otra de las “ventanas” para que los jóvenes disciernan su vocación.

¿QUÉ ES EL ESCAPULARIO?
El escapulario del Carmen es el signo externo de devoción mariana, que consiste en la consagración a la Santísima Virgen María por la inscripción en la Orden Carmelita, en la esperanza de su protección maternal. El distintivo externo de esta inscripción o consagración es el pequeño escapulario marrón. El escapulario del Carmen es un sacramental, es decir, según el Concilio Vaticano II, “un signo sagrado según el modelo de los sacramentos, por medio del cual se significan efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia”. (S.C.60).

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