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“Hoy empezamos una grande obra” San Antonio María Claret

“Hoy empezamos una grande obra” San Antonio María Claret Monseñor Juan José Pineda un misionero incansable, este 16 de julio cumple doce años de ser Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa.


Texto y fotos: Suyapa Banegas
sbanegas@unicah.edu
Al observar todos los ornamentos que porta un obispo no imaginamos cómo detrás de esa revestimiento se encuentra un hombre de Dios que encontró la gracia para guiar a un redil. Quizá conocemos poco de sus vidas, su familia y si hemos tenido la fortuna de saludarle los sentimos cercanos, cuando en alguna confirmación u ordenación presbiteral nos mira cara a cara y a través de ellos la unción del Espíritu Santo se derrama.
Fides se dio a la tarea de develar a quien vive detrás de esa vestidura sagrada. Y es que hace doce años Monseñor Juan José Pineda fue ordenado como Obispo para ser exactos el 16 de julio, fecha memorable para él, quien compartió detalles de este acontecimiento y ser su vida.

SAN ANTONIO MARÍA CLARET, EN SU VIDA Si hiciéramos una línea de tiempo nos tocaría hablar del Monseñor Juan José Pineda siendo un niño, pero quisimos preguntarle directamente sobre estos12 años de servicio al Señor para luego adentrarnos en su vida. Al preguntarle sobre su ordenación él comenzó el diálogo diciendo: “Si usted le va a poner un nombre a este artículo, yo quisiera pedirle que le pusiera: “hoy empezamos una grande obra, y que lo ponga entre comillas y que le ponga abajo San Antonio María Claret porque esas fueron las palabras que San Antonio María Claret pronunció el 16 julio de 1849 a las 9:30 de la mañana en una celda en España con otros cinco a los que les propuso que fueran Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, por lo tanto el 16 de julio es una fiesta de la congregación de los Misioneros Claretianos porque es la fundación de nuestra congregación, en 1849 escribir en una imagen Sagrada era casi una profanación pero San Antonio María Claret le escribió en la parte de atrás, en el borde de la imagen de la virgen que queda justo frente al lugar donde queda la casa madre nuestra “ Tú me metiste en esto, tú me sacarás adelante”, ver con el día 16 de julio, fecha en que también fui ordenado yo.

“DIOS EMPEZABA EN MÍ UNA OBRA GRANDE” Monseñor Pineda fue ordenado presbítero hace 29 años: “El 16 de julio de 1988 Dios por su gracia y por su misericordia, no por mis méritos fui ordenado sacerdote, me ordenó el entonces obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa Monseñor Óscar Andrés Rodríguez, a las seis de la tarde en la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe en la Diócesis de San Pedro Sula, ¿por qué ese día? Porque ese día Antonio María Claret le dijo a Dios y a sus compañeros hoy empezamos una grande obra, y yo entendía que Dios empezaba en mí una obra grande”.
“El 16 de julio del año 2005, ese mismo día de mi ordenación sacerdotal, el mismo obispo, ahora Cardenal Rodríguez es el que me ordenó Obispo Auxiliar de Tegucigalpa en la hoy Basílica de Tegucigalpa”.

JUNTOS A LOS PIES DE LA MORENITA, VIERON EL ROSTRO DE DIOS La conversación se torna más amena a medida que nos adentramos en la persona detrás de los ornamentos. Al cuestionarle que le dicen estos doce años él nos dijo de manera muy reflexiva: “Creo que hay que ver varias etapas en mi vida, la primera etapa es la de mi padre, mi padre, mis dos hermanos y mi hermana que jugaron un papel fundamentalísimo en mi vida. “ Recuerdo cuando mi padre cuidaba a mi hermano César, mi madre cuidaba a mi hermana Gloria y mi hermano Carlos, que es el mayor cuidaba al menor de todos que es Juan José, yo, íbamos a la Ermita de Suyapa y recuerdo haber visto a mi hermano de rodillas con sus manos juntitas…. Con su voz entrecortada y lágrimas en sus ojos, toma un respiro y prosigue… Dios toca…mis lágrimas brotan mi corazón y mi memoria se juntan y mi voz se quiebra. “Vi a mi hermano y le preguntaba, Calín… Calín… que estás haciendo? Y él me decía, estoy rezando y con quien estás hablando, pregunté, estoy hablando con Dios me decía… y donde está Dios y él me respondía allí está señalando a la Virgen. “Este momento de mi encuentro con mi familia, en la Iglesia, en la oración con Dios y con la Virgen es algo que ha marcado mi vida”. “Yo alabo y bendigo a Dios por la familia bella que tengo…y la familia unida que tengo y así es como mi padre que murió en mis brazos hace ocho años me pidió antes de morir, que cuidara a mi madre, y que mantuviera unida a mi familia”. El huracán Mitch lo trajo de nuevo a Honduras
El ahora obispo hizo estudios cambió la arquitectura por los ornamentos religiosos y después de haber sido aceptado en una universidad extranjera decide irse a la congregación de los Misioneros Claretianos en Medellín, Colombia, y luego hacer los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario de los Misioneros Claretianos en Colmenar Viejo, afiliado a la universidad de Comillas: “era entonces el superior de la comunidad el actual obispo de San Pedro Sula, Monseñor Ángel Garachana a quien yo quiero y respeto como a un tercer padre, porque mi primer padre es mi papá, mi segundo padre es el Cardenal Óscar Andrés y mi tercer padre es Monseñor Ángel porque así me trató y yo bendigo y alabo a Dios por la congregación de misioneros Claretianos y en particular por monseñor Ángel que me recibió en aquel seminario. Hice los estudios, filosofía y teología y luego los estudios de licenciatura y doctorado en derecho en la universidad de San Juan de Letrán en Roma y luego estuve algunos años en Guatemala, también fui misionero profesor en Asia”.
La desgracia que embargó nuestro país, lo trajo de nuevo a su tierra: “Cuando venía a dar un curso para abogados, de camino en Japón me dijeron mira lo que está pasando en tu país y yo les dije no… no…Tegucigalpa no se puede inundar de esa manera y cuando hubo el primer vuelo comercial desde Estados Unidos a Honduras, allí vine yo, Monseñor Óscar Rodríguez me dijo que no habría tal curso sino que tenía que dedicarme a atender a todos los obispos e instituciones religiosas que vienen de todos los lugares del mundo que quieren ayudarnos, me dediqué a ver desde abajo y desde arriba la desolación de mi país”.
Pese a que había un trabajo arduo en Honduras, él habló con su superior y de igual manera lo mandó de nuevo a Asia para terminar con sus compromisos por allá. Se puso en contacto con su superior en San Salvador y viajaba a Honduras para cumplir su labor como Secretario Privado del Cardenal Rodríguez. “Un día viniendo de El Salvador me llamó por teléfono el nuncio apostólico y resulta que después de varias horas acepté ser obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Tegucigalpa. “ A la hora de escoger la fecha con el Cardenal Rodríguez coincidimos fácilmente que sería el 16 de julio”.
“En la misión está la esperanza, el presente y el futuro de la Iglesia”
Muchos se preguntan a veces porque no lo ven en tal o cual evento y para eso él tiene una respuesta: “ Todos tenemos un concepto de misionero de ir a cierto lugares a las comunidades para la evangelización, predicación de la Palabra de Dios, de esa forma en una mula, a pie en una montaña, durmiendo en el suelo, cruzándonos un rio, afeitándonos en un rio, hemos tenido también que lidiar con garrapatas y pulgas pero con la belleza de la misión con la certeza de que en la misión está la esperanza el presente y el futuro de la Iglesia y allí está la razón de ser de un misionero claretiano y quiero entender que allí está la razón y ser de mi ministerio como obispo en la Arquidiócesis de Tegucigalpa”.
“Me ha tocado ser misionero de otra forma también he trabajado en universidades distintas en los cinco continentes en el mundo entero, en muchas lenguas y muchos idiomas y ese ha sido un perfil de mi servicio misionero muy interesante, porque me gusta ser profesor, tengo alumnos que hoy en día son cardenales, hoy en día son obispos, muchísimos alumnos que ahora son sacerdotes y diáconos”.

SU LABOR EN DANLÍ Una vez ordenado Obispo, su trabajo no se redujo a Tegucigalpa, la recién nombrada diócesis Danlí palpó la mano misionera de Monseñor Juan José Pineda: “respecto al trabajo que realicé allí creo que en Danlí dejé un obispo que se llama Monseñor José Antonio Canales y dejé una diócesis y al pueblo de Dios, eso fue el mandato que el Cardenal me dio, ve y haz y prepara una diócesis en el departamento de El Paraíso y allí está, yo llegue al departamento de El Paraíso y me encontré a una Iglesia viva, una infinidad de sacerdotes y agentes de pastoral, vocaciones, cerca de ochocientos acólitos, que estaban adheridos al Espíritu Santo, que estaban deseando ser una Iglesia particular y yo lo que hice fue simplemente acompañarles, pero el trabajo fue del Espíritu Santo”.

RECORRIDO DE MISERICORDIA
“Estos doce años como obispo han estado marcados por la cruz de Jesucristo, han sido doce años muy duros no lo digo por trabajo, porque yo al trabajo no le tengo miedo, sino por otras cruces que han sido dolorosas y tristes, sin embargo hablando con mi director espiritual y estudiando la Teología de la Cruz no es justo que cuando veamos la cruz de Jesucristo veamos solamente, sangre, dolor, clavos, corona de espinas muerte, porque no ver en la teología de la cruz y en la misma cruz de Jesucristo: amor, vida, perseverancia, fortaleza, resurrección, entereza. “ He querido entonces que las muchas cruces que han aparecido en estos doce años como obispo, tuvieran este rostro de esta cruz que genera fortaleza y vida”.

“UN OBISPADO CON VARIOS ROSTROS”
“Estos doce años han tenido varios rostros, el rostro de San Juan Pablo II, el del Papa Benedicto XVI y estos doce años también han sido marcados por el Papa Francisco a quien conozco personalmente y cada uno con un estilo distinto marca de manera diferente a un obispo, nos hacen ver nuestro ministerio con sus ojos y su corazón, de las cosas que más puedo resaltar durante estos doce años es la presencia del cardenal Rodríguez, hombre que no solamente ha sido mi superior y mi arzobispo sino que ha sido para conmigo como un padre y también tengo que resaltar el trabajo misionero en la Arquidiócesis de Tegucigalpa cuidando a los sacerdotes con alma vida y corazón, cuidando a los seminaristas, con corazón vida y alma, cuidando las parroquias y visitándoles incansablemente “.

REVELACIONES
Nombre: Juan José Pineda Fasquelle
Nació: 19 de diciembre de 1960
Padres: Carlos Alberto Pineda muñoz y Norma Judith Fasquelle Christmas
Hermanos: Carlos, Gloria y César.
Ordenación Presbiteral: 16 de julio de 1988
Ordenación Episcopal: 16 de julio de 2005
De niño: travieso
Frase materna: Si lo nombraba Juan José (había algún problema).
Frase paterna: su padre de pocas palabras… si se hacía presente era con autoridad.
Virgen María: María un corazón fiel
Momento de la ordenación: El de la postración
Fauna: por ser daltónico me llama la atención toda la naturaleza, las nubes, brillo de las hojas, sombras y toda la naturaleza.
Libro favorito aparte de la Biblia: obras completas de San Agustín.
Santo aparte de San Antonio María Claret: Santo Tomás
Qué podíamos cambiar en la sociedad: tratarnos con respeto
Pobreza: no existiera si los recursos fueran mejor administrados
Niñez: ángeles de Dios que caminan en medio de nosotros
Familia: el origen de todo en mi vida
Papa Francisco: alegría
Cardenal Rodríguez: padre
Vocaciones sacerdotales: vengan y lo verán

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