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Seamos esperanza ante la adversidad

Seamos esperanza ante la adversidad “La causa principal de la pobreza es un sistema económico que hizo que la gente se deje guiar por el dios del dinero. Un sistema económico excluyente que desplaza a ancianos y a jóvenes, que aparta a las personas”. Papa Francisco


Texto y fotos: Eddy Romero
emromero@semanariofides.com
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Ansiedad, preocupación, nerviosismo, impotencia y desesperación son algunos de los sentimientos que una persona experimenta cuando es hospitalizada por alguna enfermedad, especialmente por la difícil realidad sanitaria que impera en el territorio nacional. Honduras cuenta con más de 46 centros hospitalarios, una gran cantidad de clínicas, centros de salud locales y de atención especializada. De estos, el de mayor importancia es el Hospital Escuela Universitario HEU, en Tegucigalpa que recibe entre dos mil quinientas a tres mil personas diariamente, provenientes de diversas partes del país.
La mayoría de la población que requiere los servicios médicos en este hospital es de escasos recursos y muchos realmente sufren cuando su tratamiento requiere algún material quirúrgico especial o algún medicamento que no posee el hospital y les toca conseguirlo. Esta dura realidad se vive casi a diario por las condiciones sanitarias del país. En el HEU existe un fondo “recuperado” que sirve para paliar esta situación. Según autoridades de este lugar, asciende a los 12 millones de lempiras pero esto es insuficiente para la cantidad de personas que no poseen los recursos económicos. Es así que muchas familias, tienen que hacer muchas peripecias para conseguir lo necesario para la atención de sus parientes.

FAMILIA A 42 kilómetros al sur de la capital, se encuentra el pintoresco municipio de Sabanagrande, conocido por la venta de las tradicionales rosquillas, quesadillas y rosquetes. Este sitio se vuelve una parada obligatoria para todos aquellos que transitan hacia el sur o viceversa. La familia Amador Cálix es uno de los hogares que se dedican a este rubro. Son de escasos recursos y doña Berta Luz Cálix, una octogenaria de “garra”, es cabeza del hogar; con dos medidas de maíz como mucho hace rosquillas y rosquetes para sostener a una familia de seis.
Ella es una “heroína sin capa”, es pilar de su familia, tiene a un hijo interno en el HEU esperando una operación que no puede costear, su esposo esta interno en el Mario Mendoza, una de sus hijas fue asesinada y se ha hecho cargo de sus tres hijos adolescentes y tiene dos hijos que se dedican a la agricultura y no cuentan con un salario digno. Esta realidad la viven muchas personas en el país y abogan por personas de buen corazón que les brinden su ayuda.

EL HIJO Desde el 31 de mayo Juan Antonio Amador, hijo de doña Berta está en el sexto piso del HEU en medicina de hombres. Tiene 42 años y según el médico interno Luis Vásquez que ha visto su caso dijo que don Juan “es un señor de 42 años que aparte del tema familiar que sólo tiene a su mamá que es una anciana de 80 años, no cuenta con ningún recurso económico, es un paciente que ha sufrido múltiples ictus, que son infartos a nivel del cerebro, lo que ha hecho un deterioro en su estado neurológico, es un paciente que no se puede valer por sí mismo, inclusive su lenguaje está alterado”.
Él tiene una anormalidad en el corazón, necesita ser operado y para esto precisa unos instrumentos valorados en 30 mil lempiras que no hay en el HEU. La familia no puede venir a visitarlo, porque no cuenta con los recursos económicos para movilizarse o para pagar el bus. Es por ello, que doña Berta vive de cierta manera en el hospital, “Yo aquí me quedo, me fui unos días porque he estado bien enferma, me pega un dolor en la barriga y una gran diarrea y con fiebre, pero ya volví y aquí paso. A veces me dan comidita las enfermeras”.
Según doña Berta, a su hijo “una tía me lo trajo acá porque yo no tenía recursos para traerlo, porque también estoy lidiando con mi esposo, que lo tengo en tratamiento en el Mario Mendoza, a mi hijo le daban como convulsiones, ya días está enfermo, le pegaba “bolencias”, cuando lo mandaba a traer leña, venía todo golpeado, se le fue desapareciendo la voz, no hablaba”. Según los médicos, si a don Juan no se le opera, esa enfermedad que tiene “le produce émbolos que se van hacia el cerebro y le producen los infartos, va a ver un momento que se va a infartar tanto que el cerebro va a producir hemorragia y el paciente puede fallecer. Si no se opera tiene un alto riesgo de muerte”.

DIFICULTAD Sumado a esto, doña Berta tiene que lidiar con la situación de su esposo. “Mi hija trabajaba en la colonia Rubén Darío, ella apareció muerta allí donde trabajaba, con una señora cubana. A raíz de esto, le dio una depresión al marido, lo trajo para el Mario Mendoza”. El marido es algo violento, ya que en reiteradas ocasiones, por su condición mental ha golpeado a doña Berta, “Aquí me pegó un leñazo mire, porque él se ponía agresivo, muy de mañana me pego un leñazo, por eso lo traje para el hospital, pedí ayuda al alcalde de Sabanagrande que me lo trajera con la patrulla, lo he tenido como cuatro veces internado, la trabajadora social me dice que “anantes” tiene carnita señora porque yo era más gordita, pero de tanto sufrir, con mi marido y con mi hijo enfermo”.
Actualmente ella no tiene recursos, está criando los tres hijos que le dejó su hija que falleció, que era la que le ayudaba. “Estoy criándolos, hago dos medidas de rosquetes o rosquillas, no tengo ayuda de nadie, el alcalde de Sabanagrande dijo que me iba a ayudar a darme una beca para los cipotes y no me dio nada. Voy sacando adelante haciendo así cositas. El muchacho de 14 años este año no lo puse al colegio porque no tenía como ponerlo, la niña este año sale de último año de carrera y la otra niña está en segundo de ciclo” dijo. Sus otros dos hijos ganan 100 lempiras al día, ya que trabajan en la agricultura y lo hacen con terrenos alquilados, porque no tienen otro lugar donde trabajar.
Según la trabajadora social del HEU, Sonia Ramos, se le trata de ayudar en este centro hospitalario. Recientemente se le realizó una angio resonancia y se hizo el trámite del material que le piden, pero hay problemas de fondos, están a la espera.
Es por ello, que solicitan a todas aquellas personas de buen corazón que deseen colaborar con esta familia, para que a don Juan se le pueda practicar esta operación.

Como colaborar
Si desea ayudar en cualquiera de estos casos que se presentan en este reportaje, pueden comunicarse con Sonia Ramos al 98421842 o con Karla Cerrato al 97557059 o ir al departamento de Trabajo Social del Hospital Escuela Universitario.

El dato
Se solicita ayuda
Doña Irma Consuelo Pavón es una paciente de 61 años de edad, que ingresó el 23 de junio de este año al Hospital Escuela Universitario con una crisis de disnea, le faltaba aire, ella se ingresó y actualmente se encuentra en medicina B de mujeres, se le trató sus cinco padecimientos, por lo cual ella tiene su alta, pero necesita un tanque de oxígeno, porque ella es oxígeno dependiente. Necesita ese aparato para vivir. Según cotizaciones que se realizaron en Trabajo Social, se necesitan 6699.09 lempiras para este aparato.

EN ABANDONO
No a la cultura del descarte
Hernán
“Como quisiera que, como cristianos, fuésemos capaces de estar al lado de los enfermos como Jesús, con el silencio, con una caricia, con la oración. Nuestra sociedad, por desgracia, está contaminada por la cultura del descarte, que es lo contrario de la cultura de la acogida”, dijo el papa Francisco en cierta ocasión.
Estas palabras cada vez se miran más latentes en nuestra sociedad. Muchas familias, por diferentes razones, principalmente económicas, dejan abandonados a sus parientes, que padecen alguna enfermedad o por vejez.
Tal es el caso de don Hernán Arteaga, un señor de 66 años, originario de Olanchito, Yoro, que ingresó al Hospital Escuela Universitario desde el 17 de mayo. Según informó la trabajadora social Lourdes Cruz, el sobrino de don Hernán se llama Melvin Arteaga y según la denuncia que presentó el departamento de Trabajo Social fue “abandonado en el servicio de emergencia de medicina interna”.
Se procedió a la localización de los familiares, para el cuidado de don Hernán, sin ninguna respuesta positiva. Cuando fue recibido se encontró que padece síndrome demencial, desnutrición proteica que es una enfermedad de base, anemia por déficit de vitaminas B12, una neumonía por bronco aspiración y un síndrome neuroléptico.
En vista que no se ha podido contactar a la familia y él ya puede ser dado de alta del hospital, se busca un hogar de ancianos que lo pueda atender.
El abandono es una de las principales causas de depresión en los adultos mayores, lo cual también contribuye al deterioro de su salud y pérdida de autonomía. Con la reforma al código penal, se estipula que penas económicas y carcelarias para los familiares que incurran en este delito.

Jorge
Otro de los casos que se presentan en el mayor centro hospitalario del país, es la de Jorge, un joven que aparentemente es oriundo de Intibucá pero que no se ha logrado contactar con ningún familiar.
Héctor Blanco, médico interno que conoce de la historia clínica de Jorge dijo que “el paciente se encontró en la calle por parte del cuerpo de Bomberos, él es una persona con alto riesgo social, se encontraba desorientado, no articulaba bien las palabras, estaba confundido completamente, los bomberos lo trajeron a la emergencia de medicina interna”.
Luego de la evaluación que le hicieran en emergencia, se decidió que la atención se le tendría que dar en psiquiatría, por su condición mental. “El paciente ha tenido una evolución muy adecuada, ha tenido su tratamiento, se le han dado sus medicamentos porque el paciente presenta convulsiones en algunos casos. Fue ingresado el nueve de junio, ha tenido una mejoría adecuada, está ubicado en tiempo, espacio y persona, tiene un adecuado vocabulario, se le entiende y tiene un buen uso de las palabras, con él, está dado de alta, desde hace varios días, sólo estamos esperando reubicarlo a una casa hogar por parte de Trabajo Social”. Sonia Ramos, trabajadora social del HEU detalló que “como se hicieron avisos, al no aparecer familiar, lo que sigue por parte de trabajo social, es conseguir una casa hogar, ver donde lo ubicamos, donde lo aceptan, de acuerdo a la condición de él. Hemos realizado llamadas y no tenemos una respuesta positiva todavía” .Según alguna información que surgió esta semana, un supuesto pariente llego, pero hasta la fecha del cierre de este reportaje, no había vuelto ningún familiar.

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