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Anuncien sin temor el Evangelio

Anuncien sin temor el Evangelio Cada día es más difícil ser diácono, sacerdote y obispo pero si juntos cargamos las cruces que Dios nos va a confiar les puedo asegurar que serán más livianas” Monseñor Pineda.


Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@semanariofides.com
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La Arquidiócesis de Tegucigalpa se llenó de alegría al realizarse la ordenación presbiteral de Avilio Zambrano y la ordenación diaconal de Pablo Vásquez y Bairon Cárcamo. Desde tempranas horas la Basilica de Suyapa se comenzó a llenar con los feligreses de las diferentes parroquias en las que ellos han realizado su servicio pastoral.
Este acto litúrgico fue presidido por el Obispo Auxiliar monseñor Juan José Pineda, parte del clero estuvo presente en esta fiesta para acompañar a los nuevos clérigos y compartir con ellos la alegría del Evangelio.
La hora cero llegó, el olor a incienso se sentía en el lugar, todo estaba listo para la procesión de entrada, cada uno de los ahora consagrados iban acompañados por sus progenitores, dos de ellos por sus hermanos en ausencia de sus padres, quienes en sus manos llevaban los ornamentos con los cuales se revestirían los nuevos ministros. Con el canto inicial comenzó esta fiesta en donde el amor de Dios prevaleció en todo momento, los aplausos no se hicieron esperar mientras pasaban y las pancartas con mensajes de cariño se hicieron notar.
Después de leerse el Evangelio, el padre Carlo Magno Núñez en condición de Canciller de la Arquidiócesis hizo la presentación a Monseñor Pineda de cada uno de los consagrados a quienes llamó por su nombre, para luego tomar su lugar quedando de frente al obispo para escuchar la homilía.

MENSAJE Con una mirada paternal y lleno de alegría al ver a tres de sus hijos cumpliendo sus metas el obispo se dirigió a ellos de esta manera “ustedes recibieron la gracia del bautismo, en su cedula de identidad cristiana escribieron imagen y semejanza de Dios, templos de Espíritu Santo, hermanos amados, salvados, redimidos y configurados con Jesucristo, miembros de la Iglesia, herederos de la salvación, discípulos misioneros de Jesucristo, todo esto se les tiene que notar hoy y el resto de la vida”.
Los invitó a no tener miedo en este nuevo caminar que sin duda estará lleno de retos y tentaciones pero que con la gracia de Dios saldrán adelante y con el acompañamiento de los sacerdotes y su obispos, “si algo tiene que ocurrir hoy es que así como en el Antiguo Testamento no se entendía al pueblo de Dios sin el Dios de la alianza y así como en el Nuevo Testamento no entendemos a la Iglesia sin Jesucristo; a partir de hoy padre Avilio, diáconos Pablo y Bairon no los entendemos sino es con su obispo, con su presbiterio y no los entendemos si no es en medio del pueblo de Dios y especialmente con los más pobres”. De igual manera los alentó diciéndoles que Dios Padre siempre los va a sostener, que el Espíritu Santo siempre los va a guiar y el Señor Jesús con el que siempre se van a configurar están el corazón de María bajo la advocación de nuestra Señora de Suyapa, siempre tendrán un lugar seguro donde nada hay que temer, “tienen a sus obispos, a sus hermanos sacerdotes, al pueblo de Dios y a sus familias, no estarán solos, tienen un sagrario y Avilio tendrá un altar al alcance de sus manos para configurarse con Cristo sacerdote”.
Asimismo les dijo a los fieles “pidan a los sacerdotes y diáconos, amor y servicio, que cada vez que se encuentren con nosotros encuentren el rostro de Dios y si no lo encuentran hagan uso de la corrección fraterna”.

HISTÓRICO Uno de los momentos más conmovedores y lleno de alegría sobre todo para los familiares de los elegidos fue cuando se hizo el rito propio de la ordenación, toda la feligresía vivió al máximo este instante y se unió en oración con ellos. Durante el rezo de las Letanías los nuevos clérigos se postraron rostro al piso y de rodillas al lado de ellos se puso monseñor Pineda como un buen pastor que cuida de sus ovejas.

El dato
Compromiso
La Iglesia encomienda a los ordenados a seguir siendo hombres de oración, de comunión y de servicio, siempre guiados de la mano del Señor.

Entrega del cáliz y la patena
El sacerdote que ha sido transformado en Jesucristo, tiene que hacer lo que él hace con sus palabras y sus obras, por eso el nuevo presbítero Avilio Zambrano recibe de manos de Monseñor Pineda su instrumento de trabajo por excelencia; el cáliz y la patena con el pan y el vino. El sacerdote debe ser el primero que le dice a Dios “estoy dispuesto a sufrir lo que haga falta con tal de que los hombres lleguen al Cielo”. Con este gesto el sacerdote recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios, con el compromiso de considerar lo que realiza e imitar lo que conmemora, así como conformar su vida con el misterio de la cruz del Señor.

CLAVES
Propuesta
Monseñor agradeció a las familias de los consagrados y les dijo “no perdieron a un hijo, ganaron muchos más, porque como sacerdotes somos una sola familia”. A las otras familias presentes las invitó para que en sus hogares hagan la propuesta vocacional a sus hijos.

Ornamentos
Con mucho cariño los nuevos ordenados fueron revestidos por sacerdotes cercanos a ellos.
Avilio Zambrano, por: Dimas Rivera y “Pepe” Leo.
Bairon Cárcamo, por: Fredy Solórzano y Abel Triminio.
Pablo Vásquez, por Ricardo Flores y Eduardo Mancía.

Petición
A la feligresía monseñor les pidió cuidar a los sacerdotes y diáconos pero sin distraerlos en otras cosas que nos son propias de un ministro ordenado, “asuman ustedes hermanos laicos su misión, su tarea, su vocación, su servicio como Iglesia que nosotros haremos nuestra parte”.

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