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Editorial del Domingo 9 de Julio de 2017

Juventud en peligro Es muy corriente escuchar la frase: “la juventud es el futuro de la Patria”. La cual es inexacta, pues una juventud estudiosa, laboriosa y transparente, contribuye a forjar el presente de la Nación.

Una juventud con fuertes fundamentos intelectuales, éticos y morales ayuda a crear un ambiente de convivencia pacífica y solidaria.
Desgraciadamente, en la estructura socio económica de la sociedad hondureña, existen falencias que no pueden ser corregidas de inmediato. Como el caso de una población que vive en un 64% de pobreza, en lo que se incluye un 42% de miseria. Lo cual está unido a una desigualdad en la cual el 20% de los más ricos captan el 60% de los ingresos, mientras que el 20% de los más pobres, sólo tienen capacidad de lograr el 2% de los ingresos producidos.
A esta situación calamitosa, se le ha paliado parcialmente, con el crecimiento continuo que han tenido las remesas en dólares que envían, hondureños, legales o no, que son residentes en el extranjero, especialmente en los Estados Unidos. Envíos de dólares que equivalen al 18% del Producto Interno Bruto de Honduras, lo cual es una contribución significativa para la economía nacional.
Las remesas son el principal incentivo para estimular la migración de hombres, mujeres y niños, que se sienten agobiados por las consecuencias de las carencias que tienen que soportar en su propia patria, por la falta de un empleo que les ayude a generar ingresos para el sostenimiento de su familia. La migración, por otra parte, determina un agudizamiento de las condiciones negativas para la sociedad hondureña, porque está demostrado que quienes emigran generalmente son los más capaces, por lo cual Honduras pierde recurso humano muy valioso.
Pero el mayor peligro para la población joven es la inseguridad derivada del acoso que reciben por parte de las pandillas juveniles, cuya existencia es significativa y notoria en los países que forman el triángulo norte de América Central: El Salvador, Honduras y Guatemala. Son lugares donde las pandillas y el crimen organizado se han establecido y tienen mucha incidencia en la inseguridad de la población.
En la misma zona geográfica se destaca la actividad del narcotráfico, orientada en la mayoría de sus movimientos delictivos a surtir de drogas al mercado norteamericano,
labor por la cual, quienes la realizan, reciben pago en especie, en droga, que tiene que ser vendida en el país. Para ello, se ha buscado desarrollar un mercado, y por su extensa población, se ha escogido a los jóvenes, como un prospecto ideal para formar un buen núcleo de consumidores, de una extensa variedades de drogas (naturales y químicas).
Especialmente en los últimos días, han comenzado las quejas por parte de distintos centros de enseñanza públicos, donde los estudiantes han sido asediados para inducirlos al consumo de drogas. De manera que los maestros han solicitado la protección de las autoridades de seguridad para que se ponga vigilancia en las inmediaciones de las escuelas e institutos situados en los barrios más peligrosos.
Los padres de familia, como principales educadores de su prole, también están preocupados por los peligros graves que están amenazando a los jóvenes, Porque no sólo existe la amenaza de inducirlos a la drogadicción, con diferentes tipos de alucinógenos. También existe el seguimiento de los jóvenes para integrarlos como miembros de cualquiera de las pandillas, donde se convertiría en delincuente perpetuo. Pues una vez que se ingresa a un grupo de asociación ilícita, resulta imposible retirarse ya que este acto se castiga, con la pérdida de la vida.
Es por estas razones que ha llamado la atención de la ciudadanía el hecho que a la mitad de este año 2017, ya se haya reportado la muerte violenta de 23 estudiantes de colegios y de escuelas. En las últimas dos semanas fueron raptados y asesinados dos estudiantes del Instituto Central “Vicente Cáceres”. Debido a estos crímenes las autoridades dicen haber comenzado una tenaz y exhaustiva investigación y ya se han detenido personas sospechosas, quienes están ligadas a grupos de asociación ilícita.
A raíz de estos acontecimientos las autoridades de seguridad, están obligados a mantener vigilancia permanente, en los centros educativos en situación de riesgo, para brindar protección a los estudiantes y evitar que sean molestados para inducirlos a adoptar conductas delictivas.
Pero lo más importante es la labor que realicen los padres de familia, educándoles en el seno del hogar, pero teniendo siempre un contacto permanente con los maestros en el centro educativo. Ningún esfuerzo de los padres de familia por la formación de sus hijos se desperdicia.
El Señor Jesús lo expresó así: “Busquen primero el Reino de Dios y su Justicia….lo demás vendrá por añadidura”.

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