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Intercesión Misionera

Intercesión Misionera Mercy Lozano de Dacarett UEM-A Equipo de Comunicaciones OMP-A (COMP-A) Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Quiero animarte a interceder por la misión de la Iglesia en el mundo.

San juan Pablo II nos dice en su encíclica Redemptoris Missio, 1990: “Entre las formas de participación, el primer lugar corresponde a la cooperación espiritual: oración, sacrificio, testimonio de vida cristiana. La oración debe acompañar el camino de los misioneros.”
Hablemos un poco de la oración. La oración es un encuentro personal con Dios, alimentas tu relación íntima con Nuestro Señor cada día: Le alabas, le das gracias, le pides perdón por tus pecados y te entregas a Él. Cómo en cualquier relación de amor, necesitas y disfrutas de ese encuentro de constante conversación e intercambio que te alimenta espiritualmente.
Es muy importante que, independientemente de tus circunstancias, no descuides nunca esta relación personal con Dios.
Pero la oración es más que eso, también es un ministerio, una misión en sí: un servicio a favor de los demás. Tu relación personal con Dios no puede ser una acción individualista: todo el mundo debe beneficiarse de esa intimidad con Dios, porque el católico nunca ora solo, aunque nadie más se encuentre, físicamente contigo mientras oras, estás orando en la comunión de los santos, estás orando en comunión con toda la Iglesia Universal. Y, cuándo eres un adulto mayor o un enfermo, tienes en tus manos un arma poderosa de intercesión: el ofrecimiento de tu dolor y sufrimiento por las misiones. Las personas que van perdiendo la capacidad para realizar trabajos físicos, se dedican a un trabajo mejor: orar por las misiones. Es un ministerio poderoso y de vital importancia para la vida de la Iglesia. Como les digo siempre a mis adultos mayores: en la Iglesia no hay jubilados, nadie se retira de la misión.
Quien intercede en el nombre de Jesucristo (único mediador entre nosotros y el Padre) está realizando la oración menos egoísta y más generosa que existe. Quien ofrece su dolor por los demás, carga con el dolor de sus hermanos, a imitación de Nuestro Señor y el Espíritu Santo le concederá un amor inmenso y una entrega total que llenará su corazón de gozo y paz sobrenatural.
¿Que significa “interceder?” La palabra en si, significa impedir que algo suceda. Es colocarse en medio, cubrir al otro ante el peligro. Ponerse delante de Dios en favor de los demás. Eres amigo de Dios, tienes una relación íntima con Él y confías en su santa voluntad.
El intercesor es como un guerrero protector de la Iglesia, un verdadero “soldado de Cristo” dispuesto a darlo todo para la salvación de las almas. Un Abraham, un Moisés que se pone delante del Señor y se atreve a “negociar” con Él, ofreciéndose como un verdadero héroe a enfrentar el mal con el arma poderosa de su oración y el ofrecimiento de su dolor. Interceder significa insistir constantemente y con humildad ante el Señor con súplicas. Como lo dice en el Evangelio (lc 11:5-8) es una oración insistente como la de la viuda o del amigo inoportuno.

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