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Gala de fe y alegría en San Pedro Sula

Gala de fe y alegría en San Pedro Sula La ciudad industrial cumple 481 años de fundación; el espacio fue insuficiente en la catedral para acoger a los devotos de San Pedro Apóstol.


Texto y fotos: Helen Montoya
hmontoya@unicah.edu
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Generación tras generación la feligresía de San Pedro Sula sigue avivando su fe y mira en el Príncipe de los Apóstoles a su mediador ante Dios y a finales de junio se vuelca para conmemorar el día dedicado a San Pedro y San Pablo dos pilares de la Iglesia y honrar así al patrón de su ciudad y de la Diócesis.
Las manifestaciones de fe, culturales y artísticas destellan en esa festividad y desde que era una Villa y ahora una ciudad con más de un millón de habitantes, los sampedranos lucen sus mejores galas para honrar al apóstol sobre el cual Jesús edificó su Iglesia.
Mucho se puede decir de la ciudad que crece vertiginosamente, pero aparejado a ello también sufre las consecuencias de la marginación social, de la violencia y la creciente pobreza. Pero inmersos en esa problemática, los católicos sampedranos no olvidan sus raíces. Y lo testimonian con sus actos. Por ejemplo:
Una parroquiana mira fijamente la imagen colocada al centro del altar principal de la Catedral eregida en honor a San Pedro Apóstol y confiadamente le dice con una sonrisa entre sus labios: “Yo sé que me estás esperando allá arriba para llevarme con Cristo”.
Mientras que Adalberto Quiroz ingresa con optimismo, divisa la imagen de san Pedro y hace una reverencia; saluda a sus allegados quienes están prestos al inicio de la solemne misa.
La asistencia abarrota el recinto para conmemorar a su santo patrón y posteriormente disfrutar del ambiente de fiesta en el marco de la Feria Juniana, que se ha celebrado por lo alto en San Pedro Sula.
Don Adalberto recuerda que ha acudido a tres entierros de obispos de San Pedro Sula: Monseñor Juan Capdevilla, Juan García y Jaime Brufau. “La Iglesia le ha dado ese sitial que se merecía Pedro; lo respeto y venero porque él mejor que nadie nos puede enseñar el camino hacia el Señor”, expresa.
Para este seguidor de Pedro, pertenecer a la Iglesia de Cristo y haber nacido en esta ciudad es un orgullo. “Mis orígenes están aquí… mi abuela yace enterrada en el patio de mi casa en Guamilito”, comenta con una sonrisa visible.
Este ciudadano ha procreado con amor cuatro hijos los cuales lo han hecho abuelo en seis ocasiones. “Esta ciudad es una tierra bendecida con ríos que la bañan. Me siento orgulloso de ser sampedrano”, dice, aconsejando a que se despojen del egoísmo y que sirvan con amor.
Ciudadanos de San Pedro Sula visten sus mejores galas para los festejos de la feria en la ciudad y admirar a su santo patrón; el primer Papa, san Pedro Apóstol.

INOCENTE FE. Glenis Mejía, párroco de la Catedral San Pedro Apóstol, explica que el apóstol Pedro era intrépido y siempre estaba perseverando en medio de su inocencia; hablaba sin pensarlo pero esa perseverancia lo lleva a madurar esas precipitaciones que tenía y fue incluso capaz de dar su vida por Cristo. “Él era cambiante, decía una cosa y luego otra, pero como todo ser humano tenemos un antes y un después y Dios purifica nuestras vidas”, manifiesta.
El padre motiva a los sampedranos para que puedan ser colaboradores en el crecimiento de esta ciudad, pero participando según la voluntad de Dios, practicando el amor y la misericordia.
“Eso hace que vivamos en armonía como sampedranos. Celebrar la alegría del aniversario de la ciudad se logra con el ejemplo que tuvo Pedro, y como ciudadanos somos conscientes que somos responsables para contribuir a que nuestra ciudad crezca se desarrolle”. Amplía que cada uno debe dar tributos y que ese dinero se manifieste en obras concretas en la ciudad. “San Pedro Sula necesita desarrollarse, para ello debemos colaborar con la mayoría de nuestras posibilidades”.

LÁGRIMAS DE SAN PEDRO. El también sampedrano Wendel Matute, quien además pertenece a la Asociación de la Medalla Milagrosa, comenta que admira el arrepentimiento que tuvo Pedro. Admiro las lágrimas de arrepentimiento que tuvo al sentirse culpable y que había fracasado. El llanto de arrepentimiento sale del corazón y el Señor lo toma en cuenta”, asegura.
Matute señala que debemos ser pescadores de almas así como Jesús llamó a Pedro a serlo. Todo ese arrepentimiento genuino lo engrandece dentro de la Iglesia y lo tomamos con especialidad”.
El señor Emeregildo Miranda, acude a la misa de su santo patrono pese a que hace cinco meses se lastimó la rodilla izquierda y le imposibilitaba llegar a misa. “Estoy contento porque pude venir a rezar y a ver a mi hermano Pedro”, comenta este feligrés quien duerme en un taller automotriz en el barrio Santa Ana de este municipio.

UNA FERIA EN FAMILIA. En el parque central de San Pedro Sula, se aglutinaron decenas de sampedranos que disfrutaron al ritmo de la marimba Usula Municipal, en el marco de la celebración de los 481 años de fundación del municipio. Además hubo representaciones de grupos folklóricos.
Para Monseñor Ángel Garachana, obispo de la Diócesis de San Pedro Sula, estas celebraciones son una forma de afirmar la vida y la convivencia. “La vida vale la pena vivirla, una defensa de la vida es la convivencia ciudadana”.
El obispo concluye su mensaje deseando a los ciudadanos que tengan los mejores comportamientos durante la feria y que vivan la alegría de ser sampedranos, y que sigan el ejemplo de Pedro Apóstol. “En esta dimensión religiosa renovamos nuestra fe que es fuente de alegría y fuente de solidaridad”.

LA FIESTA El evento fue armonizado por la Orquesta Sinfónica Juvenil y Coro de la Escuela Victoriano López; grupo musical Inmaculada Concepción, Marimba Úsula Municipal, mariachis y luces artificiales.
La parroquia San Pedro Apóstol, está constituida por cuatro comunidades: Inmaculada Concepción, San Pablo, Cristo Salvador y San Lucas.

De Vicariato Apostólico a Diócesis
El 2 de febrero de 1916, el papa Benedicto XV, mediante la Bula “Quae Rei Sacre” crea la Arquidiócesis de Tegucigalpa y ahí mismo el Vicariato Apostólico de San Pedro Sula. Esto motivo a la feligresía sampedrana pensar en sustituir el anterior templo y construir una una catedral. Siendo párroco el cura Rafael Oseguera, se fundó en 1936 una Organización pro iglesia catedral de San Pedro Apóstol1
En 1947 se iniciaron los trabajos de la nueva catedral la cual fue diseñada por el arquitecto costarricense José Francisco Zalazar, el ingeniero a cargo de la obra fue el Amilcar Gómez Rovelo, el maestro de obra Pablo Barahona. Al término de unos años, el 27 de septiembre de 1970 fue entregada la obra al Obispo de la Diócesis, Jaime Brufau Maciá.

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