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¡Aún viven los Mártires de Olancho!

¡Aún viven los Mártires de Olancho! Texto y fotos: Carlos Moreno Torres cc.bombo@yahoo.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com La Iglesia, proclama perdón pero también reconoce que el 25 de junio de 1975, no puede ser olvidado; porque los mártires le recuerdan su identidad; que es estar cerca de los más necesitado e indefensos.


“Los mártires de Olancho aún viven” y esa voz de la Iglesia que peregrina en la Diócesis de Olancho se escuchó en todos los rumbos del departamento más grande de Honduras, pese a que la matanza de Los Horcones ocurrió hace 42 años, está latente en la memoria de aquellos que luchan por la justicia.
La Iglesia, proclama perdón pero también reconoce que el 25 de junio de 1975, no puede ser olvidado; porque los mártires le recuerdan su identidad; que es estar cerca de los más necesitado e indefensos.
Cada año se hace memoria de este acto que coloca a la Iglesia en actitud de peregrina, dando los pasos que aquellos hermanos dieron en los años setenta. Lo único que pedían era una justa reforma agraria que les permitiera tener acceso a ese don maravillo de la tierra que es promesa de Dios, don para al pueblo y derecho de los que quieren hacer de Honduras un país para todas y todos, esos pasos hoy la Iglesia los da por la justicia y la verdad.
A los mártires se les recuerda congregándose en torno a Dios, para renovar la fe. De manera especial este año en la misa presidida por el padre Héctor Adolfo Juárez, se pidió que este 42 aniversario sea marcado por reflexión de la realidad actual que todavía cobra la vida de tantas personas en nuestro país.
“En este año podemos afirmar que la Iglesia siempre ha sido consciente del papel que juega en acompañar a los laicos en su compromiso de bautizados, de hacer posibles las transformaciones justas, que estos deben emprender para el progreso y el desarrollo de los pueblos, en los cuales hay anhelo de respeto, igualdad, fraternidad, justicia y verdad”, dijo el sacerdote.
“Los mártires de Olancho cada 25 de junio, marcan el recuerdo de un hecho en la historia de este departamento y de Honduras; porque 14 hermanos; entre ellos a campesinos, mujeres y a dos sacerdotes; Maximiliano Cypher e Iván Betancourt, se les despojo de la vida. La primera Eucaristía fue celebrada en el edificio Santa Clara, donde se llevó a cabo el primer acto trágico; posteriormente un festival de talentos que reunión hermanos de las diferentes zonas del departamento y, por último, la misa del 25 de junio en la Catedral de Juticalpa.
La fecha martirial marca el aprecio que la Iglesia tiene a los laicos que la sostuvieron en los años en que se expulsó a sacerdotes, religiosas y al mismo Obispo de Olancho, y admira la fe con la que ayer y hoy son protagonistas con su servicio pastoral en las comunidades y aldeas de la Diócesis.
“La Iglesia ha tenido a los mártires siempre en su corazón” enfatizo monseñor José Bonello en la misa que presidió en la Catedral de Juticalpa y recalcó; “Cristo también murió y resucitó y la Iglesia proclama la promesa de la resurrección, para los creen y viven el evangelio y han ayudado a acrecentar la fe”.
La fiesta de los mártires de Olancho es un momento de reflexión donde se perdona porque es nuestro espíritu cristiano, pero teniendo la mirada fija en que hemos aprendido a volar, hemos aprendido a nadar, hemos aprendido a organizarnos para trabajar afirmó monseñor Bonello, nos exige un cambio, porque “no hemos aprendido a vivir como hermanos”.
La Eucaristía fue concelebrada por otros sacerdotes hermanos de la Diócesis y contó con la presencia de religiosas, Celebradores de la Palabra y catequistas, que se unen cada año, para tener este recuerdo que va sanando en la medida que se va perdonando, para ir teniendo un futuro más digno y más justo, apunto el Obispo de la Diócesis de Juticalpa.
Ese mismo día muchos fieles fueron hasta el lugar para coronar como es costumbre, el monumento en forma de Cruz que se encuentra en la comunidad de Lepaguare. Que la memoria de la Iglesia siga viva hacia los mártires, para que siga viva en sus testigos.

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