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Editorial del Domingo 2 de Julio de 2017

Delincuentes juveniles Todos los días en los espacios noticiosos, de distintos medios, se muestran a miembros de pandillas detenidos por delitos graves, de daños a los bienes o a las vidas de las personas.

Y en cada una de esas noticias es usual encontrar la presencia de niños que ocultan su rostro de las cámaras televisivas.
Estos menores de edad, casi siempre son culpables de participar en los mismos crímenes que cometieron los adultos también apresados. Pero por medio de la propia Constitución de la República y demás Leyes Penales, no deben ser enviados a la cárcel donde están recluidos los mayores de edad. Están sujetos a un régimen disciplinario en Centros de Internamiento para Menores Infractores según el Código de la Niñez y la Adolescencia.
El Presidente Hernández, puso a discusión que se considerara bajar la edad punible, ya que niños delincuentes desde los 12 años, manejan todo tipo de armas y han realizado funciones de sicarios, cometiendo delitos iguales a los imputados a personas adultas.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia dirigió una Comisión Interinstitucional de Justicia Penal, cuyos integrantes llegaron a la conclusión de que no era adecuado bajar la edad punible, sumándose así a las voces de otros sectores entre ellos la Conferencia Episcopal de Honduras que en un comunicado reciente fijo su posición en contra de esa medida y recomendó aumentar las acciones preventivas y no punitivas. Ante esas voces la comisión presidida por el presidente de la Corte Suprema optó por sugerir un aumento de las penas, de acuerdo a la edad del niño y la gravedad de la falta.
La sugerencia del aumento de penas es la siguiente: a) con edad de 12 a 13 años, las penas serían no menor de 2 años y no mayor de 5 años b) para edades de 14 y 15 años la sentencia sería no menor de 4 años y no mayor a 10 años y c) si las edades son de 16 a 18 años la condena no sería menor a 8 años, ni mayor a los 15 años.
Esta recomendación será examinada en el mes de julio, por el Congreso Nacional quien tendrá a su cargo la determinación final de esta sugerencia.
Hasta el momento organizaciones de la sociedad civil, encargadas de atender a miles de niños en riesgo social, supervisados por la DINAF, así como organismos internacionales que colaboran con la niñez hondureña, no están de acuerdo en bajar la edad punible ni endurecer las penas.
Ellos hablan de aumentar el presupuesto para cuidado de la niñez, atendiendo aspectos de prevención y protección de los que se encuentren en riesgo. Así como mejorar las condiciones físicas y formativas de los centros de detención de menores infractores. También están de acuerdo estos organismos que deben existir penas accesorias, para los adultos, que se encarguen de reclutar menores de edad para que participen en actividades criminales. Para ello, posiblemente sea útil la creación de una unidad de investigación policial dedicada a identificar criminales reclutadores.
En efecto, existen cuatro centros de detención a nivel nacional: Renaciendo, Jalteva, El Carmen y Sagrado Corazón de Jesús (Para niñas). Centros que desgraciadamente no cumplen con los grandes propósitos de educar, rehabilitar y reinsertar en la sociedad a quienes son remitidos, por disposición de los juzgados correspondientes.
Para que cumplieran su función propia, se necesitaría mejorar las instalaciones actuales, para evitar las fugas frecuentes que se dan en algunos de estos centros. Pero mucho más importante, ponerlos en manos de personas preparadas profesionalmente, para organizar y ordenar la vida de los internos, con jornadas de salud, estudio, deportes y que asuman responsabilidades de trabajo comunitario.
En la actualidad existen 554 jóvenes en centros de internamiento y se está haciendo la construcción de un nuevo centro en Jalteva, el cual tendrá la capacidad de albergar a mil internos. Además ya se ha creado y se está organizando, el Instituto Nacional para Atención de Menores Infractores (INAMI).
El INAMI será la institución que tendrá a su cargo el manejo de estos centros, al igual que para los adultos existe el Instituto Penitenciario. Ya se está seleccionando el personal, de acuerdo a los perfiles necesarios para el manejo de los niños infractores.
Para combatir la delincuencia infantil, se necesita tener la decisión política de atacar las causas que la provocan, como la pobreza y la exclusión social. Estos deben ser de los grandes temas de discusión en la próxima campaña política que se avecina.
Son problemas estructurales de la economía hondureña, que no pueden resolverse de inmediato, sino que se requiere el concurso de todos los sectores que conforman la nacionalidad. Pero son los problemas que requieren atención inmediata, por parte del Estado y la sociedad civil, para construir una nación con paz y seguridad.
Ya lo expresó el Señor Jesús: “Dejen que los niños vengan a Mí y no se lo impidan….Porque de los que son como ellos es el Reino de Dios”.

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