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Joyas que se pulen en Copán

Joyas que se pulen en Copán Desde hace más de cincuenta años son muchas las pequeñas que en manos de las hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción son lanzadas a la sociedad como jovencitas de bien.


Texto y fotos: Suyapa Banegas
sbanegas@unicah.edu
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Un lugar icónico para el país, en su momento fungió como capital de Honduras, su gente amena, sus paisajes verdes, su tranquilidad, su arte incluso culinario y sobre todo su valor histórico éstas cualidades definen a groso modo a Santa Rosa de Copán. Pero en sus rincones también se esconden obras de bien.
El Hogar de Niñas Amparo San Antonio de las Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción tiene a cargo varias niñas las que por diversos motivos han llegado al hogar y con la formación de estas religiosas van superando barreras y tienen una vida digna.
Ejemplo de ello es la joven Hermelinda Morales, la encontramos en el área de administración del hogar sentada frente a la computadora, nos acercamos y le preguntamos ¿Quieres hablar con nosotros? Su timidez al principio nos dio la impresión que no lograríamos hablar con esta muchacha de mirada noble y de la que se nos había dicho llegó allí siendo una niña.
Al explicarle a ella de qué se trataba la conversación accedió, y amablemente nos dijo: “Estoy aquí desde que tenía nueve años, vine cuando iba al quinto grado y últimamente estoy cursando mi último año en administración de empresas”.

“NO ME ARREPIENTO QUE ME HAYAN TRAIDO AQUÍ” “Llegué aquí por medio del juzgado y que mis padres no tenían el recurso económico para poderme dar el estudio, soy de un lugar que se llama San Juan de Opoa, al inicio uno se siente raro al no estar con la familia y empezar a compartir con otras personas que uno no conoce, pero cuando ingresé las niñas me trataron bien y las madres me han dado su apoyo”.
Al hablar de lo que ha aprendido inmediatamente nos dijo: “Me han inculcado unos valores muy importantes y nos enseñan cosas para la vida. Creo que estoy en el mejor lugar, a pesar de que no estoy en mi casa no reniego de que me hayan traído aquí porque siento que he aprendido tantas cosas que no creo que en mi casa las hubiera aprendido”.
Ella valora que aunque no siente la vocación religiosa ha aprendido mucho de estas mujeres que se dedican desinteresadamente al cuidado de las niñas.

ME ENCANTA CUANDO CELEBRAN MI CUMPLEAÑOS Entre las anécdotas más interesantes que compartimos con Hermelinda es la forma en cómo las religiosas las hacen sentir en un día especial para ella. Su mirada envía como un doble mensaje, por un lado parece emocionada, feliz y por otro parece que hay un poco de nostalgia: “Ellas nos hacen sentir muy bien, felices en nuestros días, en la mañana nos cantan las mañanitas, nos hacen el desayuno, hay personas que les colaboran para eso siempre están aquí animándonos”.

ANHELOS QUE SE VOLVERÁN REALIDAD Ya Melania es una muchacha que ha pasado por una intensa formación y está a punto de graduarse, como toda joven tiene anhelos que espera hacer realidad “aparte de ir al colegio ayudo mucho aquí, siempre estoy disponible para ellas porque me brindaron el apoyo que necesité, no quiero irme de aquí pero me toca, al salir quiero seguir estudiando, me gustaría ser doctora con especialidad el cirujano plástico o sino abogada”.

ELLAS LAS PULEN En medio de las labores cotidianas encontramos a la hermana Dilma Concepción Bobadilla religiosa Franciscana de la Purísima Concepción, rodeada de sus niñas y halando su hábito para llamar su atención, mientras ella cariñosamente les daba indicaciones ya que llegamos en el día en que ellas hacen limpieza.
Al hablar con la religiosa nos dimos cuenta de la enorme labor que hacen con estas niñas: “Actualmente estamos cuatro religiosas haciendo este trabajo con las pequeñitas, el fin es darles una mejor vida a estas niñas que la mayoría son huérfanas, pobres a ellas se les ayuda para que puedan estudiar, aquí tienen un techo, alimento y prepararlas para la sociedad”.
“A algunas pequeñas nos las da el DINAF u otras las vienen a dejar sus papás ya que son de escasos recursos económicos, piden ayuda y lo que nos dicen es que si se las podemos tener pues ellos no tienen la posibilidad de darles un estudio, aunque la mayoría son niñas que han estado en riesgo social, son casos muy difíciles”.

“CADA NIÑA TIENE SU HISTORIA”
La Hermana Bobadilla nos comentó que para poder ir superando todas las realidades que han impactado a las niñas “Existen hermanas que se encargan de ver las diferentes necesidades que tiene cada niña, las orientamos les damos acompañamiento, viendo su comportamiento en el colegio para poderle ayudar, también en muchos casos se acude al psicólogo para ir superando estas situación es porque cada niña tiene su historia pero al final nos da una gran satisfacción porque la vemos que superan todo, salen todas unas mujercitas preparadas para la vida”. “También las preparamos para que puedan hacer todo en una casa, así aprendan para la vida”.
Al salir del hogar se tiene con ellas un plan especial con la ayuda delos bienhechores:” Hay alguien que ha hecho unos apartamentos y luego que salen de aquí, viven allí mientras encuentran un trabajo y empiezan a estudiar, allí se les apoya por ciento tiempo hasta que pueden desenvolverse solas”.

LA PARTE MATERNAL Cuatro religiosas están a cargo de las niñas a ellas les toca hacer muchas veces el papel de mamá, alentando a las pequeñas no sólo cuidarlas físicamente, sino darles una formación y muchas veces siendo el bálsamo que alivia las heridas de estas pequeñitas que desafortunadamente no contarán con la bendición de crecer en un hogar donde fluya el amor y la protección.
“Aunque no seamos sus madres, tenemos que aprender a tratarlas como si fueran nuestras hijas, en nosotros se despierta un sentimiento materno para poderles acompañar, ellas esperan amor departe de nosotras”. “Le pedimos a Dios que cuando en ellas surja una pregunta tengamos la sabiduría de poder responder, ante las preguntas de ellas en el momento tienen que salir palabras de esperanza para poderles ayudar, darles amor, aprendemos quizá a ser mamás aunque biológicamente no lo seamos”.
La conversación con la hermana Bobadilla no estaría completa sin el compartir con las pequeñas y así hicimos un recorrido por cada rincón y encontramos a las niñas elaborando un delicioso pan, otras en sus quehaceres mientras las más chiquitas jugaban en uno de los pasillos que se convierten en los testigos silenciosos de lo que estas pequeñas criaturitas sienten y van superando con el paso de los años gracias a la labor de estas religiosas.

Virtuosa labor
El Hogar de Niñas Amparo San Antonio de las Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción tiene a cargo cincuenta niñas las que por diversos motivos han llegado al hogar y con la formación de estas religiosas van superando barreras y tienen una vida digna. Religiosas españolas y costarricenses iniciaron este proyecto.

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