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Infantes misioneros aprenden una gran lección de vida

Infantes misioneros aprenden una gran lección de vida Entre las reflexiones que realizaron los niños y niñas se encuentran la de “No hay otra cosa mejor, que la familia siempre este unida, aunque seamos niños, jóvenes, adultos y ancianos, ténganos alguna discapacidad o no, resaltando no hay mejor lugar que el hogar”.


Mirian Navas coordinadora de IAM-A
omp-arquidiocesis@hotmail.com
Medios de Comunicación OMP-A
Todos nos imaginamos en algún momento de nuestra vida que llevar la esperanza a todas las personas en el momento justo que lo requieran, “es difícil”, pero hay unos misioneros inigualables que nos muestran de diferentes maneras que ellos llevan la esperanza de Jesús a aquellos que los necesitan en el momento justo, ellos son los niños y niñas misioneros.
Entre algunas de las misiones realizadas con mucho amor por las y los niños misioneros, se encuentra la visita al Asilo de Inválidos y Ancianos “San Felipe”, fundado el 24 de diciembre de 1948, con el propósito especial de acoger a personas discapacitadas físicamente. Algunos pacientes han sido ingresados por paraplejia causada por armas de fuego, otros por heridas de arma blanca y los ancianos por abandono de sus familiares, es una institución del estado, donde los internos están sedientos de amor y alegría para que puedan olvidar por un momento el abandono de sus familiares.
Es precisamente en ese lugar donde más de 40 niños en compañía de sus asesores, madres y padres de familia (Parroquias Salvador del Mundo, Cristo Resucitado y San Martín de Porres) llevaron mucho amor y esperanza a los abuelitos y abuelitas, así como a todas las personas que forman parte de ese gran hogar. La misión de estos niños y niñas fue el escuchar a los abuelos y abuelitas, compartir la palabra de Dios con cada uno de ellos, y entregarles un presente (utensilios de aseo personal, pasta dental, paste, cepillo de dientes y jabón de baño), regalando y recibiendo sonrisas al mismo tiempo, es muy curioso e interesante escuchar cada una de las frases que nos mencionaban los internos olvidados de este lugar pero la frase que más impacto a los niños fue: “Me han abandonado”, pero la respuesta de los niños fue: “pero Dios no lo ha abandonado”, las y los ancianos respondieron “Así es, muchas gracias por estar acá”, esa frase lleno el corazón de los pequeños misioneros, que quedaron impresionados pero con nuevas energías para seguir con la misión de realizar visitas y llevar el amor a todos los hermanos que lo necesiten, especialmente a estas lindas personas que en un tiempo fueron parte una familia y hoy se encuentran sólo con los recuerdos.
Entre las reflexiones que realizaban los niños y niñas se encontraba la de “No hay otra cosa mejor, que la familia siempre este unida, aunque seamos niños, jóvenes, adultos y ancianos, ténganos alguna discapacidad o no, resaltando no hay mejor lugar que el hogar”
Todos los discípulos del Señor y los hijos de María nuestra madre celestial estamos llamados a cultivar la alegría de la evangelización, caminemos con júbilo y gozo. Así como nos indica el Papa Francisco “La inmensa multitud que no ha acogido el anuncio de Jesucristo no puede dejarnos indiferentes” adelante, “¡No dejemos que nos roben la alegría de la evangelización!”, de los niños del mundo siempre amigos.

¡Con Cristo misionero, vamos al mundo entero!

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