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Cosecha vocacional lista para la misión

Cosecha vocacional lista para la misión Un diácono debe ser paciente, servicial, saber escuchar para llegar a ser un sacerdote cercano, y amigo del rebaño que le será encomendado.


Texto y fotos: Lilian Flores
liflores@seminariofides.com
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La alegría invade la vida de los seminaristas Santos Pablo Vásquez Ávila y Bairon Ismael Cárcamo, ellos están listos para usar su dalmática, vestimenta típica que recibirán el próximo 1 de julio día en que Monseñor Pineda obispo auxiliar de la Arquidiócesis realizará la Ordenación Diaconal.
Dos personas de diferentes municipios que durante varios años han sido compañeros en el Seminario Mayor, este día se comprometerán ante los pies de la “Morenita” de Suyapa a vivir su experiencia diaconal guiados de su mano.
A los nuevos diáconos le corresponde asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y la distribución de la misma aunque no la consagra, también pueden asistir a la celebración del Matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, administrar el sacramento del Bautismo, pero no puede administrar el sacramento de la Unción de los Enfermos.

LA MEJOR DECISIÓN Santos Pablo Vásquez Ávila es originario de Tegucigalpa, sus padres son Santos Pablo Vásquez y Elvia Argentina Ávila, es el último de tres hermanos, considera su vocación como un regalo de Dios porque lo que menos se imaginó es que iba a tomar la decisión de ser sacerdote, cuando esta idea surge Pablo estaba estudiando Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
“Tenía 19 años cuando conocí al padre Javier Meléndez carmelita nicaragüense, yo lo acompañaba a las comunidades que él visitaba, fue ahí donde nace en mí la espinita de querer ser sacerdote, después conocí al padre Alexis Melgar y él de repente me invitó a un encuentro, en el que me encontré con el padre Pablo Hernández y con otros seminaristas que me hablaban de la vocación, yo fui por complacer al padre que me envió pero estando ahí me gustó y decidí seguir el proceso”.
Para Pablo tomar esta decisión no fue fácil, ya que él aspiraba a terminar su carrera y formar una familia, sin embargo se dejó iluminar por la luz del Espíritu Santo.
La más sorprendida con esta decisión fue su madre “ella me dijo que me apoyaba pero que no le gustaba ese tipo de viada para mí, una parte de mi familia se puso feliz y otros sorprendidos, me decían que me iba a desperdiciar, que no iba a ganar dinero y muchas cosas más, a medida que he caminado ellos son los más entusiasmados con mi ordenación”.
Pablo realiza su experiencia pastoral en la parroquia Inmaculada Concepción de Cantarranas y la Villa de San Francisco, anteriormente acompañó al padre Ricardo Flores en la parroquia Cristo Resucitado.

UNA INQUIETUD INFANTIL Bairon Ismael Cárcamo Sevilla, es originario de la aldea Pozo Bendito, Danlí El Paraíso, e hijo de Ismael Antonio Cárcamo y Sofía Esperanza Sevilla, él y su hermana gemela son los últimos de seis hermanos.
La vocación por el sacerdocio surgió en Bairon a los 12 años de edad, justo en el momento que recibió su Bautismo y su Primera Comunión, “cuando vi al padre German Flores administrando los sacramentos ahí me nace la espinita de ser sacerdote, sin embargo continúe con mis estudios, me gradué de Bachillerato en Agronomía”
Mientras estudiaba crecía el deseo de ser sacerdote, llevaba el proceso de discernimiento vocacional con ayuda del padre German, y otros amigos sacerdotes, “cuando estaba haciendo su práctica en la Escuela Agrícola, aplicó para sacar una ingeniería, pero fue ahí cuando que llegó a sus manos la carta del Cardenal Rodríguez diciendo que era aceptado en el Seminario Mayor. Desde ese momento hecho andar su sueño. “Cuando le comenté a mis padres me dijeron que no podían nadar contra la corriente y que yo hiciera lo que mi corazón dictara y que ellos siempre me iban a apoyar y así lo han hecho”.
Bairon tiene año tres meses de convivir en la parroquia La Guadalupe colaborando con el padre Pablo Hernández y aún no se sabe si realizará su diaconado en el mismo lugar, porque eso lo decide el Arzobispo.
Este seminarista no niega que ha vivido dificultades pero las ha sabido sobrellevar con la ayuda de Dios, “cuando uno decide seguir al Señor vienen más pruebas, en el proceso se dan incluso dificultades con los formadores, con algunos compañeros, problemas con algunas clases, pero esas son realidades que se sobrellevan con la madurez y equilibrio que adquirimos en el proceso de formación”.

El dato
Diáconos
Hasta la fecha la Arquidiócesis cuenta con un diácono transitorio y dos permanentes. El diaconado permanente es conferido a hombres casados, pero cuando pierde a su esposa no puede volver a contraer matrimonio, pero sí puede optar a ser presbítero. Quien es ordenado diácono siendo soltero se compromete al celibato permanente.

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