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39 adultos confirman su fe

39 adultos confirman su fe Texto y fotos: Eddy Romero emromero@semanariofides.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com En la parroquia Santa Teresa de Jesús de esta capital, 39 adultos recibieron el Sacramento de la Confirmación por imposición de manos de monseñor Juan José Pineda. Estos adultos, que se había preparado mediante el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos RICA, culminaron este proceso con la celebración del sacramento, en el día del Corpus Christi.


Luego de recibir este sacramento, con el cual se culmina la iniciación cristiana, son enviados a ser testigos de Jesús Resucitado.
Como parte de los ritos propios de este sacramento, lo primero que realizó el párroco Luis Martínez fue la presentación de los candidatos. Luego que el obispo los aceptará para el sacramento, se impuso las manos sobre los nuevos confirmandos y posteriormente se les impuso el Santo Crisma. Recibieron la luz del Cirio Pascual. Para finalizar, el obispo auxiliar presentó a la comunidad a los nuevos testigos del Espíritu Santo.

PRÓJIMO Monseñor Pineda en la homilía les recordó que con este sacramento recibían el Espíritu Santo y deben dar testimonio de ellos, especialmente con los más próximos.
También dijo que lastimosamente hay que ver como se tratan muchas personas en la actualidad. “Hay que ver cómo nos tratamos unos a los otros, cuántos insultos, palabrotas, desprecios, como nos ignoramos, que “lenguita” en algunas ocasiones, murmurando, calumniando, denigrando al prójimo y si nosotros cayéramos en cuenta que el que está a nuestro lado es templo, lo trataríamos tan mal”.
Afirmó que tratarnos los unos a los otros así de mal, es tratar mal aquel que es templo del Espíritu Santo, “por lo tanto tenemos que pedir a Dios que nos aumente la caridad, el amor, la capacidad de reconciliarnos los unos con los otros, ayudanos a que no nos tratemos tan mal, porque sabiendo que el otro es templo del Espíritu Santo, no lo podemos tratar de cualquier manera. Se le tendría que cuidar como a Dios mismo, porque es el Espíritu de Dios el que está en nosotros, por lo tanto, la imposición de las manos no es solamente parte del rito, sino que es un compromiso profundizo que renovamos los cristianos”.

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