Noticias

Hablando de jinetes

Hablando de jinetes P. Juan Ángel López Padilla Esta semana, los amigos de la Cáritas, lo volvieron a hacer. No se trata de que hayan hecho algo malo, sino que revolvieron un avispero que sólo ellos saben revolver y tienen la valentía, para hacerlo.


Su artículo del lunes pasado: “Los cuatro jinetes del apocalipsis en la política hondureña”, no puede, ni debe ser ignorado. Estoy seguro que los políticos serios, comprometidos en transformar Honduras, lo tomarán como un llamado de atención y como una oportunidad para aprender a conducirse por caminos en los que la descalificación de los oponentes, no exista.
Ganar a costa de destruir la reputación de otros, no me hace un triunfador sino un mediocre competidor.
Es increíble como todo, absolutamente todo lo estamos politizando. No hay un espacio de nuestra vida diaria, de nuestras discusiones familiares, incluso de nuestros grupos en la Iglesia, en los que no se esté hablando reiteradamente de los asuntos de la política. Estamos, una vez más, ante una campaña carente de propuestas serias. Han sido publicadas algunas, calificadas por quienes las presentan, como propuestas pero que son completamente una locura, porque incluyen la anulación completa del Estado y no proponen sino que, anulan.
En fin, hace muchos años que estamos esperando la transformación de las instituciones vinculadas con los procesos electorales, esperando una ley electoral que realmente implique un avance en materia de democratización. Sobre todo, estamos esperando que los que rectoran el Tribunal Supremo Electoral y el Registro Nacional de las Personas sean técnicos y no políticos. No es que la Ley Electoral deba ser definida de mala o buena, es que sencillamente es obsoleta. No se ha avanzado porque no se ha querido, porque es prácticamente imposible, con las polarizaciones que vivimos, lograr que los dirigentes de los partidos políticos trabajen en conjunto para alcanzar consensos que beneficien al país y no sólo a ellos.
Parece que el nivel de irresponsabilidad es estratosférico. No les importa la infinidad de señalamientos de corrupción, la cantidad de gente procesada sobre todo en el extranjero. No les importa nada, más allá de alcanzar, recuperar o mantenerse en el poder.
Tenemos que actuar y es tarea de Uds que están leyendo esta columna, de hacer algo por este país que merece mejores destinos. Es cierto, y por demás correcto, que los clérigos no debemos vincularnos en la política partidista y que nuestra actitud debe ser conciliadora, pero sin abandonar nunca la denuncia que nace de la coherencia del mensaje que predicamos, si realmente estamos hablando del evangelio y no de elementos de orden ideológico.
Los laicos, son los llamados a ser fermento en una masa que es de buena calidad porque es nuestra patria, pero que ha sido mancillada y corrompida por las manos que la han trastocado.
Es necesario que estemos informados y seamos proactivos porque, también debemos saber cuestionar lo que dicen los políticos de turno. No debemos considerar como bueno, nada que sea ilegal o que haya surgido de una ilegalidad. Nuestro punto de partida siempre, en esta materia, debe ser la Doctrina Social dela Iglesia.
No podemos jamás ceder a la lucha por el respeto de la dignidad de la Persona Humana ni la búsqueda del bien común.
La política se ha desprestigiado porque lo hemos permitido. Por favor: No más.

A %d blogueros les gusta esto: