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“Ocupamos construir estructuras mentales”

Monseñor Ángel Garachana: “Ocupamos construir estructuras mentales” Más de 18 mil personas forman parte de la población penitenciaria en el país. En los últimos años se han construido dos cárceles de máxima seguridad, las cuales ya se encuentran funcionando.


Delfina Janeth Lagos Rodríguez
dlagos@semanariofides.com
Foto: Eddy Romero
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La Conferencia Episcopal de Honduras CEH, anunció diferentes cambios en los cargos pastorales que tiene cada obispo del país a raíz de la renuncia del obispo auxiliar de San Pedro Sula, Monseñor Rómulo Emiliani.
Emiliani estaba a cargo de varias comisiones nacionales y se tenía que reasignar estas tareas explicó el presidente de la CEH, monseñor Ángel Garachana obispo de la Diócesis de San Pedro Sula.
En la edición anterior del Semanario Fides, salieron publicadas esos nuevos compromisos que tienen a su mando los obispos. La Pastoral Penitenciaria es una de las comisiones que necesita darle más acompañamiento, debido a la situación que viven los centros penitenciarios del país.
Esta pastoral queda a cargo monseñor Ángel. Él fue uno de los impulsores, estuvo nueve años consecutivos y después paso a dirigirla el ahora obispo emérito Emiliani.

UNA REALIDAD Monseñor Ángel relata que ante este nuevo compromiso ahora dormirá menos, expresión que la toma de manera jocosa, “en vista que nadie decía yo voy a quedarme al frente de los que están en las cárceles, me tocó anotarme, no me da temor ya sé cómo es el camino de esta tarea, siempre me he mantenido al tanto de la cárceles en especial la de San Pedro Sula.”
En Honduras hay 27 centros penitenciarios, más cuatro anexos que funcionan en batallones militares y unidades policiales en distintos puntos del territorio nacional, en estos centros están recluidos más de 18 mil personas.
Ante esta situación en las cárceles, monseñor Garachana añadió que “es una realidad que me preocupa y sé que necesita grandes cambios el sistema penitenciario. Se tienen gravísimos defectos, muchos están muy deteriorados, súper poblados, hay muy poca política de rehabilitación, muchas deficiencias de tipo económico, mucha mora en las sentencias, prácticamente adentro están dirigidas por los mismos presos, no ha existido una política buena renovadora a lo largo de muchos años”.

INVITACIÓN En los últimos meses se han inaugurado dos centros penales de máxima seguridad, llamados El Pozo 1 y La Tolva, los cuales están en diferentes ciudades del país, en ellos se han recluidos personas de alta peligriciadad, ante esta nueva forma de reclusión el obispo agrega, “no es suficiente construir edificios, lo primero que hay que construir es la mente, la mente de las personas que van a dirigir los centros penales, la que van dirigir el instituto penitenciario, los que toman decisiones sobre esta realidad de los privados de libertad, mientras no tengamos una nueva arquitectura mental, seguiremos con edificios de mucha seguridad pero con un modelo que no rehabilita, tiene más un carácter de encerramiento.”
Al igual el obispo prosigue que se debe distinguir la gravedad del delito, no es lo mismo un preso común que un preso de edad media que ha cometido graves delitos y el castigo de encerramiento no pueden ser lo mismo, ni se puede poner en la misma actitud de ellos, faltándoles el respeto.
Ante esta situación que encierra a los privados de libertada es saber cuál es la labor de la Pastoral Penitenciaria, y Garachana explica que en el ámbito nacional hay un promedio de 120 personas que están trabajando en las cárceles pero es un grupo muy pequeño, para tantos personas que necesitan ayuda que alguien los escuche, son personas humanos que están ahí presos, cometieron errores, pero no somos nadie para juzgarlos, se deben de apuntar más en esta pastoral que es de la misericordia, de la liberación. Monseñor realiza la invitación a ser parte de esta pastoral que necesita de mucho apoyo y debería estar formada en la mayoría de las parroquias del territorio nacional.

El dato
Labor de la Pastoral Penitenciaria
Visitar a los privados de libertad, siguiendo las reglas del centro penal, compartir con ellos, darle del Evangelio de la misericordia explicarle que Dios los ama, darle esa ayuda psicológica, educativa, legal si la pena es perdonable y se puede dar ese seguimiento, ayudarle a formar microempresas y hacerlos sentir útiles.

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