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Obispos rechazan reducir la edad punible y piden más inversión en educación

Obispos rechazan reducir la edad punible y piden más inversión en educación También anuncian que han conocido un estudio de la realidad de la familia y optan en sus acciones pastorales por la juventud y los niños.

La Conferencia Episcopal de Honduras reafirma la posición de la Iglesia Católica del país al oponerse a la reducción de la edad punible fijada hasta ahora en mayores de 18 años porque: “no aporta soluciones a la problemática de la inseguridad en que vivimos. Además de ir en contra de los Tratados Internacionales que ha suscrito Honduras, esta medida expondría a los menores a aprender de los adultos privados de libertad a hundirse más en el crimen, siendo que no se les ofrecen verdaderos programas de rehabilitación y reinserción social”.

Los obispos también revelan en su mensaje que han conocido “un informe sobre la situación real de la familia y sus problemas, llevándonos a considerar la urgente necesidad de hacer una opción preferencial en favor de la familia que es, consecuentemente, opción por construir una sociedad basada en relaciones de respeto, amor y promoción de la vida humana”.

Al mismo tiempo anuncian una carta pastoral sobre la familia y declaran a los jóvenes como otra de las opciones preferenciales de su trabajo pastoral.

Damos a conocer íntegro el Mensaje de los obispos que emana de su segunda reunión plenaria del presente año.

 

Conferencia Episcopal de Honduras

Los Laureles, Comayagüela, M.D.C., Honduras, C.A.

Mensaje de la Conferencia Episcopal de Honduras

Reunidos los Obispos de la Conferencia Episcopal de Honduras, en nuestra segunda Asamblea del año 2017, queremos, por medio de este Mensaje, llegar a todas las personas de buena voluntad y, en especial, a todas las familias de nuestro querido país.

Nuestra reflexión se ha centrado en lo que la Iglesia considera la institución fundamental más antigua de la humanidad: la Familia.

El tema que centra la pastoral de la Iglesia de Honduras para este año 2017 es: “Familia, Casa y Escuela del Amor”.

Porque creemos en el amor y en la familia, estamos elaborando una carta pastoral dirigida a todas las familias y, como parte de ese proceso está programado el II Congreso sobre la familia, a celebrarse en el próximo mes de julio con el fin de impulsar una Pastoral Familiar “intensa y vigorosa”, como pide el Documento de Aparecida, “para proclamar el evangelio de la familia, promover la cultura de la vida, y trabajar para que los derechos de las familias sean reconocidos y respetados”, (DA 435).

Desde cada una de las diez Diócesis que actualmente conforman la Provincia Eclesiástica de Honduras, hemos compartido un informe sobre la situación real de la familia y sus problemas, llevándonos a considerar la urgente necesidad de hacer una opción preferencial en favor de la familia que es, consecuentemente, opción por construir una sociedad basada en relaciones de respeto, amor y promoción de la vida humana.

Partimos de nuestro convencimiento de que cada persona lleva en sí la imagen de Dios, su Creador, expresada en su propia dignidad humana. Porque estamos convencidos que la familia, célula vital de la sociedad, es cuna y santuario de la vida; por eso, es necesario dedicar, junto a la familia, especial atención a los niños, adolescentes y jóvenes, ya que representan la mayoría de la población en Honduras. La falta de atención hacia ellos los convierte en fácil presa y víctima de toda clase de problemas personales y sociales.

Por eso también, optamos por la Pastoral Juvenil para que, acompañando a los jóvenes, les ayude a encontrar sentido a su vida, a alcanzar metas que tengan valor, a lograr que se cumplan sus sueños y anhelos. Consciente de esa urgente tarea, la Pastoral Juvenil de la Iglesia Católica realiza cada año la Jornada Nacional de la Juventud, animando a los jóvenes a incorporar a sus vidas los valores y cualidades, tanto humanas como cristianas, y a descubrir su propia vocación.

Dedicando el mes de junio a la juventud, queremos dirigirles un mensaje de esperanza que les permita buscar los mejores caminos y opciones para sus vidas. Así, la Jornada Nacional de la Juventud que se celebró recientemente en Santa Rosa de Copán, los días 10 y 11 del presente mes, propuso a los jóvenes el siguiente lema: “Con mi familia soy joven, portador del amor de Dios”. Ésta es verdaderamente una Buena Noticia, no una simple afirmación banal.

Queridos jóvenes: la Iglesia no les ofrece el oro y la plata que deslumbra a la sociedad; la Iglesia les ofrece una persona: JESUCRISTO, que quiere transformar su corazón. Abran su corazón a su llamada para ser sus discípulos. Ustedes, los bautizados y confirmados, han recibido mucho del Señor, de la Iglesia y de su familia; por eso, les invitamos a ser portadores del amor de Dios en su familia y con ella. También les invitamos a formar parte de la Pastoral Juvenil de su propia parroquia y a salir a la calle, tal como les pide el Papa Francisco, para rescatar a otros jóvenes que andan hundidos en una vida sin sentido. La Iglesia, jóvenes, los necesita, y por eso haremos que estén representados en el próximo Sínodo de Obispos, que se realizará en la Ciudad de Roma en el año 2018, y tendrá como tema: “Juventud, fe y discernimiento vocacional”.

Por otro lado, nos parece muy necesario que el Estado dedique más personal a la prevención del crimen y a contrarrestar la delincuencia. Creemos que la formación integral de los jóvenes es el mejor camino para prevenir la violencia familiar y social en que vivimos. La inversión en educación es la clave para cambiar el rumbo de la historia en Honduras. Es también urgente que los empresarios abran fuentes de trabajo para los jóvenes, de manera que contribuyan a que crezca su autoestima, abandonen muchos de ellos la idea de emigrar y puedan llevar una vida digna.

Creemos que la reducción de la edad punible no aporta soluciones a la problemática de la inseguridad en que vivimos. Además de ir en contra de los Tratados Internacionales que ha suscrito Honduras, esta medida expondría a los menores a aprender de los adultos privados de libertad a hundirse más en el crimen, siendo que no se les ofrecen verdaderos programas de rehabilitación y reinserción social. Creemos en el potencial de nuestros jóvenes, y, como adultos, queremos escucharlos, acompañarlos y orientarlos, dándoles un testimonio de coherencia entre la fe y la vida.

Los miembros de la Conferencia Episcopal de Honduras hemos redistribuido algunas de las responsabilidades pastorales que compartimos. De este modo, Mons. Ángel Garachana será el encargado de la Pastoral Penitenciaria. Mons. José Antonio Canales Motiño asumirá la Pastoral de la Salud y la Pastoral Juvenil; será, además, vocal de la Comisión Mixta Obispos–Religiosos. Por su parte, Mons. Darwin Andino Ramírez será responsable de la Pastoral de los Laicos en Movimientos. Mons. David García asumirá la Pastoral de los Medios de Comunicación Social, de la Comisión Nacional del Clero y de la relación de la Conferencia Episcopal con el Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa. Las demás responsabilidades permanecen tal como están desde el año pasado.

Imploramos para nuestras familias y nuestros jóvenes la bendición de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, y la maternal protección de Nuestra Señora de Suyapa.

Ciudad de Tegucigalpa. 12 de Junio de 2017.

Conferencia Episcopal de Honduras

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