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¿Casa común?

¿Casa común? Diac. Carlos E. Echeverría Coto carloseduardiacono@gmail.com En este mes se cumplen ya dos años de la publicación de la Encíclica “LAUDATO SI”, del Papa Francisco, sobre el cuidado de la casa común. La riqueza del documento invita a profundizar en él y a velar por seguir sus sabios consejos.

Entre muchas preocupaciones, el Pontífice señaló el problema del clima: «El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad. Los peores impactos probablemente recaerán en las próximas décadas sobre los países en desarrollo» (LS 25). Además advertía: «Muchos de aquellos que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse sobre todo en enmascarar los problemas o en ocultar los síntomas, tratando sólo de reducir algunos impactos negativos del cambio climático. Pero muchos síntomas indican que esos efectos podrán ser cada vez peores si continuamos con los actuales modelos de producción y de consumo» (LS 26).
Coincidentemente, el Acuerdo de París (Diciembre de 2015) pidió acciones concretas para reducir emisiones generadoras de aumento de temperatura promedio en el planeta. Fue suscrito por todos los países del mundo (excepto Siria y Nicaragua). Estados Unidos adhirió a él. El Plan de Energía Limpia de Obama, lanzado en 2015 tenía la meta de que esa nación reduciría para 2030 en un 32 % las emisiones de carbono de las centrales eléctricas con respecto a los niveles de 2005. Pero se ha dado marcha atrás. El recién firmado decreto sobre la “Independencia energética”, pide revisar y reescribir esas directrices. También deroga por lo menos seis órdenes ejecutivas de la era de Obama dirigidas al calentamiento global, incluyendo una serie de órdenes que instruyeron al gobierno federal para prepararse para los impactos del cambio climático y cumplir con el Acuerdo de París.
De inmediato las organizaciones medioambientales de Estados Unidos advirtieron que esta decisión tendrá serias consecuencias para la nación y para el resto del mundo. Según estimaciones de expertos, los Estado Unidos y China se disputan el primer lugar en contribución al cambio climático. Los dos juntos representa un poco más del 50% de las emisiones de efecto invernadero.
Mientras tanto se establece que toda el área centroamericana contribuye apenas con un poco menos del 1%. Sin embargo la situación es inversa a la hora de establecer quiénes son los más afectados. Los países más vulnerables del mundo son Bangladesh (1) y Birmania (2). Inmediatamente después venimos los centroamericanos. Según la ONG Germanwatch cuatro países centroamericanos aparecen en la lista de los diez países más afectados por fenómenos meteorológicos extremos desde 1990 hasta 2009: Honduras (3), Nicaragua (4), Haití (6) y República Dominicana (8). Además afirma que El Salvador encabeza la lista de los países que registraron más pérdidas relacionadas al clima en 2009.
Un estudio de la Universidad de Notre Dame sobre la no vulnerabilidad debida al Cambio Climático en las Américas, coloca a Haití en el puesto 170 , en situación similar a varias naciones de África y de Asia. Guyana y Bolivia están en los lugares 128 y 127, respectivamente, seguidos un poco más arriba en el ranking por Honduras (124), Guatemala (118), Nicaragua y Belice (ambos en el 114).
Los hondureños deberíamos encabezar una lucha centroamericana para ver si podemos influir en las decisiones de la gran nación del norte. Parece ser que ahí no han entendido un concepto aparentemente fácil: «Compartimos una casa común». Pero como dijo la viejita aquella: « ¡No se oye, Padre! ».

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