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Los 61 años del Semanario Fides

La prensa católica en Honduras Los 61 años del Semanario Fides Rolando Sierra Fonseca redaccion@semanariofides.com Fotos Archivo Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Al conmemorarse el 61 aniversario del semanario católico Fides este 2017 tiene hoy un significado muy importante dentro de la historia del periodismo hondureño por una serie de razones.

En primer lugar este semanario por sus seis décadas de continuidad se ha convertido en el decano del periodismo nacional. En segundo lugar Fides dentro de la historia del periodismo católico del país es el periódico que ha tenido más larga duración. En tercer lugar Fides se ha convertido en un medio de comunicación referente dentro de la opinión pública nacional, no se circunscribe a ser únicamente un órgano informativo dentro de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, sino que es leído por diversos sectores de la sociedad y es citado y consultado por los otros medios de la prensa nacional.
Su historia refleja un proceso de crecimiento de pasar prácticamente de una hoja informátiva parroquial o diocesana a una prensa católica nacional. Por ello, este artículo tiene el propósito de analizar el desarrollo de este medio de comunicación católico dentro de la prensa nacional, atendiendo el contexto en el que surge y los antecedentes de la prensa católica, y las principales líneas de ese contenido y discurso sobre el catolicismo y realidad hondureña.

1 Antecedentes de la prensa católica en Honduras
Rafael Heliodoro Valle expresó en 1959 que en Honduras se carecía de una historia de la prensa y del periodismo nacional, este vacío continúa hasta hoy en día. Es gracias al mismo Valle que se tiene un registro de los periódicos y las revistas producidos en Honduras hasta 1959 (Valle, 1981: 25-166). Siguiendo este trabajo es que se pueden establecer algunos antecedentes de la prensa católica en el país, que asumiendo la historia republicana desde el año de 1821 se puede decir que el surgimiento de la misma es tardía. No fue sino en el contexto de la emergencia de la nación hondureña que se puede ubicar con la llegada al poder del Estado hondureño en 1876 de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa. Con ellos se inicia una nueva época en la historia y en la constitución del Estado hondureño con los criterios y regulaciones que éstos propugnaron e implementaron en lo que se denomina la “Reforma Liberal”, basada en nuevas leyes constitucionales y jurídicas, tendientes a ubicar a la sociedad hondureña en las sendas de la modernidad y la modernización.
La Reforma Liberal tenía como objetivos básicos crear un Estado-nacional e insertar a Honduras en la economía mundial. Bajo estos objetivos pretendía contrarrestar la tendencia atomizadora y de aislamiento de la sociedad hondureña mediante la búsqueda de una integración hacia el exterior e interior. El Estado se vio fortalecido institucionalmente por una actividad económica de exportación, por la promulgación de nuevas leyes y por el intento articulador de la educación de los diversos sectores del país, favoreciendo el fortalecimiento institucional, jurídico, de capacidad humana y organizativo que lentamente se ha incrementado a lo largo del siglo XX (Carias, M; 2005).
Es en el marco de la reforma que en Honduras se produce también un desarrollo de la imprenta y de la prensa nacional (García; 1988) y en el que, también, aparecen las primeras publicaciones periódicas católicas, en el año 1887 salió el Boletín Religioso, que fue fundado por la Sociedad Católica de Tegucigalpa, en el mes de septiembre, bajo el lema “vince malum inbono” dirigido por el presbítero José L. Vigil; también en ese mismo año apareció la publicación El Círculo Católico, en Tegucigalpa identificándose ambas, hasta ahora, como los primeros periódicos católicos del país.
El año de 1880 se identifica un ejemplar de un periódico titulado El Católico, publicado en Tegucigalpa. En 1894, se inició la publicación del semanario La Propaganda Católica, publicado en la ciudad de Santa Bárbara dirigido por J.M. Tobías Rosa y Victoriano Castellanos, se publicó hasta 1902, con el propósito de organizar la romería de nuestra señora de Lourdes en Ilama. Ese mismo año se publicó, también, La Voz del Clero en la ciudad de Comayagua. En el año de 1898 se identifica la publicación El Eco del Comité Diocesano, publicación quincenal publicada en Tegucigalpa.
No será hasta inicios del siglo XX que surgen una nueva serie de periódicos y boletines católicos que en sus páginas se encuentran sustanciales polémicas en la opinión pública hondureña. Como el semanario

La luz, también en la ciudad de Santa Bárbara, de información y acción católica, aparecido el 01 de enero de 1900, dirigido por Celso Reyes y que con períodos de interrupción se siguió publicando hasta finales de la década de los cincuenta. Su director fue un católico conservador que abrió amplios debates sobre temas nacionales y fue un defensor de la Iglesia Católica frente a los embates del liberalismo y la masonería. Una de las polémicas más importantes fue en relación a la creación de la Provincia Eclesiástica de Honduras entre 1909-1916 por la oposición de los gobiernos de entonces para su establecimiento (ver Sierra, 1993).
En el contexto de este debate en el año de 1914 se empezó a imprimir el periódico católico El Amigo del Pueblo, dirigido primero por el sacerdote Paulino de origen alemán José Nieborowski, entonces profesor del Seminario Mayor de Tegucigalpa, y después pasó a ser dirigido por Monseñor F. Ernesto Fiallos. En esta publicación se encuentra polémicas entorno a la creación de la provincia eclesiástica de Honduras, con los liberales y la masonería (Sierra, 1993).
En el año de 1921 el presbítero Alonso Villanueva publicó el bisemanario Honduras, que apareció los miércoles y sábados hasta 1922. No será sino hasta casi una década después en que se empieza a publicar un nuevo semanario católico Celajes, el 16 de noviembre, bajo la dirección del presbítero Basilio Gómez posteriormente se convirtió en el Diario Católico de Honduras de 1932-1934. En esta publicación se encuentran artículos de opinión del P. Gómez como los siguientes “Ahorro obligado de los obreros hondureños”, “Ceguera de Política”, “En pro de nuestra cultura”, “Es un mal la falta de religión”, “Honduras es católica, apostólica y romana”, “El imperativo de Centroamérica”, “Laboremos por la paz”, “12 de octubre de 1942”, “15 de septiembre de 1821”, artículos del sacerdote Cristóbal Divanna como los siguientes “Seamos Unidos”, “Semana Santa en Tegucigalpa”. Asimismo encuentra artículos sobre la vida de figuras eclesiásticas hondureñas como de la situación sociopolítica del país.
Después de esta publicación que salió hasta el año de 1934, es hasta 8 años después que aparece otra publicación católica: El Apóstol dirigida por el presbítero Alonso Tejeda, quien fue director de Fides por más de veinticinco años. Este semanario era editado por la imprenta salesiana. Una de las figuras más importantes del periodismo nacional durante la segunda mitad del siglo XX. También se publicaron periódicamente los boletines El Buen Amigo y El Buen Pastor, de los padres Paulinos.
Como se puede apreciar en estos antecedentes prácticamente la Iglesia Católica en Honduras no contó con una prensa constante, pasaron largos períodos de tiempo en que no había publicaciones periódicas y un periodismo católico como tal. Muchas de estas publicaciones surgieron en coyunturas de conflictos políticos de la Iglesia o por iniciativas personales de sacerdotes por tener un medio de información y comunicación de sus respectivas diócesis.

2 Los orígenes del FIDES
Al analizar los orígenes del Fides no cabe duda que surge en un contexto especial dentro de la historia de Honduras y particularmente de la Iglesia. La llegada al arzobispado de Tegucigalpa de monseñor José de la Cruz Turcios en el año de 1947, coincide con un proceso de modernización institucional y apertura democrática luego de la caída del régimen autoritario y dictatorial del general Tiburcio Carías (1933-1948). A partir de 1949, se abre en Honduras un período que da cabida al juego político partidista, con la participación del Movimiento Nacional Reformista, desprendido del tradicional Partido Nacional y la reactivación del Partido Liberal, de influencia populista en ese entonces, que incorpora demandas de sectores obreros y capas medias. Se inicia también un proceso de modernización del aparato estatal para responder a las necesidades que imponen el orden del capitalismo monopólico a partir de la post guerra, y para lograr mecanismos que lleven a contemplar la participación de grupos emergentes que buscan la formación de un régimen político de participación social (Pochet, 1982:157).
Los tres regímenes que participan en el ejercicio del poder entre 1949 y 1957, van a mantener una posición continuista frente al proceso de modernización institucional y de apoyo a ampliar el desarrollo capitalista. Los dos primeros regímenes se caracterizan por ser gobiernos civiles: el de Juan Manuel Gálvez (1949-1954), y el de Julio Lozano Díaz (1954-1956). Ellos son seguidos por una Junta Militar que toma el poder entre 1956 y 1957, régimen que va a marcar la aparición política de los militares en el país, a la vez de iniciar lo que será posteriormente la participación de los oficiales que ocupan el liderazgo posteriormente. El régimen militar constituye una primera fase en la escalada que inician las Fuerzas Armadas en el ejercicio del poder, como institución que se empieza a profesionalizar a partir del gobierno de Juan Manuel Gálvez.
En cuanto al movimiento popular, es importante destacar la huelga de la Tela Railroad Company (de mayo a julio de 1954), ya que fue la de mayor duración y logró reunir a 25 mil trabajadores bananeros durante 69 días. Las causas de la huelga se pueden sintetizar en la formulación de peticiones para exigir aumentos salariales, mejores condiciones de vida y de trabajo, así como el reconocimiento de la organización sindical. A pesar de los logros limitados de la huelga, ella produce avances muy importantes en el movimiento obrero, que se pueden resumir en la creación de condiciones para el reconocimiento legal de la organización sindical en el país, y en la emisión de un conjunto de leyes laborales que rematan en la emisión del Código de Trabajo, promulgado en 1959 durante el régimen reformista de Ramón Villeda Morales. Por último, destaca la nueva posición que toma el proletariado hondureño como fuerza decisiva en los asuntos nacionales.
Es dentro de este contexto de cambios sociales, religiosos y eclesiales, en el que la Iglesia Católica Hondureña asume un nuevo papel sobre los problemas sociales, políticos y económicos de Honduras y en el que se da el surgimiento del semanario Fides. Releyendo todos estos acontecimientos, el año de 1956 un clérigo hondureño, manifestaba su preocupación por los cambios ocurridos en la sociedad fruto de la modernización y el surgimiento del movimiento obrero organizado, especialmente por la transformación del pueblo, que hasta entonces había mantenido una fidelidad a la Iglesia, en este sentido expresaba: “Muchas veces he meditado sobre este fenómeno: el de la transformación radical que el pueblo ha experimentado en materia de respeto y obediencia al sacerdote. Acostumbrados a echar la culpa siempre a los mismos factores: la labor de la masonería; la propuesta grande comunista; la condenación de las malas costumbres que levanta iras contra el sacerdote; la falta de educación cristiana de los hijos, a causa del laicismo de la … Por eso decimos, ya no se nos saluda en la calle, por eso se nos critica…”.
Para este autor este fenómeno de “insumisión” que presentaba el pueblo hondureño sería como causa principal la carencia de pare del clero de “crédito” y “prestigio” “y nosotros no lo tenemos ante el pueblo, porque no hemos tenido coraje para defenderlo, sobre todo si nos referimos a unos sectores de él” (“Entramos a 1957” en Boletín Eclesiástico, No.48, 1956, pp.10-12).
De este modo, la Iglesia Católica necesitaba una readaptación a los cambios de la sociedad, revisar su presencia y tener un espacio dentro de la opinión pública nacional. No contaba para entonces con un medio de comunicación propio, fue así que la iniciativa del Obispo Turcios y del entonces recién nombrado Obispo Auxiliar de Tegucigalpa monseñor Evelio Domínguez que decidieron crear un órgano de comunicación de la Arquidiócesis. Así se convocó para dirigir inicialmente este medio de comunicación al padre José Alfonso Molina. La publicación apareció por primera vez en el mes de mayo de 1956, entonces era de 4 páginas en blanco y negro.
Después del padre Molina asumió como director de este medio el padre Alonso Tejeda Suazo; el presbítero Alonso Tejada Suazo nació en la ciudad de la Paz, el 20 de octubre de 1914: “Desde el año 1958 y respondiendo al llamado de monseñor Evelio Domínguez, dirigió el seminario Fides, de orientación cristiana. Su meritoria labor, que desarrolló por espacio de ininterrumpidos dieciocho años, fue premiada en 1966, en el Congreso de Prensa Católica, realizado en la Ciudad de México. Ese mismo año y en ocasión del día del Periodista, obtuvo el premio Paulino Valladares por haber sido elegido como el mejor editorialista del año. Paralelamente a su labor en el Semanario Fides, el Presbítero Tejada Suazo, dirigió durante once años, en forma admirable, el boletín Eclesiástico, publicación está dedicada exclusivamente al clero de la República” (Anotaciones biográficas hondureñas, pág. 15-16-17).
Si bien la Iglesia Católica hondureña necesitaba un órgano de información y comunicación interna. Así como un medio de presencia y opinión pública con Fides esta ha tenido una historia de altibajos. En los inicios fue prácticamente un informativo diocesano y clerical impreso con medios artesanales. Para entonces, ni la arquidiócesis, ni la Iglesia hondureña contaba con una bien montada imprenta que facilitara la impresión del nuevo semanario. Esto marcó que debido a varios momentos que se contó con los recursos económicos para pagar su impresión, que su edición se viera limitada en su número de ejemplares publicados, en la calidad de la impresión, así como en el cambio de formato de impresión. En algunos momentos se careció de ediciones ilustradas, del uso de fotografías y de impresiones a color como lo es en los últimos 25 años. De hecho las primeras ediciones eran apenas 4 páginas, en la década de los sesenta pasó a un formato tabloide de entre 6 y 12 páginas. En los ochenta se reduce y no será hasta mediados de la década de los noventa que su impresión empieza a tener una calidad sostenida aumentando su número 40 páginas a todo color, con distribución en 80 parroquias de Honduras y una tirada promedio de 10 mil ejemplares.
Durante las primeras décadas unidas a los problemas de impresión, se encontraban los de distribución. Si bien era un medio creado para la Arquidiócesis de Tegucigalpa no se lograba distribuir en todas sus parroquias como lo es actualmente, que se distribuye a lo largo y ancho del territorio nacional.
A lo largo de las décadas de los setenta y ochenta se siguió imprimiéndose no el alta calidad y su contendió seguía siendo más reproducción de documentos eclesiales o artículos de opinión. En ese sentido se observan cambios desde el mes de mayo de 1991 que el semanario se presenta con el formato de periódico, abarcando temas variados de interés público. Si bien, el eje transversal es el de evangelizar, presenta contenido de acuerdo con la realidad nacional. Fides ha asumido el reto de informar y formar a sus lectores. Desde esta hechas han sido directores Fanny Martínez, Mario Durón, Iván Rosales, Félix Molina y Víctor Hugo Álvarez, actual director.
En el año 2015 aprecio la edición digital, como lo expresara el Cardenal Rodríguez Madariaga “El paso firme que se dio con la emisión diaria del Fides Digital, es muy importante, tiene gran eficacia y requiere ensancharse, pero no debe ser un fin en sí misma, pues la edición impresa deja constancia histórica del actuar de nuestra sociedad y específicamente de nuestra Iglesia”.

3 Algunos elementosde su contenido
Fides ha sido el medio de la Iglesia de Honduras y particularmente de la Arquidiócesis de Tegucigalpa de trasmitir los documentos papales, de la Conferencia Episcopal de Honduras y de los arzobispos de Tegucigalpa, sobre las noticias y acontecimientos de los arzobispos y el clero. Ha sido durante este nuevo siglo que Fides se ha convertido en un semanario de cobertura nacional con noticias del quehacer eclesial de todas las diócesis del país. No sólo es hoy en día el medio donde se difunde los documentos eclesiales y se hacen reflexiones sobre la vida política nacional, sino que cada vez más aparecen reportajes sobre el quehacer eclesial y pastoral en relación a la realidad sociopolítica nacional.
En cuanto a su contenido prácticamente Fides desde sus orígenes fue una prensa de opinión, en donde ha tenido un buen impacto en la opinión pública sus páginas y editoriales. Un número importante de sacerdotes y laicos han mantenido columnas como los sacerdotes Alonso Tejeda Suazo; el español Juan Antonio Vega; Antonio Huerta; Guillermo E. Medina; los laicos Carmen Fiallos, Carlos Echeverría y Nelson Durón entre otros.
Prácticamente desde su creación en las páginas editoriales se puede apreciar la visión y acompañamiento de la Iglesia Católica de Honduras sobre el acontecer nacional. Así acompañó los procesos de reforma agraria durante la década de los sesenta y setenta del siglo pasado. Como ejemplo pueden citarse los artículos en los que se destacaba la importancia de la educación y de la reforma agraria para el desarrollo del campesinado hondureño: ¨1.El campesino al obtener una formación adecuada, adquiere una mayor conciencia de la importancia de ser “campesino” en la producción económica y social del país. 2. le enseña la utilidad que posee la tierra y el valor que puede poseer de ella en su disposición de obtener mayor producción, todo ello bajo sus acciones y decisiones orientadas por las necesidades inmediatas de lo útil y lo convenientemente a sus aspiraciones.3.finalmente evita el éxodo, que los lleva a situaciones peores consiguiendo de esa misma manera hacerles entender lo útil que es la educación, tanto para ellos como para sus hijos¨.
Quizá el punto álgido de, la Doctrina del Magisterio sobre la reforma agraria proviene de una exigencia de tipo humano, considerada como una derivación de la vida económica y de la misma producción:¨Una buena legislación agraria,… si no va precedida de una educación técnica completa… ¿de qué vale una serie de reformas estructurales si lo que importa es la reforma del hombre? De nada sirve entregar tierras a los campesinos no capacitados, si antes no convertimos a estos en técnicos, en el trato de la tierra para que sepa dominarla sacando el fruto que ella pueda darles¨ (¨El Hombre y La Reforma Agraria¨,Fides. 1962).
Se reflexionó profundamente sobre la importancia de la relación entre la reforma agraria y educación y que esta fuera integral:¨Uno de los primarios que debe ser como los pies sobre los cuales empiece a marchar una buena Reforma Agraria es tener en cuenta a la tierra y al hombre, ese binomio inseparable… es básico, no se puede entregar tierras improductivas ni de difícil explotación a campesinos que no tienen ni base técnica y económica para redimirlas y ponerlas en fertilidad¨ (La Reforma Agraria¨. Fides, 4 de Agosto. 1965).
Diez años después continuaba generando opinión en esta misma línea: ¨La modificación de la estructura agraria y del disfrute de los bienes de la tierra más que una estructura, sería más exacto el término estructura rural, que es la situación real sobre la que está montada en el ámbito rural y comprende tanto las formas de explotación de la tierra como el grado de mecanización, distribución y el nivel cultural de la población. Por tanto para modificar el aspecto agrario no basta reorganizar la propiedad, es necesario cambiar en su conjunto el campo y sus circunstancias, introducción de incentivos, aumentar los servicios, conocimiento del suelo, clima cultivos etc. La Iglesia está consciente que se necesita una reforma agraria a fondo con sus problemas laterales… pero no es la última razón, pues en el fondo siempre está el hombre, es la mejora del hombre a lo que con todo empeño apuntamos¨ (¨Los Problemas Agrarios¨. Fides, 24 de Febrero. 1974).
La idea de que una reforma agraria pueda ser necesaria a fin de que la tierra sirva efectivamente para la utilidad en general es aquí positivamente aceptada, mediante una afirmación concreta en consonancia con la realidad social. La temática de todo, que es como la espina dorsal de la Doctrina Social de la Iglesia en materia agraria, queda enunciada de manera clara en cuatro grandes principios:
¨1.Una Reforma Agraria económicamente sana: distribuir la tierra es apenas un paso, que no es el primer nivel, antes precisa determinar su empleo adecuado, cerciorarse del capital, del mercadeo para la distribución y el consumo. Caminos de penetración, supresión de intermediarios usureros, capacitación del campesinado y de escuelas especializadas en estudio de terrenos, semillas y abonos. 2. Moralmente justa: no está bien que continúe un anticuado e injusto reparto de propiedades y explotación de tierra. Impedir una Reforma Agraria justa y necesaria es tanto pecado como precipitarla, sin detenerse en su moralidad. 3. Socialmente democrática: poco se obtiene con decretos y ejecuciones, pero al hombre hay que reformarlo, ayudarle a desenvolverse, sus dificultades, talentos, hacerlo consciente de sus responsabilidades ante el bien común. 4. Prácticamente moderna: La Reforma Agraria debe valerse de todos los adelantos de las ciencias sociales, económicas y tecnológicas, del sano aporte de la industrialización y de la visión y entereza de líderes sensatos¨ (¨Cuatro Principios Fundamentales para La Reforma Agraria¨. Fides, 20 de Julio. 1975).
La situación de la Reforma Agraria exigía para la Iglesia Católica una voluntad de cambio en la lógica para ponerla en práctica. El buen manejo de esa ley debía provenir en gran parte de las transformaciones que se hicieran en la tenencia de la tierra: ¨Somos conscientes que el desarrollo exige transformaciones audaces, profundamente renovadoras, lo que nos obliga a emprender, sin esperar más tiempo, reformas urgentes, tenemos cada uno de los sectores que integrar nuestra sociedad que acepten generosamente y con renovada responsabilidad nuestro papel¨(¨Que la Ola de Represión Termine y se Aclare dónde están los Padres Iván Betancourt y Casimiro¨ (Fides, 20 de Julio. 1975).
De igual manera, en sus páginas y editoriales pueden encontrarse un posicionamiento sobre la crítica a los gobiernos militares y sus abusos, la transición a la democracia durante la década de los ochenta y noventa, mantiene una postura crítica a la corrupción y la demanda de ética de la clase política hondureña. De este modo, al conmemorarse los 61 años de FIDES, es importante recordar lo que expresara Ramón Oquelí: “en momentos sumamente aciagos, han aparecido en “FIDES” páginas muy luminosas que se deben rescatar cuando se trate de reconstruir nuestro pasado y dar nueva orientación a nuestro futuro” (Oquelí, 1993:14).

 

Bibliografía

• Pochet Coronado, Rosa María “El reformismo estatal y la Iglesia en Honduras 1949-1982” en Estudios Sociales Centroamericanos, No.33, sep-oct 1982, p.157.
• García, Miguel Angel. (1988). La Imprenta en Honduras 1828-1975. Tegucigalpa M.D.C.: Editorial Universitaria.
Oqueli, Ramón. “Una historia sin fin” prólogo a libro de Sierra Fonseca, Rolando. Iglesia e historia en Honduras, CPOCH, Honduras, 1993.
• Sierra Fonseca, Rolando. La creación de la arquidiócesis de Tegucigalpa (1909-1917), CPOCH, Honduras, 1993.
• Sierra Fonseca, Rolando. “La Iglesia católica en Honduras entre 1950 y 1936” en Paz, Rubén. Honduras: del Estado Nación a la democracia formal, Tegucigalpa, 2006.
• Valle, Rafael Helidoro. (1981). Historia de la cultura hondureña. Editorial universitaria, Tegucigalpa.

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