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Calor costeño en el Seminario Mayor

Calor costeño en el Seminario Mayor El día estuvo amenizado por música propia de la zona costera donde esta Iglesia particular de La Ceiba. Texto y fotos: Edwin López edwim9188@gmail.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Entre cánticos de alabanzas y salmos a Dios comenzó muy temprano la celebración del día cultural de la Diócesis de La Ceiba, esta giró en torno a la fiesta de San Felipe Nery al cual el padre Pedro López,

quien presidió el rezo de las laudes, hizo una invitación a imitar las virtudes que lo llevaron a la santidad, entre ellas la preocupación del santo de que sus seres queridos buscaran la conversión. San Felipe Nery, dijo el Padre en su reflexión, siempre que se encontraba con sus amigos les hacía la pregunta: ¿Cuándo se convertirán? Y esto lo dijo para hacer referencia de que los cristianos nos hemos de preocupar por la conversión de todos.
El día estuvo amenizado por música propia de la zona costera donde esta Iglesia particular de La Ceiba peregrina y sus bocadillos típicos no pudieron faltar; pero quienes hicieron engrandecer la fiesta y trajeron el calor costeño del atlántico fue la visita de los familiares y amigos de los seminaristas, de algunos de los sacerdotes que realizan su trabajo pastoral en la zona y por su puesto de su pastor monseñor Miguel Lenihan.
Es por costumbre que en cada día cultural que se celebra en la casa de formación del Seminario Mayor inter diocesano se lleve a cabo un partido de futbol entre los sacerdotes y seminaristas de la diócesis celebrante versus la selección del Seminario Mayor Nuestra Señora de Suyapa, momento ameno en que los propios de la casa y los visitantes aprovechan para disfrutar las destrezas deportistas que los curas y seminaristas poseen. En esta ocasión (de las pocas que se dan) el equipo retador le ganó a la selección del seminario por una diferencia de 3-1 razón que lleno de emotividad a todos los de la diócesis de La Ceiba, entre ellos su obispo.
Sin duda el momento que llenó de especial alegría fue la celebración de la misa presidida por monseñor Miguel Lenihan quien durante la homilía dijo que “cada vez que celebramos la Eucaristía nos sentimos tan a gusto como los discípulos con Jesús en el Monte Tabor”. Monseñor citó al papa Francisco cuando dice que debemos <<mirar el pasado con gratitud, vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con esperanza>>. No desaprovechó la oportunidad para dar gracias públicamente a Dios por las vocaciones, por los sacerdotes, el seminario, por los amigos y la familia. A los seminaristas les incitó a aprovechar el proceso de formación del seminario, porque solo se vive una vez y les invitó a no perder el fervor con el que se llega al primer año, “cada día que se vive es único,” dijo el obispo con mucha convicción. Con firmeza invitó a que nos preguntáramos por el futuro y a no tener actitudes negativas ante él, sino verlo con optimismo y esperanza cristiana y nos recordó las palabras de Jesús “Sepan que yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo” de esta forma nos hizo reflexionar que Jesús nos está acompañando hacia el futuro y por ello no debemos de temer. A todos recordó el deber de la oración por las vocaciones para que tengamos hombres generosos que entreguen toda su vida al servicio.

MENSAJE No podía hacer falta en la homilía la importancia que la Virgen María tiene en las vocaciones, “ella es un regalo de parte de Jesús que ha acompañado la vida eclesial, por tanto es una necesidad entre nosotros, y la Iglesia lo ha demostrado dándole un singular realce dentro de su liturgia además porque es madre de Jesucristo sumo y eterno sacerdote. María es madre del pueblo sacerdotal y nosotros somos ese pueblo que a través del bautismo participamos de la triple dimensión de ser sacerdotes, profetas y reyes. María es quien reza y suplica en la Iglesia por nosotros ante su hijo como el día de Pentecostés, es el modelo de vocación porque se entregó al Señor y le fue fiel” dijo el obispo antes de concluir, no sin antes encomendarnos a su especial cuidado y auxilio. Del banquete eucarístico se pasó a la mesa del compartir los alimentos donde además de apreciar el encanto culinario ceibeño se disfrutó de una noche cultural que estuvo animada por los talentos artísticos de los seminaristas hasta concluir con un delicioso café irlandés preparado a manos de Monseñor Miguel Lenihan. Es innegable que fue un día donde se pudo apreciar la alegría de ser un solo cuerpo donde Cristo mismo es la cabeza.

 

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