Punto de Vista Reflexión

Renueva la faz de la tierra

Renueva la faz de la tierra
P. Juan Ángel López Padilla
La solemnidad de Pentecostés, es fiesta de la Iglesia, es su “cumpleaños”, es el aniversario del inicio de la misión de la comunidad que, fundada sobre los apóstoles, tiene 21 siglos de estar cumpliendo la tarea encomendada por su fundador.
Hace 21 siglos, pues, comenzó un proceso que no ha terminado y del cual debemos sentirnos corresponsables, todos.
La Iglesia sigue teniendo, hoy más que nunca, la misión de anunciar y denunciar, de ser la voz de la conciencia para un mundo que cada vez más se sumerge en una noche que ya se está prolongando demasiado. Es urgente dejar que la luz de la Pascua, ilumine nuestro mundo.
Cada día que pasa me convenzo que estamos luchando efectivamente, no contra la “carne ni la sangre”. Sólo esta semana, me encontré con al menos tres ataques contra sacerdotes y obispos, sin ningún fundamento. Titulares en las redes sociales que hablaban de sacerdotes “violadores” o de obispos corruptos que al nomás adentrarse en el contenido de la tal “noticia”, se leía claramente que se trataba de acusaciones contra iglesias pentecostales o de cualquier otra denominación y al final, nadie rectifica, nadie se disculpa.
Claro que, en 21 siglos, muchos hijos de la Iglesia, han cometido delitos atroces, verdaderos crímenes de los cuáles jamás podremos estar orgullosos y menos podemos excusar o justificar, pero, de eso a que adrede se nos señale por cosas que no son ciertas, no sólo duele, sino que es injusto. De algo de lo que estoy convencido, y de eso si estoy profundamente orgulloso, es de saber que miles de mis hermanos sacerdotes y de los señores obispos, son personas que todos los días intentan hacer el bien, ser testigos creíbles y alegres, ser testigos de una verdad que quema, por la que vale la pena, dar la vida.
Un amigo, me comentaba esta semana, que tuvo una larga discusión con algunos conocidos que le hacían ver que la Iglesia, no ha intervenido lo suficiente frente a la situación de injusticia social y los abusos de los políticos de turno en contra de las leyes y la dignidad de este pueblo. Él supo defender bien lo que significa ser Iglesia, pero ¡cuán doloroso es saber que se trata de la excepción!
Hay gente que piensa que, para hacer sentir la inconformidad con lo que vivimos, es necesario amarrarse un pañuelo en la cara y salir a meterle fuego a algo. Mejor si es a alguien.
La Iglesia, no nació para acomodarse a la opinión pública, sino para transformar el mundo, desde dentro. Este Pentecostés, haciendo examen de conciencia, es ahí donde debemos poner el dedo sobre la llaga: no estamos haciendo lo suficiente por incidir en la formación de los nuestros. Necesitamos más bautizados que vivan su fe de manera decidida, sin miedo, pero con los conocimientos suficientes, para ello. Es necesario que, haya un nuevo Pentecostés, que renueve nuestros corazones y nos haga personas de esperanza, pero también de acción.
Celebrar Pentecostés es dejarnos de tantas excusas y, cada uno en su ambiente, hacer presente el amor, sin acomodos.
Por cierto, la Renovación Carismática Católica está celebrando 50 años de su nacimiento. De 21 siglos, 50 años no es mucho, pero mucho, en cristiano, se lee santidad. Su misión es producir santos.

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