Editorial

Editorial del Domingo 4 de Junio de 2017

Una infausta tragedia
Era una tarde llena de efervescencia, dado el interés de los fanáticos del “Motagua” por ver al equipo de sus amores, ganar el campeonato número 15 de la Liga Nacional.

El deseo de disfrutar el encuentro final arreciaba, dado el resultado favorable del primer partido, disputado la semana anterior, en El Progreso.
“Motagua” había ganado contundentemente el primer encuentro y era previsible que triunfara en Tegucigalpa, y asumiera la posesión definitiva de la Copa en disputa, lo cual sus admiradores querían disfrutarlo personalmente. De manera que las previsiones
periodísticas de un estadio lleno, fueron cumplidas. Como explicara después uno de los miembros de la policía encargada de la seguridad: “nunca he visto un lleno igual, ni siquiera cuando ha jugado la selección nacional”.
Los detalles de tan importante encuentro futbolístico fueron planificados con antelación por el “Motagua” como dueño del espectáculo, la Policía Nacional, la Liga Nacional, Conapid y el Ministerio de Seguridad. Cada uno de estos organismos han dado las explicaciones de su desempeño y manifiestan que, la tragedia no fue por causa de un error u omisión en el desempeño de su labor, el día del evento deportivo.
De hecho estos preparativos son obligatorios dados los antecedentes de belicosidad que se han dado entre los integrantes de las barras de distintos equipos en varios estadios, inclusive mediante el uso de armas de fuego provocando muertes inocentes.
Para fines de seguridad se planificó el establecimiento de cuatro anillos de seguridad, para evitar pleitos. Y se decidió pedir la identificación personal mediante la revisión de la Cédula de Identidad, al momento de entregar el boleto de entrada.
La situación comenzó a inquietarse a medida se acercaba la hora programada para el inicio del evento deportivo, cuando había una multitud, boleto en mano, que estaba ansiosa por entrar, comenzando a reclamar. Fue precisamente en el portón 11 donde nadie pudo explicar quién abrió la puerta. Pero una vez abierta, la multitud que estaba esperando entrar, se abalanzó bruscamente para ingresar al estadio.
Era una muchedumbre considerable, que impulsada por la fuerza, hizo caer a muchas personas al suelo, con la desgracia que quienes venían detrás les pasaron por encima, causándoles fuertes golpes y hasta la pérdida de la vida, por causa de la asfixia.
Los miembros de la Policía Nacional que se encontraban allí, manifiestan que les fue imposible detener el impulso de la avalancha humana. Y que se concentraron en la urgente labor de auxiliar a las mujeres y a los niños, que caían al suelo, para salvarles la vida, y que consideran que fue una decisión sabia, pues salvaron muchas vidas de mujeres y niños. Como medida adicional utilizaron la tanqueta con agua, para reducir el ímpetu de quienes entraban atropelladamente.
La Directiva del Club “Motagua”, está fuertemente golpeada por la tragedia, pues quienes perdieron la vida, eran hinchas del equipo, que llegaban para animar a los jugadores a ganar el campeonato. Acompañados, en ciertos casos, de muchos miembros de sus respectivas familias.
Manifiestan los Directivos del “Motagua” que tomaron con mucha responsabilidad la emisión de los boletos de entrada, ateniéndose estrictamente al aforo del estadio. Pero la Junta Directiva tiene la seguridad de que hubo mano criminal que falsificó boletos los puso a la venta, de lo cual han obtenido pruebas, a esta circunstancia se atribuye la presencia de multitudes, buscando entrar, casi justo a la hora de inicio del espectáculo.
Miembros de la Junta Directiva manifestaron estar dispuestos a colaborar con los familiares de los fallecidos, haciéndose cargo de los gastos fúnebres. Y que dada estainfausta tragedia ha eliminado todo ambiente de celebración por el título alcanzado de bi-campeones de la Liga Nacional, conseguido con muchos méritos deportivos, tras una campaña exitosa que los consagra, como el mejor club de fútbol hondureño.
Ojalá que estos sentimientos encontrados de la Junta Directiva, encuentren comprensión y respeto en los Medios de Comunicación Social. Y no se haga escarnio con ellos, por rivalidad deportiva.
Es preciso crear un clima de paz y de entendimiento, entre los hondureños, al tiempo que lamentar profundamente la muerte de personas honestas y nobles, que solo buscaban disfrutar del juego final del campeonato nacional, que se ponga todo el interés por determinar las causas que provocaron este doloroso incidente, y que no se politice la tragedia para provocar más dolor en los familiares.
Ya lo dijo el Señor Jesús: “Dichosos los misericordiosos…..ellos alcanzarán Misericordia”.