La misión del medio

La misión del medio Diac. Carlos  E. Echeverría Coto carloseduardiacono@gmail.com Un medio de comunicación es así llamado, por ser mediador o intermediario entre los personajes, acontecimientos, ideas y hasta rumores de la realidad social y natural en que se vive, y la población a la que se dirige como meta.

Propongo una breve reflexión sobre esta misión del medio, con ocasión de un aniversario más de nuestro querido semanario FIDES.
Hay muchos teóricos de la comunicación y del periodismo que han hecho planteamientos muy sesudos y respetables. No quiero citar a ninguno, para sentirme libre de articular mis propias ideas, en base a alguna experiencia como columnista y como lector. Me parece que FIDES, periódico influyente, tiene que desempeñarse como portador de noticias, comentarista e investigador, pero sin olvidar en ningún momento su peculiaridad de ser miembro de la Iglesia Católica y su vocero.
Como portador de noticias, de carácter semanal, la meta no ha de ser comentar “lo último”, sino “lo bueno”. Es necesario que haya quien traiga buenas noticias y dé ánimo. El Evangelio siempre es buena noticia, así como las actividades de la Madre Iglesia, en el mundo y en nuestras diócesis. El lector debe sentirse estimulado, porque se le transmite alegría, éxitos duraderos y esperanza. También fuera de la Iglesia hay muchos compatriotas que, por lo que dicen o hacen, son buena noticia
La misión de comentar es eminentemente educativa. Hay que analizar lo que sucede en el mundo y sobre todo en nuestra Honduras y hacer ver lo que otros no observan, por tener una perspectiva diferente. Nuestro análisis resulta de juzgar los acontecimientos a la luz de obligadas referencias: la revelación, el magisterio de la Iglesia, la tradición, así como las mejores opiniones de nuestros teólogos y pensadores cristianos. Al hacerlo, debe usar la crítica, clara, no disfrazada, pero siempre constructiva. En un lenguaje que nos es más propio, hay que decir que no se debe temer alzar la voz como profeta. En efecto, el profeta anuncia todo lo que viene de Dios y reproduce fielmente sus palabras. El profeta también denuncia todo aquello que es contrario a los valores de Evangelio o que atenta contra la dignidad de los hijos de Dios.
Toca también realizar periodismo de investigación, tanto más cuanto en nuestra sociedad es frecuente ocultar la realidad que interpela, deformar las cifras que desenmascaran y no buscar las causas de los problemas, para atender únicamente algunos de sus efectos. Como dice el Papa Francisco, «la Iglesia no debe sustituir la conciencia de nadie, pero debe contribuir a formar las conciencias». Aquí también, al igual que cuando se comenta, se puede ser la voz de quienes no tienen voz.
Las tres funciones anteriores deberían ser comunes a todos los medios, aunque cada cual con su propio enfoque. La misión, empero, de FIDES va más allá, pues también ha de ser catequética, al constituirse en una herramienta de crecimiento espiritual de nuestros lectores.
Escribo esta columna en vísperas del día del periodista, por lo que me permito felicitar a todos los que trabajan en los medios de la Iglesia Católica y pido a Dios bendiga la obra de sus manos, por intercesión de San Francisco de Sales, patrono de periodistas y escritores.

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