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Mensajera: Un rezo por la paz

Mensajera: Un rezo por la paz Miles de feligreses se dieron cita para celebrar los 100 años de aparición de la Virgen de Fátima, en diversos templos y santuarios del país. Hellen Montoya Hand Aguilera montoyahj9@gmail.com Fotos Julio César aGrajeda Síguenos en www.fidesdiariodigital.com La niña María de Fátima Palao Romero ingresa quebrantada a la Iglesia Nuestra Señora de Fátima en San Pedro Sula; seca las lágrimas que retuvo fallidamente y con voz quejosa comenta a su madre que no comprende su llanto.


A sus nueve años de edad, ingresa al templo,  al escuchar el canto y divisar la imagen de la virgen de Fátima empieza a sollozar. “Es la virgen que está tocándote el corazón”, le responde Georgina Romero, su progenitora.
Esta devota recuerda que desde joven pidió a Dios que le diera el privilegio de procrear una hija para luego ponerle Fátima en honor a la Virgen. “Siempre ha estado presente en todo momento en nuestras vidas; paso a poso voy adiestrando a mi hija en la buena enseñanza”.
Mientras que Juana Cantarero, asegura que la virgen de Fátima la ayudó a curar una enfermedad a su nieta y desde entonces ha intensificado su fe hacia ella y cree que le hizo el milagro de la sanación. “Es un gran milagro. Mediante la oración a María,  Jesús hizo la obra y mi nieta quedó sana de escoliosis”, testifica.
La devota mariana comenta que a través de ayuno y oración la niña de 10 años salió satisfactoriamente en la cirugía realizada en los Estados Unidos. “Estoy feliz y jamás olvido a mi madre María”, dijo, ampliando que se siente comprometida a promover la devoción hacia ella, la que se traduce en llevar paz, amor, fe, lo que tanta falta le hace a este país.
Para esta seguidora de la madre de Jesús, considera que el mensaje en el centenario de la aparición sigue siendo rezar el rosario para que nuestro país y todas las naciones tengan paz. “La Virgen nos recalca que recemos el rosario todos los días”, asegura, añadiendo que a las cinco de la mañana y a las cinco de la tarde se debe hacer el rezo para que de esa forma el país y las demás naciones tendrán paz, señala.
“Desde muy temprano nos levantamos porque ya habíamos planeado venir a ver a la virgen, sobre todo porque es una fecha muy especial porque se están cumpliendo 100 años de su aparición”, fueron las palabras de Carlos Vides, feligrés de la comunidad.
Luis Enrique Chávez, coordinador de liturgia a nivel de comunidad, lleva cinco años de pertenecer a la Legión de María y afirma que allí le han enseñado a ser humilde; a saber que María siempre estuvo llena de humildad y entregada a su hijo. “El amor de madre es incondicional y siempre va a intervenir ante Jesús cuando se le reza”.

POR LA PAZ. El mundo católico celebra los cien años de la aparición de la Virgen a los niños Lucía, Jacinta y Francisco en Fátima, Portugal, el 13 de mayo de 1917. Decenas de católicos sampedranos se reunieron a celebrar una misa en la comunidad de Fátima en el Barrio Morazán de esta ciudad para conmemorar el día de la Virgen de Fátima.
Con el llamado a la oración para la paz mundial inició la Eucaristía presidida por monseñor Ángel Garachana; una iglesia llena de personas adultas, jóvenes y niños quienes cantaron y veneraron a la virgen que posaba adornada con arreglos florales de diferentes colores.
De acuerdo a Luis Alfonso Amador, párroco de la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, han festejado por lo alto el centenario de las apariciones de la virgen. “Con algarabía han engalanado a nuestra madre, titular de nuestra parroquia. Han madrugado a cantarle las mañanitas al ritmo de los mariachis. Hay fieles que prometieron ir a Portugal a venerarla en su santuario”.
El padre concluye que durante la novena han ido a las calles a oficiar las misas. “Estamos de fiesta. Hay que callejear la fe, según nos indica el papa Francisco”.

El dato
Apariciones
Hace 100 años, tres niños pastores afirmaron haber sido testigos de un milagro que convertiría para siempre el nombre de su humilde pueblo portugués en un importante lugar de peregrinaje para católicos de todo el mundo.
 Los jóvenes visionarios dijeron que la Virgen María -o la Virgen de Fátima, en honor a la localidad donde se apareció- les habían confiado tres secretos en forma de profecías durante seis visiones.

La virgen despierta mucho entusiasmo y cada vez más despierta interés para conocerla y adorarla. Nuestra vida puede cambiar si le abrimos el corazón a Dios”.
Suita Galdámez,
Catequista.

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