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Editorial del Domingo 21 de Mayo de 2017

Edad punible La edad punible, es la edad cronológica en la cual la persona es responsable penalmente de los actos delictivos que comete, Es la mínima edad que debe tener una persona para que pueda ser castigada por la ley por un delito que cometa.


En la situación de violencia que vive Honduras, y en los distintos operativos que hacen cotidianamente los cuerpos armados, cuya función es la protección de la ciudadanía; al momento de capturar delincuentes, se incluyen muchos menores de edad. Acusados de asesinatos violentos, extorsión, sicariato, robo, violencia sexual, narcotráfico etc.
El artículo 122 de la Constitución de la República, reza literalmente: “La ley establecerá la jurisdicción y los tribunales especiales que conocerán los asuntos de familia y  de menores. No se permitirá el ingreso de un menor de dieciocho años a una cárcel o presidio”. De manera que está muy claro que irán a centros especiales, distintos a las cárceles o presidios donde cumplen su pena, las personas mayores de 18 años.
Pero a raíz del alto número de menores de edad detenidos, y la gravedad de los delitos que cometen, se ha puesto sobre el tapete de la discusión pública, si sería oportuno el bajar el nivel de la edad punible.  Ya que por la pesadez de los delitos realizados, se supone que tienen la capacidad de determinar entre lo bueno  y lo malo. Se considera que tienen la suficiente madurez emocional para responder ante la Ley.
La decisión no es fácil de tomar. En primer lugar, Honduras es signataria de muchos Tratados Internacionales en que se  establece que la niñez acaba hasta que se cumplen los 18 años. De manera que lo primero que se tendría que hacer es la denuncia de estos Tratados lo cual llevaría una espera de por lo menos 1 año, para que la obligación cese.
Por otra parte la niñez representa el 43% (1-18 años), y por lo tanto, es una parte de la población que necesita mayor atención en materia de educación, salud y formación para el trabajo. Los delincuentes juveniles necesitan ser rehabilitados y reinsertados en la sociedad con  una formación en valores y principios éticos y espirituales
De la misma manera como se han hecho cambios en el Sistema Penitenciario Nacional se hace necesario, establecer un régimen penal juvenil con fuerte contenido formativo, para que puedan cambiar su conducta  e incorporarse al mundo del trabajo, capacitados en artes y oficios, durante el tiempo de su internamiento en los Centros de Detención juveniles, los cuales deben estar dotados de talleres técnicos.
Los Centros de Detención de Menores deben estar a cargo de personal especializado en educación y orientación moral y sicológica, para crear el ambiente que propicie un cambio en su forma de comportarse. Infundiéndoles esperanzas de poder alcanzar un futuro mejor, en  el sentido de que será capacitado laboralmente para no sufrir abandono, ser víctima de crueldad o ser explotado. Pues la formación profesional que se le brindará le dará la madurez que necesita para saberse desenvolver en la sociedad.
DINAF, como el ente encargado de proteger a la niñez, debe ser apoyado para que los Centros de Detención para menores de conducta irregular, estén debidamente adecuados en el aspecto físico de las instalaciones. Así como que tengan el personal de custodia con un entrenamiento apropiado. También personal educativo que  pueda brindar la ayuda psicológica y los conocimientos técnicos para la formación para el trabajo.
DINAF necesita ser apoyado presupuestariamente, para que tenga la capacidad, de asumir el papel de diseñar un nuevo sistema penal juvenil. Existen organizaciones internacionales que pueden colaborar con DINAF mediante personal especializado que venga en condición de acciones de voluntariado.
Se necesita fortalecer la gobernabilidad de los Centros de Detención, ya que actualmente los jóvenes son los que tienen el control de las instalaciones, y como no tienen un sistema de estudio y trabajo apropiado, su única preocupación es escapar, para seguir delinquiendo.
Es también muy importante, y parece está dando buenos resultados, el papel que la DINAF realiza atendiendo jóvenes de conducta irregular, fuera de los Centros de Detención.
El cambio de la edad punible parece no ser un buen disuasivo para que los jóvenes dejen de delinquir. Se necesita dar a la niñez más atención en educación, salud y deportes, para que aprendan a conducirse por el camino del bien y la paz,
Dijo el Señor Jesús sobre los jóvenes pobres: “Lo que hagan a uno de estos mis hermanos más  pequeños…. A mí me lo hacen”.

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