Buenas Nuevas

“Yo soy el camino, la verdad y la vida”

Al encuentro de  la palabra… según San Juan para la Lectio Divina
P. Tony Salinas Avery
asalinasavery@fundacioncatolica.org
“Yo soy el camino, la verdad y la vida”
(Jn 14,1-12 – V Domingo de Pascua)
Ya desde el inicio de nuestro comentario al texto sagrado del Evangelio de este domingo, comprendemos que se trata de una “auto-revelación” de Jesús. El marco espacial que se nos revela, es la Última Cena, se trata de los discursos de despedida de Jesús, narrados solamente por san Juan.
Llama profundamente la atención la articulación armoniosa con la cual el evangelista nos va llevando a una cumbre teológica, rica de declaraciones fundamentales como la de hoy: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Su explicación profunda pero sencilla afirma, para quienes acompañan a Jesús, que Él es el “camino” que nos conduce al Padre, a través de la “verdad” de su revelación, que es el Evangelio, y finalmente Él nos hace llegar a la “vida” verdadera en la unidad con las tres personas divinas. Jesús es pues, el comienzo y la meta de todo vivir humano, es el fundamento y la bóveda de la Iglesia de Dios, es su base terrena y su vértice más alto que toca y traspasa los cielos.
Sentados a la mesa, los discípulos escuchan atentamente a Jesús, Tomás apodado el Dídimo (que en griego significa el “gemelo”), ante las palabras de despedida de Jesús, cuando él afirma que tiene que hacer el viaje hacia la casa del Padre, lenguaje simbólico de un palacio celestial, que indica la comunión de Jesús con Dios, después de su muerte, Tomás se atreve a pregunta: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos conocer el camino”? La respuesta de Jesús está cargada de poder: sólo siguiendo el Evangelio, por Él anunciado y que se ha encarnado en Él, es como encontrará el camino de la vida plena y perfecta, el camino para llegar a esa realidad donde estará Él.
Desde tiempos muy antiguos el término “camino (Derek)” se utilizó en sentido figurativo para referirse a la actividad humana en general. En Israel, los profetas, como los Salmos y los libros de la corriente sapiencial, enseñaron que los “caminos del YHWH” eran sus mandamientos. Los “caminos” que seguía el pueblo llevaban a la muerte, mientras que los de YHWH conducían a la vida. En el Nuevo Testamento, especialmente en el libro de los Hechos de los Apóstoles, también la comunidad cristiana primitiva se auto-designo como “el camino” porque se entendía a sí misma como una forma de vida que tenía su razón de ser en el acto salvador realizado en Cristo. Hoy podemos constatar entonces, que Juan lleva a su punto más alto esta idea, al afirmar que el “Camino” es Jesucristo.
Jesucristo es el Camino porque Él es la verdad. La Verdad (alètheia) en sentido platónico “es la realidad suprema, la del mundo de las ideas, de lo divino”. Pero en este sentido bíblico de debe relacionar con los escritos sapienciales y apocalípticos, en los que se indica la revelación de los misterios divinos. Jesucristo es la revelación del Padre, y en Él se verifica el acto salvador del Padre. Igualmente Jesucristo es la Vida. La vida (zòè=vida eterna) es propia de Dios y está en el Logos (Jn 1,4). Comprendemos entonces que Jesús no ha venido sólo a proclamar la vida que Dios quiere ofrecer a los hombres, sino que Él es la Vida de Dios que se hace presente en este mundo.

A %d blogueros les gusta esto: