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Editorial del Domingo 7 de Mayo de 2017

Trabajo humano El lunes 1 de  mayo se celebró el “Día Internacional del Trabajo”, como un recuerdo imborrable del martirio de un grupo de trabajadores de Chicago en el año 1886. Trabajadores que solicitaban mejores condiciones de trabajo (8 horas de trabajo al día y un salario digno).


Es una efemérides que anualmente se conmemora, y sirve de un medio para canalizar las inquietudes y las aspiraciones de los trabajadores hondureños, especialmente los que se encuentran organizados en sendas centrales obreras, hubo profusión de consignas y de protestas, exteriorizadas por quienes asistieron a los desfiles preparados al efecto, remarcando la situación de alto desempleo que impera en el país.
Otro aspecto que provoca inconformidad en los trabajadores hondureños es el hecho de los aumentos que a lo largo del tiempo ha ido experimentando la canasta familiar. Lo mismo que las alzas de los servicios básicos y los cambios en el precio de los varios combustibles. Manifiestan que los ingresos no crecen al mismo tiempo que los gastos.
Un aspecto muy negativo, es el irrespeto y violación al acuerdo entre los trabajadores, empresarios y gobierno para la fijación de un nuevo salario mínimo.  Según se aduce, existen empresas donde no se le ha estado dando cumplimiento a la observancia de esta ley. El Ministerio de Trabajo ya está atendiendo estas anormalidades.
El problema más agudo para los hondureños con capacidad de trabajar es el alto número de personas que enfrentan el problema de empleo, según divulgaciones de prensa existen 1, 854.033 personas con problemas de empleo, algunos son desempleados. Otros están ocupados con subempleo invisible que representan el 63,2% y el 18% las personas con subempleo visible, de manera que el subempleo representan el 40.3% de la población económicamente activa.
Pero también están los desocupados que son las personas que sufren desempleo abierto. En este grupo se incluye a quienes han sido despedidos y a los que están entrando al mercado laboral, que aún no han encontrado una oportunidad de trabajo, aunque ha hecho esfuerzos por buscarlo.
Los programas sociales del gobierno denominados “Con chamba vivís mejor” y “Mi primer empleo” han abierto oportunidades para algunas personas, pero su número no llega a una cifra mayor de 50,000 empleos. El gobierno fija las esperanzas de nuevas oportunidades de trabajo en el programa 20/20 en conjunción con la empresa privada.
Pero se necesita atraer la inversión extranjera para la creación de nuevos empleos, pues las limitaciones de crecimiento de oportunidades de trabajo que hay en la actualidad, son una de las causas principales de alto movimiento migratorio de hondureños hacia el extranjero.
La falta de puestos de trabajo es causa de que exista en las calles de las principales urbes, numerosas personas dedicadas al ejercicio del comercio informal. Actividad que en muchas ocasiones genera conflictos con las autoridades municipales, cuando se quiere limitar a los vendedores en las calles en las aceras, y ellos estiman que ello les afectará en el volumen de sus ventas, un conflicto entre supervivencia y orden urbano.
También la falta de nuevos  empleos  se manifiesta en el clima de inseguridad que se vive en el país, pues muchos jóvenes con necesidad de obtener   un puesto de trabajo, se ven obligados a unirse a grupos delictivos, como una medida desesperada para generar un ingreso, pensando que la procedencia ilegal del mismo no será descubierta.
No hay que olvidar que  el trabajo humano, es muy superior a los restantes elementos de la vida económica. En efecto, la actividad laboral surge inmediatamente de la persona, la cual deja su huella en la materia sobre la que trabaja y la somete a su voluntad. Es el medio ordinario de subsistencia para la persona y su familia: por el trabajo humano el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio.
El trabajo se puede definir como un bien del hombre, pues la persona se proyecta en la obra que realiza, y se llena de satisfacción, porque su logro, es fruto de su esfuerzo y de utilizar las capacidades y habilidades de que está dotado, y que ha puesto a disposición de las necesidades de los demás.
Es muy loable, los esfuerzos que se están realizando por las Organizaciones de la Sociedad Civil, para forjar nuevos emprendedores(as), en todas las regiones del país. También la formulación de proyectos de capacitación tecnológica, especialmente en los centros educativos de segunda enseñanza y en las universidades. Y los varios programas de educación ambiental que está surgiendo para garantizar la conservación y la explotación racional de los recursos naturales con que cuenta Honduras.
Ya lo dijo el Señor Jesús: “Felices los que trabajan por la paz… serán llamados hijos de Dios”.

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