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Pequeños servidores, una bendición en la familia

Pequeños servidores, una bendición en la familia Con regocijo se realizó el quinto encuentro de monaguillos en San Pedro Sula. Los servidores fueron encaminados a llevar un buen testimonio fuera del altar Texto y fotos: Helen Montoya Handal Aguilera montoyahj9@gmail.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Brayan Fuentes, Jackeline Bobadilla y Bessy Cárcamo llegan media hora antes de la misa  para ponerse su alba y arreglar los ornamentos de la iglesia y del sacerdote.


Lucen impecables con la camisa blanca, pantalón y zapatos negros; responsabilidad y dedicación los distinguen al colaborar con los presbíteros durante las ceremonias religiosas.
Para la feligresa Belkis Soriano, su hogar es bendecido: su primer hijo, Eduardo José Álvarez, sirve en el altar hace nueve años, mientras que el menor, José Miguel Álvarez, está en proceso de formación; en diciembre próximo se consagra como monaguillo de la parroquia Santa Cruz de la colonia La Tara de San Pedro Sula.
De acuerdo a esta madre, Dios la ha visto con mucha misericordia al escoger a sus hijos.  “Él los llama porque yo no creí que ellos iban a servir en el altar”, dijo, comentando que el crecimiento espiritual ha sido notable en toda su familia.
Soriano detalla que en la vida cotidiana son jóvenes responsables y estudiantes de excelencia académica. “El señor los ha ido dotando y mostrándoles los dones que tienen. Toda su conducta viene de Dios”, asegura, añadiendo que al ver a sus pequeños sirviendo, ella también se involucró y ahora es servidora de liturgia.  Bendiciones en el altar. Jennifer Carolina Aguirre es una joven de 20 años de edad; viste un atuendo litúrgico y por cuarta vez consecutiva asiste al encuentro diocesano de monaguillos que recientemente se llevó a cabo en la escuela Franciscan School de esta ciudad.
“Es una experiencia que no se vive todos los días. Me emociona reencontrarme con los grupos juveniles que servimos en el altar y además, avivar nuestros sentimientos con el Señor”, expresa. Para Jennifer ser acólita es un privilegio, un sentimiento.

Encuentro Para mantener un clima de comunión y de fraternidad, se llevó a cabo Quinto Encuentro Diocesano de Monaguillos donde acudieron unos 750 niños y adolecentes de diferentes parroquias de San Pedro Sula.
Esta ocasión el evento lleva el lema: ‘Monaguillo bendición en la familia’, y según el padre Fredy Valdiviezo, responsable de la Comisión Diocesana, el encuentro enfatiza a orientar a los pequeños servidores a que sean de buen testimonio fuera del altar.
“Este año estamos promoviendo la familia y el mensaje es que lleven el altar al ambiente donde se desenvuelven; en el hogar y en la escuela y que sean buen ejemplo”, dijo.

Altar Niños y jóvenes velan porque el alba, el cíngulo, la estola y la casulla del presbítero estén impecables y acorde al color del tiempo eucarístico.
Asimismo examinan que la vinagrera, el cáliz, el copón y el libro estén con las lecturas del día. Sin olvidar verificar el funcionamiento de los micrófonos y determinar quiénes son  las personas que subirán a hacer las lecturas. Que todo salga perfecto es cuestión de preparación, es por ello que acuden previamente a clases de formación con catequistas o religiosas.
“Ellos son la joya más preciada de Dios, de ahí la importancia de la formación, para que vayan por el buen camino comprometidos con la Iglesia, que sean agentes activos al servicio de Jesús”.

“Me siento bien, feliz, de estar en las misas, de apoyar y sentirme cerca de Dios. Es un servicio grandioso”.
Jennifer Aguirre
Acólito

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