Choluteca Diócesis

La familia y la piedad popular

La familia y la piedad popular
“La fe en la resurrección puede cambiar la familia, haciendo de ella una verdadera casa y escuela del amor.” Monseñor Guido Charbonneau.


Texto y fotos: Óscar Ibrahan Rodríguez
ibrahanrodriguez@yahoo.com
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Recientemente se vivieron en la Diócesis de Choluteca distintas expresiones de piedad popular donde familias se involucraron en las actividades de Semana Santa.
“De una manera más particular, el Santo Padre Juan Pablo II ha señalado a la familia como sujeto de la piedad popular. La Exhortación apostólica Familiaris Consortio, después de haber exaltado la familia como santuario doméstico de la Iglesia, subraya que “Para preparar y prolongar en casa el culto celebrado en la iglesia, la familia cristiana recurre a la oración privada, que presenta gran variedad de formas.” Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, 68.
Sin embargo el Papa Francisco advierte sobre los riesgos de perder la devoción religiosa en las nuevas generaciones, exhortando a las familias a transmitir prácticas que fortalecen la espiritualidad cristiana: “Tampoco podemos ignorar que en las últimas décadas se ha producido una ruptura en la transmisión generacional de la fe cristiana en el pueblo católico. Es innegable que muchos se sienten desencantados y dejan de identificarse con la tradición católica, que son más los padres que no bautizan a sus hijos y no les enseñan a rezar, y que hay un cierto éxodo hacia otras comunidades de fe. Algunas causas de esta ruptura son: la falta de espacios de diálogo familiar, la influencia de los medios de comunicación, el subjetivismo relativista, el consumismo desenfrenado que alienta el mercado, la falta de acompañamiento pastoral a los más pobres, la ausencia de una acogida cordial en nuestras instituciones, y nuestra dificultad para recrear la adhesión mística de la fe en un escenario religioso plural.” Evangelii Gaudium, 70.
En la homilía del domingo de resurrección Monseñor Guido Charbonneau expresó: “Pidámosle al Señor el don de una fe que sea contagiosa, misionera, como la de María Magdalena. Pidámosle el don de una fe que tenga incidencia en la familia y en la sociedad. La fe en la resurrección puede cambiar la familia, haciendo de ella una verdadera casa y escuela del amor. La fe en la resurrección puede cambiar el rumbo de la sociedad, haciendo de la política una búsqueda del bien común y un servicio responsable a la sociedad, protegiendo la casa común y dejando de quemar los bosques y la vida. La fe en la resurrección puede revertir la ola de la violencia, despertando en el corazón de muchos el deseo de pasar haciendo el bien, a imagen de Jesús. La fe en la resurrección nos impulsa a invitar a los jóvenes a que hagan una verdadera experiencia de Jesús, a través de su Palabra, de la oración, de un retiro espiritual y de una vida de caridad.”