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Crisma: consuelo de enfermos y renovación de votos

Miércoles Santo Crisma: consuelo de  enfermos y renovación de votos Con la bendición del óleo de los enfermos, el de los catecúmenos y la consagración del Santo Crisma, la Iglesia Católica celebra a la Semana Santa. Este aceite es ungido cada año por el obispo en la misa crismal, celebrado En esta ocasión el miércoles santo.


Helen Montoya Handal Aguilera
 montoyahj9@gmail.com
Fotos Mario Enriique Mejía
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El campanario de la Catedral San Pedro Apóstol y el ingreso de los sacerdotes anuncian el inicio de la Misa Crismal; en su interior, la fe de enfermos, jóvenes y ancianos ocupan cada asiento.
La mirada de los asistentes se centran en la representación de Jesús crucificado; le dirigen plegarias que nacen desde la necesidad de su corazón: le exponen sus peticiones y,  en otros casos, sus agradecimientos por la salud y un año más de vida. De frente al altar, los rostros de la feligresía destellan una convicción inquebrantable: entrelazan las manos, limpian las lágrimas compuestas entre alegrías y recogimiento.
En el evento religioso, monseñor Ángel Garachana bendice los óleos para aplicarlos a los enfermos y a los que habrán de bautizarse, tiempo seguido,  84 sacerdotes renuevan su compromiso para seguir sirviendo al pueblo de Dios y continuar con la fidelidad hacia el ministerio.
“Aquí encontramos mucha paz, todas las eucaristías son hermosas celebraciones pero esta tiene algo especial, desde que nací y fui bautizada he estado congregada, pero ver a nuestros sacerdotes, esos seres que han dedicado su vida al servicio de Dios, ratificar su amor y su entrega es algo maravilloso que como feligreses nos llena de alegría”, manifestó Carolina Gámez, asistente a la Eucaristía.

Aroma Doña Rosalina Macoto de 68 años de edad,  asegura que a través del aceite ungido ha logrado vivir sin crisis y achaques.  Procede de Choloma y expresa que ha recibido mucha espiritualidad.
“Sentir esa fragancia de incienso y romero llena mi interior. Qué privilegio recibir esa unción. Estoy orgullosa de ser católica. Llevo aceite en mi cartera para aplicarlo a los que necesitan de sanidad, dijo la creyente quien además es devota de San Judas Tadeo.
“Me levanté de madrugada para preparar la masa de maíz para los tamales de frijoles y estar temprano alabando a mi Dios, concluye.
José Fernando Elvir no oculta su emoción y en semblante revela agradecimiento. “Es algo hermoso. Es espiritual, un sentimiento que llena. Tengo paz y tranquilidad, expresa fijo a su silla de ruedas.
Elba Díaz testifica que tiempo atrás estuvo a punto de morir de un infarto y que mediante el aceite bendito pudo recuperarse. “Gracias a mi Dios que esos momentos no se han vuelto a repetir”, afirma con alegría la señora de 90 años de edad.
Demetria Granados reside en la colonia La Jutosa de Choloma; señala que es primera vez que acude a una misa como esta. “Desperté enferma y como pude me vine. El Señor me trajo y me ha curado”, asevera, soportándose de un bastón.
Mientras que doña Consuelo Mejía recarga su frente en las manos sujetan el altar donde yace la imagen de la virgen. Hace una oración en silencio pidiendo recibir un año más de salud para ella y sus cuatro hijos. “Yo le tengo mucha fe al aceite y sé que me ha sanado y además recibo alivio en mi alma”, señala.

Aceites La bendición  de los aceites se realiza durante la Misa Crismal. En la misa bendicen tres aceites: el óleo de los Catecúmenos, que se utiliza para ungir a los que se preparan para el Bautismo, el de los Enfermos, que es usado  en el Sacramento de la Unción de los Enfermos, y el Santo Crisma, que es el componente sacramental a través del cual son ungidos los  presbíteros en el sacramento del orden sacerdotal.

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