“Somos ungidos, para ungir”

Cardenal Rodríguez “Somos ungidos, para ungir” “Nuestra ciudad necesita ser ungida en los lugares en donde se concentra el mal, la opresión, las maras, pandillas, la violencia, el descontrol, el narco negocio, la corrupción, la mentira y el robo”. Texto y fotos: Lilian Flores liflores@semanariofides.com Síguenos en www.fidesdiariodigital.com De todos los rincones de la Arquidiócesis llegaron a la Basílica Nuestra Señora de Suyapa miles de feligreses para acompañar a sus sacerdotes, obispos y diáconos, en la Misa Crismal que se celebra cada Jueves Santo, en la que cada presbítero con la misma alegría con la que un día fueron ordenados renovaron sus promesas sacerdotales.


En esta celebración se bendijo el Óleo de los Catecúmenos y los Enfermos, al mismo tiempo se consagró el Santo Crisma con el que serán ungidos los nuevos cristianos, signados los que reciban el Sacramento  de la Confirmación, y con el que serán ungidas las manos de los nuevos presbíteros. Con el Óleo de los Catecúmenos serán ungidos quienes reciban el Bautismo, y con el de los enfermos el Señor fortalecerá a los que sufren en su cuerpo para que unan sus dolores a la Pasión de Cristo.
Antes de iniciar la Eucaristía, todo el presbiterio ingresó a la Cripta ubicada en la Basílica, en este lugar descansan varios sacerdotes que fueron llamados a la presencia de Dios, por ellos se hizo una oración.
Con aplausos, carteles y pancartas con bonitos mensajes para sus sacerdotes, la feligresía se unió a esta emotiva celebración eucarística, uno a uno con sus vestiduras blancas como símbolo de la pureza y nobleza que debe haber en ellos dignos representantes de Jesús en la tierra, los presbíteros llegaron hasta el altar acompañados de sus obispos cardenal Óscar Andrés Rodríguez SDB, monseñor Juan José Pineda CMF y el representante del papa Francisco, monseñor Novatus Rugambwa.

MENSAJE Su Eminencia Cardenal Rodríguez agradeció a todos los sacerdotes por su fidelidad, su trabajo abnegado, su cansancio, sus manos llenas de bondad, su generosidad silenciosa, sus sufrimientos y dijo que sólo Dios sabe el bien inmenso que el sacerdote fiel, bueno y entregado hace a las comunidades y que  lastimosamente,  no siempre son reconocidos, pero que pueden contar con el reconocimiento, afecto y  gratitud de sus obispos y de sus fieles.
Al mismo tiempo les recordó el compromiso que un día hicieron al ser ungidos frente al altar “al ser ungidos por esta bondad nos convertimos en ungidores, somos ungidos para ungir al pueblo fiel de Dios, ungidos para hacer sentir la bondad, la ternura de Dios a toda persona que viene a este mundo, a todos los hombres que ama el Señor. Este bálsamo de la bondad divina no es para que la enterremos, ni para que la guardemos en un  frasco, nuestra Tegucigalpa necesita ser ungida en sus casas, en sus escuelas, en el Hospital Materno Infantil, ahí donde la vida nueva comienza y en los otros hospitales, en que la vida sufre y a veces termina.  Necesita ser ungida en los lugares donde la bondad está en lucha, en esos espacios en que a veces son tierra de nadie y pasan a ser ocupados por interés egoístas, me refiero a los espacios de injusticia social, económica, política, en los que la bondad y el bien común deben reinar, este deseo lo tenemos todos”
Refiriéndose a las tentaciones a las que están expuestos la juventud hondureña agregó que “nuestros jóvenes anhelan más que la vida, ese sello del Espíritu Santo que hace que se vuelva visible el nombre de Cristo, que está sellando su corazón de carne y que busca mil maneras de manifestarse, necesitan y reclaman a gritos que alguien los unja, que les revele que pertenecen a Cristo, que su dueño no son ni la mariguana ni el crimen ni las bebidas alcohólicas ni el sexo sin reglas morales, sino que es Cristo su Señor el que los puede convocar y darles plenitud”.

El dato
Buena noticia
En esta celebración su Eminencia anunció que al aproximarse el final de su servicio episcopal quiere dedicar una casa digna, una residencia adecuada para asistir como se merecen a los sacerdotes ancianos y enfermos, agotados de tanto trabajo, esa casa se llamará “Casa Sacerdotal Sagrado Corazón de Jesús”, y que con la generosidad de todos ese sueño lo hará realidad.

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