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Jesús es crucificado en los que padecen extorción, hambre, injusticias y violencia

Jesús es crucificado en los que padecen extorción, hambre, injusticias y violencia “Jesús crucificado en todo tipo de violencia que causa profundos sufrimientos a tanta gente, por eso hoy en este Viernes Santo al pie de la cruz pongamos en manos de Dios nuestra tristeza, nuestro dolor, nuestros problemas”. Cardenal Rodríguez Texto y fotos: Suyapa Banegas sbanegas@unicah.edu Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Después de meditar con el Vía Crucis por las calles del centro de Tegucigalpa, llegó el momento de participar de la Liturgia de la Pasión del Señor que se realizan a las tres de la tarde, no sin antes participar del tradicional acto del  descendimiento de la cruz en la Catedral Metropolitana San Miguel Arcángel.


Bajo un ambiente de  meditación las personas se ubicaron en las bancas de este templo. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, junto a monseñor Juan José Pineda,  los presbíteros Juan Carlos Martínez y Alexis Melgar, se postraron frente al altar mayor en total silencio recordando así la agonía de nuestro Señor Jesús.
Luego se proclamaron las lecturas para ese día y el relato completo de la Pasión según el apóstol San Juan, con la participación del cardenal Rodríguez y colaboradores que hacen más vivencial la narración.
En la homilía el cardenal Rodríguez dijo: “La madre de Jesús es la madre de todos los crucificados en la historia y de todos los que sufren en la tierra, escuchamos que el Señor Jesús dijo tengo sed, la sed de Jesús es uno de los mayores tormentos de la crucifixión, es una sed asfixiante a causa de la hemorragia, de la sangre perdida”.
“La sed de Jesús es física, es la sed del moribundo que quizás ya no puede tragar, pero la sed de Jesús no sólo es sed de agua sino de justicia, de paz, de libertad y de amor, Jesús tiene sed de vida para el mundo y sed de vida para nuestra Honduras que parece que se ha olvidado de ese mandamiento que dice no matarás”.
“Jesús no muere por morir, sino para mostrar su amor hasta el final, nadie ha amado como él porque nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los que ama. Jesús es el que ha entregado la vida por nosotros para que nosotros vivamos. Pero hoy recordamos también que la pasión  de Jesús se prolonga en todos los  crucificados de la historia, Jesús está siendo crucificado hoy también en los millones que sufren y mueren pensemos solamente en esa guerra espantosa en Siria, pensemos en los muertos en Irak, en Afganistán”.
“Jesús continua crucificado en los que padecen hambre, la desigualdad, la injusticia, Jesús es crucificado en las víctimas del terrorismo, de las víctimas de la extorsión en nuestro país, las victimas del narconegocio. Jesús crucificado en todo tipo de violencia que causa profundos sufrimientos a tanta gente, por eso hoy en este Viernes Santo al pie de la cruz pongamos en manos de Dios nuestra tristeza, nuestro dolor, nuestros problemas…”.
Después de estas palabras se hizo la oración universal y monseñor Pineda trasladó la cruz desde la puerta principal del templo frente al altar para así finalizar con el acto de adoración de la cruz.

El dato
Devoción
Dentro del templo se ubicaron tres cruces donde cada feligrés pasó a vivir este momento de adoración a la cruz.

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