Noticias en desarrollo

Entre cantos, devoción y esperanzas sampedranos inician la Semana Santa

Entre cantos, devoción y esperanzas sampedranos inician la Semana Santa Un intenso desfile de fieles marcó el comienzo de Semana Santa en San Pedro Sula. La ceremonia de bendición de ramos tuvo asistencia masiva en casi todas las parroquias de la ciudad, especialmente en la Catedral San Pedro Apóstol. Helen Montoya Hand Aguilera  montoyahj9@gmail.com Fotos  Mario Enrique Mejía Síguenos en www.fidesdiariodigital.com Se abrieron los portones de la Catedral San Pedro Apóstol y el señor René Humberto Valenzuela, con inocencia en sus ojos, esperanza y alegría en su rostro, ingresa con un gajo de palma de coyol en un día en el que recuerdan el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén.


“El tesoro está aquí y ninguna riqueza podrá compararse con la bendición de estar en la casa de Dios’, expresa apasionado este devoto, afirmando que los ramos benditos espantan vientos huracanados o cualquier cosa por la que se haya hecho petición.
Para este feligrés se debe tener una fe profunda. “Tenemos que ser fuertes de convicción y fuertes de corazón”.
Junto a este devoto, cientos de feligreses participaron en la procesión del comienzo de la Semana Mayor; recorriendo aproximada un kilómetro desde el Instituto María Auxiliadora hasta la Catedral San Pedro Apóstol, un tiempo de recogimiento y devoción que está marcado por tradiciones y costumbre.
Leticia Aguiluz está casada hace 53 años con José Cándido Romero y se define como dichosa al asegurar haber recibido favores de Dios mediante los ramos benditos; el principal ha sido la sanación de múltiples dolencias que padecía. Ahora su petición está orientada por la humanidad y por los enfermos.
Esta pareja pertenece a la parroquia El Buen Pastor de la colonia Zerón de esta ciudad y aspiran a dejar un legado de fervor por la fe católica y hacer que su familia: cuatro hijos, en especial sus ocho nietos, continúen con las tradiciones.
“Recibo milagros a diario y voy a misa todos los días en casa para estar lista cuando Dios me quiera recibir. Yo quiero que mi familia no pierdan esa fe ni esas costumbres ni la cultura”, dice doña Leticia.
De rodillas o de pie, solos o acompañados de sus familiares, los fieles escuchan las misas que se ofician en diferentes templos  de San Pedro Sula. Al término de la misa, todos salieron al atrio de la iglesia para extender sus ramos para que sean benditos con unas gotas de agua que lanzó desde el balcón de la Catedral monseñor Ángel Garachana sobre la multitud.
Asímismo,  a partir de las 6:30 de la mañana, decenas de personas se concentraron en la parroquia San Vicente de Paúl  para celebrar la misa del Domingo de Ramos. Los creyentes portaban ramos y cruces adornadas con flores, que posteriormente fueron benditos para luego guardarlos en casa como símbolo de protección.
Doña Olga Handal reza en voz baja, por momentos levanta la mirada al altar para agradecer a Dios por las bendiciones pues era la primera vez que se levantaba y caminaba desde que tuvo una caída hace algunos meses. “Estoy agradecida con Dios y la Virgen por mi recuperación y estoy contenta de estar aquí alabando a mi creador”, expresa emocionada, mientras salía del recinto a paso lento.
Gloria Cabrera de 48 años de edad, indica que su ramo bendito lo colocará en un florero en la sala de su casa como protección.
En cambio, Berly Rodríguez aprovechó la celebración para acudir con sus dos hijos y para confesarse. “Esta semana es para alabar a Dios, recordar ese sacrificio que hizo por el mundo”, dijo.
La liturgia fue presidida por el monseñor Ángel Garachana, quien invitó a los asistentes a interesarse por el amor que Jesús dio. Además, a que tengan presente que Dios siempre está con todos.
“Recuerden que cada vez que no perdonemos y que cometamos pecados estamos crucificando a Jesús. Hagamos que siempre Dios viva en nosotros”, señaló.
Los feligreses reflexionaron según el sermón de reconciliación y a la vez que pidieron por mejores días.

RECORRIDO,  Un intenso desfile de fieles marcó el comienzo de Semana Santa en la zona norte de Honduras. La ceremonia de bendición de ramos tuvo asistencia masiva en casi todas las parroquias de la ciudad.
El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de San Lucas.
La liturgia del Domingo de Ramos se expresa por medio de dos ceremonias, una de alegría y otra de dolor. La primera es la bendición y procesión de las palmas, la cual permite, aún después de muchos siglos, revivir la escena grandiosa de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. La segunda ceremonia es la misa, cuyos cantos y lecturas se relacionan exclusivamente con el doloroso recuerdo de la Pasión de Jesús.
Vendedores de artículos religiosos y palmas se apostaron desde este sábado a las afueras de las iglesias con la esperanza de comercializar toda su mercancía.
Los comerciantes ofrecieron una gran variedad de palmas y ramos a los creyentes que participaron de las misas y procesiones que estaban programadas en las distintas parroquias de la ciudad.
Para los vendedores los precios están reducidos, hay artículos que se pueden encontrar hasta en 10 lempiras y las palmas cultivadas en El Merendón, eran comercializadas a cinco lempiras.

A %d blogueros les gusta esto: