Noticias en desarrollo

… y después de la muerte ¿qué?

… y después de la muerte ¿qué? P. Juan Ángel López Padilla Mi Cuaresma, estuvo marcada por un par de funerales, que como sacerdote y como amigo, me tocó acompañar. Cada muerte, y sobre todo las muertes “sin sentido” y sin lógica, nos cuestionan; más aún, seamos honestos, no sólo es que nos cuestionan, sino que en algún caso nos dejan sin palabras.

¿Será que nadie está preparado para la muerte? De hecho, lo único que tenemos seguros en el momento de nacer es que vamos a morir.- Algunos piensan que hay alguna manera, ilegítima, de alargar por unos días más, nuestro paso por esta tierra.- Algunos invierten recursos para cubrir cualquier manifestación del “paso de los años”. Mi primera experiencia de muerte, de esta Cuaresma, la tuve en la persona de una pareja de amigos entrañables, que perdieron su primogénita de apenas cuatro meses de nacida.- Imagínense ustedes, tener que celebrar el funeral, Misa de “Ángeles” le llaman algunos, de una criaturita en el inicio de su vida.- ¿Alguno de ustedes tiene alguna respuesta a este dolor de mis amigos? Sé que me dirán: bueno Padre, se supone que el que debe tener respuestas para estas situaciones particulares, es justamente usted.- Pues debo decirles, con mucha honestidad que una respuesta prefabricada, libresca, no sirve en estos casos.- Por eso lo único que debemos, o podemos hacer, es volver nuestra mirada al sin sentido de la Cruz. Cada Pascua que celebro, cada Semana Santa que concluye, me recuerda algo que he debido aprender desde la fe: sólo el amor puede resucitar, sólo el amor es eterno. Cuando se ama, no se olvida; cuando se ama, la muerte es realmente sólo una idea, porque para el que ama, la realidad es que la persona amada, no desaparece de su corazón; el que ama sabe que ha aprendido a ver con otros ojos y a esperar, más allá de lo que parece evidente. Los “justos juicios de Dios, sólo Dios”, solía decir mi abuelo.- Pero, como entiendo que mi abuelo tocayo, tenía la teología del que no ha aprendido de Dios en un pupitre, los “juicios de Dios” no se tratan de “condenas”.- La justicia de Dios alcanza su máxima expresión en el altar de la Cruz.- Aquello que Él había enseñado de “no se resistan al mal”, nos lo enseñó en la prueba absoluta de lo incomprensible que es amar, “hasta que duela”, decía la santa de Calcuta. Mi segundo funeral en Cuaresma, fue el de un joven, al que tendría el privilegio de casar en un par de meses.- El dolor de su prometida, de su familia y de sus amigos; pareciera no tener eco en ninguna lógica humana.- Pero, una vez más, lo complicado de la muerte está en entender que ella no tiene la última palabra.- “No tengan miedo”, nos dijo el que venció a la muerte. No es cierto que no sepamos qué ocurre después de morir.- Para lo que esperamos en Dios, la muerte es sólo el paso necesario para confirmar que su amor, es eterno, que por mucho que nos duela la partida, al otro lado, nos espera el abrazo más largo y sereno que pudiésemos añorar.

A %d blogueros les gusta esto: