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Ser hombre nuevo

Ser hombre nuevo Por Eddy Romero Periodista Semanario Fides Feliz Pascua de Resurrección, Cristo ha resucitado, verdaderamente ha resucitado”. Con estas expresiones tradicionalmente saludamos los católicos con motivo de la Pascua, el paso de la muerte a la vida, de las tinieblas a la luz y podría decir esa expresión de San Pablo que tanto me gusta, el dejar al hombre viejo para revestirse del hombre nuevo.


Recuerdo aquellas palabras que escribió en cierta ocasión el padre José María Pujadas, un sacerdote español a los jóvenes ante la interrogante ¿qué es ser un cristiano? “Frente a esta pregunta, ¿tú que le contestarías? Sin temor a dudas, la mejor respuesta que se le podría dar, para mí, sería decirle que: -Un cristiano es un hombre nuevo. Es una buena respuesta para dar a un musulmán, a un marxista, convencer a un ateo, y aún cuestionarse a sí mismo”. Claro que hará falta dar una explicación y demostrarlo. Y es que verdaderamente creo que esta expresión encaja con el ser cristiano, pero cuando este vive más como Jesús resucitado. Hemos celebrado la resurrección, cada año tenemos una Semana Santa y vivimos la Vigilia Pascual. Tú, ¿cuántas vigilias has tenido en tu vida? ¿Cuántas veces has resucitado a una nueva vida, cuántas veces has dejado atrás todo aquello que te ata, te vuelve viejo, te corrompe, te hace que apestes, que te pudras por dentro, que te convierte en un sepulcro blanqueado?
Muchas veces nos pasa que el único que resucita cada año es Jesús y nuestra vida sigue siendo la misma, seguimos siendo viejos, reflejo de esto, es la sociedad que vivimos. Tenemos una “moralidad vieja”, que relativa las cosas, que promueve el libertinaje sexual y la depravación en estos días santos. Existe una “Injusticia decrépita” que sigue premiando a unos pocos y desechando a los más pequeños. Y qué decir de la insípida justicia que no es capaz de ofrecer paz, seguridad y vida a la población hondureña. Es doloroso saber que en la próxima semana, los principales reportes en los medios de comunicación serán cuántas muertes se dieron en esta Semana Mayor. No tardará en salpicar ante la opinión pública otro escándalo de corrupción que apartará la mirada del resucitado para volver nuevamente nuestra vista a la vejez de las tinieblas. Si vemos esta realidad, nos damos cuenta que como país nos hace falta mucho por ser verdaderos hombres nuevos.
Pero mientras nos toque peregrinar en esta tierra, tenemos la oportunidad de dejar continuamente la vejez de nuestra vida, para revestirnos de la novedad que trae Jesús. Esa renovación tiene que reflejarse en todos los aspectos de la vida. No es posible que si tenemos por nombre cristiano y por apellido católicos, no luchemos por resucitar este país asesinado de la manera más cruel y sangrienta, crucificado por sus propios hijos. Esa es la gran tarea, la misión que tiene que provocar en nosotros  la resurrección. Ser testigos del resucitado nos tiene que llevar a vivir coherentemente lo que predicamos. Celebrar estos misterios pascuales, nos tiene que hacer morir a todo lo viejo. Bien dice el canto tan aclamado en los funerales “hay que morir para vivir, entre tus manos está mi vida Señor”.
Pero cómo hacer esto, cómo realmente ser hombres nuevos y provocar una generación nueva, una Honduras nueva. Considero notablemente que Jesús nos ha regalado el mejor programa. Hace más de dos mil años fueron predicadas las bienaventuranzas, ¿existe todavía algo más moderno y novedoso? ¿Se ha predicado un programa social más revolucionario? He aquí un verdadero itinerario para ser hombres nuevos, ser dichoso, feliz, bienaventurado por vivir los valores del resucitado.

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