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Libertad

Libertad Luz Ernestina Mejía P. Abogada A pocos días de finalizar esta Cuaresma, es posible sentir apremio por no hacer lo indicado por nuestra Iglesia. O al contrario, apreciar satisfacción al lograrlo.

Que hacemos o tratamos de hacer: Ayuno, oración y penitencia dicen unos, o ayuno, oración y limosna, dicen otros. Porqué dos trilogías como lo mismo, si limosna y penitencia no lo son. La penitencia nos sugiere sacrificio a lo intrínseco y limosna, generosidad a lo externo. Debiera ser una tetralogía: Ayuno, oración, penitencia y limosna. Y promover su práctica permanente. Más allá y más acá de estos cuarenta días. En una búsqueda constante de ser mejores y de encontrar y ratificar el propósito de Dios en nuestras vidas. Que es la verdadera libertad. Más que felicidad es libertad lo que debiera ser gran aspiración del ser humano. Si no lo hemos siquiera vislumbrado, la práctica de la tetralogía referida, puede ser una vía. La profundización en el conocimiento de la Palabra de Dios, fuente de toda sabiduría y riqueza, sin duda, es otra vía. Y segura. Quizás existan más. Pero la vía que conocemos como infalible, es buscar la verdad, desplegada en la Biblia, que en esencia es caminar por y hacia la luz, ser hijos de luz. “La verdad os hará libres” Queremos ser libres. Algo debemos hacer. Aunque sepamos que siempre es posible recibir la gracia de Dios. ¿Qué innovamos para andar el camino pastoral encomendado para estos días? El Vía Crucis más que uso práctico de la temporada, es un llamado a establecer comparación de las estaciones de nuestra vida, con aquellas de Jesucristo. Y recorridas, con vivir el milagro de la resurrección que en su infinita misericordia se nos concede sin merecerlo. A través de estos 40 días, los ritos contribuyen a la piedad, si su devoción es consistente con el amor a nuestros hermanos que ha sido deuda personal endémica en nuestra sociedad. Soportamos groserías? O poner “la otra mejilla” no va con nosotros. Cuesta. Más cuando se considera ser la víctima. “ Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”? Y si nunca saben? No es fácil, nadie dijo que lo fuera. Pero la intención de ser mejores y procurar el cumplir con los mandamientos de la Ley de Dios, nos acerca a la libertad en todos los sentidos, cuya búsqueda es connatural al ser humano. Libertad, que es el ejercicio del albedrio independiente por el acatamiento de la voluntad divina. Fácil escribirlo, mas fácil decirlo y tan difícil concretar esa congruencia que se nos demanda. Precisamente es ahí cuando la Palabra de Dios es la barca que a mar adentro o a tierra firme nos conduce para nuestro bien. Hemos caminado en estos días? Hemos ayudado a otros, a caminar en estos días? Pues si no, aun estamos a tiempo. Siempre es la hora de buscar a Dios y de ser de auxilio a otros en su búsqueda. Pero más importante aún, es que el tiempo de esta Cuaresma, trascienda a todos los días del año. Que la muerte de Jesús es la vida de la resurrección, que la cruz ya no es símbolo de fracaso si no de victoria y que el final de la Cuaresma sea el inicio de una nueva vida. Con María Santísima y por Jesucristo.

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