Jerarquía de valores

Jerarquía de valores Diac. Carlos E. Echeverría Coto carloseduardiacono@gmail.com El valor es un concepto de fácil comprensión práctica, aunque no de tan fácil definición teórica, a juzgar por lo que nos dicen diccionarios y manuales. Y no me refiero a todo lo que llamamos valor, pues no hablo de valentía, ni de ánimo, ni de precio.

Define la Real Academia de la Lengua: “Cualidad que poseen algunas realidades, consideradas bienes, por lo cual son estimables.” y también: “Grado de utilidad o aptitud de las cosas para satisfacer necesidades o proporcionar bienestar o deleite.”
Digámoslo más fácil: valor es el grado de importancia que encontramos, o que atribuimos, a las personas, los animales, los acontecimientos, fenómenos o cosas. Cuando decimos “encontrar”, es porque se acepta que es algo que está ahí y que debe afirmarse, ya sea por la ciencia, o por la apreciación de muchísimas personas. Así, hay un valor nutritivo en la espinaca, independientemente de que me guste o no. El Papa Francisco tiene el valor de la coherencia, pues vive lo que predica y desde antes de ser papa, según reconocen innumerables gentes, incluyendo no católicos. En estos casos se habla de valores objetivos.
Cuando decimos “atribuir”, indicamos que vemos o colocamos ahí un valor, aunque otros no lo aprecien. Así, puedo encontrar físicamente bella a una persona, independientemente que pocos o muchos digan lo contrario. O puedo afirmar que las flores del izote son deliciosas, por mucho que otros me quieran convencer de lo contario. Unos cultivan valores religiosos, otros no los aceptan y hasta los adversan. En estos casos los entendidos los defines como valores subjetivos.
Independientemente de su objetividad o subjetividad, lo cierto es que valor es aquello en lo que yo creo, o encuentro interés e importancia, o estoy dispuesto a defender a como dé lugar (incluso a costa de la propia vida). Los valores tienen un polo opuesto o antivalores: bueno-malo; amor-odio, coherencia-hipocresía, etc. Piense en su valores y antivalores y verá que así funcionamos más o menos todos. Porque también hay indiferencia, que se da cuando, algo me da igual, no lo valoro ni positiva ni negativamente.
Si Ud. sigue reflexionando, coincidirá conmigo en que hay valores más altos que otros, ya que las personas y las cosas no tienen el mismo grado de importancia, o de interés, o de atractivo para todos. Aquí que surge la jerarquía de valores: arriba lo que vale más; abajo lo que, aun valiendo, vale menos.
Y si somos maduros y serios; si no tenemos conductas esquizoides, entonces decidimos y actuamos en base a nuestros valores principales. Dígamelo usted: ¿no hemos visto acaso gente con fuerte depresión ante los pobres resultados de la selección nacional de fútbol? ¿Y no encontramos también gente casi paralizada porque en las elecciones internas no estuvo entre los ganadores? A otros nos pueden doler quizá los resultados –en uno y otro caso- pero no estamos en ese estado. ¡Por qué se da esto? Pues precisamente por la jerarquía de valores. Unos teniendo el fútbol casi como valor supremo: los otros creyendo que los políticos determina el futuro.
Espero que esto haya quedado claro, pues le tengo una pregunta final ¿Qué sitio ocupa Dios en su jerarquía de valores? Antes de contestarse, recuerde: los valores no son declaraciones, sino vivencias.

A %d blogueros les gusta esto: