Noticias

Hagamos una pausa

Hagamos una pausa P. Juan Ángel López Padilla Es necesario, saber descansar, saber tomar distancia de los problemas para tomar decisiones correctas y apropiadas. Las últimas semanas, hemos vivido en nuestro terruño, una serie de situaciones que nos asustan hacia el futuro cercano y sabemos que, lamentablemente, existen fuerzas dedicadas a dividirnos, más de lo que nos encontramos, ya.


La crisis ecológica que vivimos, producto de la piromanía de unos pésimos seres humanos que sacian su ambición o su desequilibrio, pensando que el fuego es una fuente de placer, cuando sólo lo es de dolor. Así como todas las cosas que están develándose en los testimonios de criminales confesos, que no quieren caer solos, y ya no sólo salpican a unos cuantos políticos, sino que bañan de vergüenza a la clase política, en general. Así como las escenas de las batallas campales de ese grupo de maleantes que, deshonrando las camisas de instituciones deportivas creadas para entretener, se han dedicado a ensangrentar espacios que eran legítimamente, de las pocas diversiones con las que contábamos. De los recuerdos más hermosos de mi niñez, era ir con mi padre al estadio a ver perder a su Motagüa. Dejando claro que, sería primero ateo, antes que seguidor del otro equipo de la capital.
Como Iglesia, tenemos una serie de retos hacia delante, que no podemos ignorar. No podemos seguir haciendo más de lo mismo y nuestra sociedad nos está exigiendo una mayor incidencia, una voz más profética si se quiere. A mi juicio, lo más complicado es aprender a ser proactivos y no reactivos. Muchas de las luchas que libramos, las enfrentamos casi batiéndonos en retirada y eso no es ni justo, ni digno.
Estamos claros que la nuestra no es una sociedad ni remotamente cristiana. Medianamente se acuerdan de Cristo, esta semana. Es por eso, que desde quién nos gobierna hasta el último de los gobernados, estamos obligados a detenernos un momento para respirar, para oxigenar nuestras ideas, para saber con madurez, tomar decisiones correctas.
La Semana Santa, no es sólo un tiempo litúrgico, sino, sobre todo, una oportunidad. No es tiempo de vacaciones, es tiempo de discernimiento. Delante de la Cruz, no pueden darse las medias tintas. Delante del Crucificado o se espera la Pascua, o se cava una tumba.
Necesitamos gente seria en nuestro mundo. Gente que se tome en serio su responsabilidad y dejando de lado cualquier mezquindad, opte por trabajar por una sociedad más justa, más humana.
Necesitamos gente seria que nos gobierne, en todo campo. Que no tenga miedo de tomar decisiones y darles continuidad. Si lo que se nos viene es una campaña política que se caracterice por la diatriba, el insulto y la calumnia; estaremos ante un nuevo episodio de la eterna comedia a la que nos tienen acostumbrados.
Necesitamos el sentido de la pascua. Dejar de lado todo camino de muerte. Necesitamos optar por la vida, por el respeto a la vida. La vida de nuestros bosques, de nuestros niños y mujeres, la vida de cada ser humano.
Quiera Dios que, esta Semana Santa, nos dé a todos, la oportunidad de saber medir bien nuestras posibilidades y no terminar más quemados que aquellos que piensan que las playas desaparecerán.

A %d blogueros les gusta esto: